Columnistas

EU-Cuba: viraje Vs. viraje
Autor: Alejandro Garcia Gomez
7 de Febrero de 2015


“‘No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos’, dijo [Fidel] Castro

“‘No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos’, dijo [Fidel] Castro, de 88 años y retirado del poder en 2006, en una carta dirigida a la Federación Estudiantil Universitaria, leída este lunes en la noche en la televisión cubana (…) ‘El Presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional y el Partido Comunista de Cuba’, agregó” (Yahoo. Noticias, 26.I.15). Son las primeras palabras que se conocen de Fidel Castro al paso dado por EU y Cuba para el replanteamiento de sus relaciones el 17 de diciembre de 2014. En la misma noticia de Yahoo, hay una muy serena, inteligente y valiente respuesta, a manera de post: «Supongo que no se trata de confiar o desconfiar, sino de dar pasos concretos para poner fin a una situación que perjudica, desde hace ya más de cinco décadas, al pueblo cubano. No soy político, soy únicamente un escritor y como tal reflexiono. Tal vez por eso sé que resulta imposible vivir pensando únicamente en términos históricos y mucho menos en jugadas políticas que tienen que ver más con los intereses de grupos de poder que con nuestros sueños de emancipación. Y sólo añado que cuando miro hacia mi país natal y pienso en todo lo que ha sufrido durante estos años, lo único que deseo con firmeza es que esta pesadilla relacionada con el bloqueo y el embargo comercial acabe de una puñetera vez. Y que podamos llegar a ser, por fin, una nación como cualquier otra sin tener que lanzar un lema de guerra al final de cada frase».


La caída de la URSS, en 1991, no fue de un solo totazo. Tambaleó en toda la década del 80’. Con el bombazo de su colapso, que repercutió en el bloque socialista, casi todos se movieron hacia la apertura capitalista. Cuba al contrario, endureció el poder estatal, pero –a mediados de los 90’- debió ceder a mínimas aperturas: “mercados regulados”. En el 98’ consintió a abrirse a capitales extranjeros y a la visita Juan Pablo II. En el 99, Chávez es elegido presidente venezolano y comenzó (en 2001) a ayudar a paliar su crisis. Pero el asunto continuó sólo mitigado, porque su problema principal interno -baja productividad del sistema económico- siguió igual. Para subir su producción, ya no obraron los lemas de guerra de los discursos de Fidel. La gente siente pobreza y hambre, pero además está cansada de esa casta hereditaria gubernativa y burocrática, corrupta por más de medio siglo. Los gobernantes eternos se corrompen. Fidel hizo grandes cosas, pero tuvo inmensas equivocaciones que pudo evitar. Que el más grande problema para Cuba fue el embargo del prepotente gobierno gringo, no se puede negar. La mayor equivocación de Fidel, la que nos defraudó a quienes veíamos en él (en ellos, en su Revolución) el arma de la justicia social, fue la eterna corrupción de su casta hereditaria, que no acaba. Convirtió La Revolución en su satrapía. Batista por los Castro.


Lo que no pudo EU con el bloqueo de más de medio siglo, lo está haciendo el petróleo en menos de un año. Venezuela no puede permitirse más ayudas hacia Cuba. Cada día es un pueblo que se muere de hambre y de enojo contra el corrupto e inepto gobierno chavista, aunque tampoco confiamos en la históricamente rapaz e inepta oposición que sólo espera saciar sus intereses. Cuba, desde 2011, ha venido despidiendo centenares de empleados estatales y ha permitido, cada vez más, la actividad privada. En 2014 se aprueba una nueva ley para inversiones extrajeras con miras al ingreso de capitales.  


La derecha cubana ha pegado el grito y ha condenado el paso dado por Obama. Ojalá fuera por patriotismo. Está lejos de sentirlo. Puros intereses de grupo de su mayoría pensante, lo dice el escritor citado. Los otros… Los otros son “…El coro de grillos que cantan a la luna…”. Aquí también los tenemos. Más de siete millones, dicen.