Economía

They will avoid expiration on “La Línea” [Tunnel]
Evitarán caducidad en La Línea
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
4 de Febrero de 2015


El Túnel de La Línea es una megaobra que en 27 kilómetros conectará a Calarcá (Quindío) con Cajamarca (Tolima) e incluye un túnel de 8,6 kilómetros que sería el más grande de Latinoamérica.


Twitter: @olgarendonm


Frente a la reposición realizada por el representante del consorcio contratista de la obra II Centenario, más conocida como el Túnel de La Línea, el Gobierno Nacional se mostró dispuesto a pactar las condiciones para no caducar el contrato que lleva dos meses desde el último plazo y que aún no ha concluido, frente a las recomendaciones de los consultores y analistas y a la argumentación del contratista, Carlos Collins Espeleta, acerca de los sobrecostos que acarrearía la caducidad del contrato que venció el pasado 30 de noviembre.


El grupo de once empresas constructoras que representa Collins Espeleta fue encargado en 2008 de la construcción de 27 kilómetros de obra, 23 puentes y 19 túneles, uno de ellos de 8,6 kilómetros.


En días pasados el Instituto Nacional de Vías (Invías) y el Ministerio de Transporte habían caducado el contrato que tras varios aplazamientos llegaba apenas al 75 % de avance. “No hay luz al final del túnel por parte del contratista, a la fecha no hay un sólo puente o túnel terminado en su totalidad”, así lo afirmó la ministra de Transporte, Natalia Abello Vives, en la visita de inspección que llevó a cabo junto con la interventoría, la gobernadora del Quindío, Sandra Paola Hurtado Palacio, y la Defensora del Pueblo del departamento, Piedad Correal Rubiano.


Y aunque Collins Espeleta manifestó que la excavación del túnel principal tenía un 95 % de avance, la ministra aclaró que “una cosa es hacer  excavación y otra terminar el túnel, faltan obras de revestimiento, estabilización de zonas inestables y su pavimentación”.


“El avance de obra por parte del contratista en los últimos tres meses fue sólo del 1 %, por lo que a ese paso terminaríamos las obras del proyecto en seis años”.Además aseguró que “este proyecto no puede ponerse en funcionamiento porque no hay continuidad en la obra; porque se venció el 30 de noviembre pasado y no se concluyó, y porque, a pesar de haberse pagado el 98 % de los recursos comprometidos, la ejecución de la obra no supera el 75 %.  Aquí estamos mostrándole la realidad al país porque nuestro compromiso es cuidar los intereses y el dinero de los colombianos. Este Gobierno no acepta obras inconclusas, ni proyectos sin terminar”.


El Túnel de La Línea será el más largo de Latinoamérica, en segundo lugar quedaría el Túnel de Occidente en Antioquia. 

Merlyn Álvarez


Consejos


De inmediato las voces de alerta empezaron a sonar y los analistas coincidieron en que era peor caducar el contrato a Collins Espeleta que adicionar una partida al contrato y negociar un nuevo plazo.


Por ejemplo, el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), Juan Martín Caicedo Ferrer, aseguró que una vez se resuelva lo de la caducidad lo prioritario es que el Gobierno declare la urgencia manifiesta, con el fin de realizar las obras de estabilización interna del túnel, para que la estructura no sufra daños que retrasen el resto de las obras.


Según el directivo, estas actividades serían fundamentalmente el revestimiento y la impermeabilización de la parte superior, para evitar filtraciones, actividades que podrían tardar, en el mejor de los casos, unos seis meses, cosa que por la urgencia en que debería hacerse la contratación y el inicio de las obras se agravaría.


Para Caicedo Ferrer, a este contrato lo afectaron tres problemas: primero, fue mal pensado, porque dos licitaciones fueron desiertas, los estudios no le dieron confianza al mercado y el presupuesto era muy bajo; segundo, fue mal contratado, pues una obra de esta magnitud a precio global fijo era una aventura; y tercero, estuvo mal asegurada ya que la firma que lo respaldó fue Seguros Cóndor, hoy en liquidación. 


Asimismo, el abogado Gabriel Vega, contratado por el Invías para estudiar el caso, explicó que el dinero realmente fue invertido en la obra, que en este contrato no hubo malversación de fondos sino que una seguidilla de inconvenientes ambientales, sociales y laborales que hicieron que en el transcurso de estos años la obra costara más. 


En ese mismo sentido, manifestó que el contrato con estas once empresas no debería caducar porque además debería invertirse mucho más dinero del que Collins Espeleta podría necesitar para terminar la obra.


También se hicieron oír los gremios acerca de la competitividad que pierde el país por el aplazamiento de una obra como esta. La Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI) dijo que el transporte de carga seguirá pagando un sobrecosto de operación del 70 % frente al valor si el túnel estuviera operando.


“La SCI, órgano consultivo del Gobierno Nacional, formula una respetuosa petición al Ministerio de Transporte y a las entidades competentes para que tomen las medidas contingentes necesarias para evitar que el proyecto de construcción del túnel de La Línea, que hace parte del macroproyecto de cruce de la Cordillera Central, termine generando a la economía nacional los graves perjuicios y daños derivados de la suspensión de esta obra necesaria para el aumento de la competitividad nacional”, expresó la Sociedad en un comunicado.


La SCI ofreció todo su apoyo para encontrar soluciones técnicas que permitan la reanudación de los trabajos en una de las obras más importantes para el país en materia de movilidad y competitividad, toda vez que esta obra hace parte del propósito nacional de conectar el centro del país con el puerto de Buenaventura, vital para la economía nacional.


La SCI ejemplificó, además con “el caso del Commsa (incumplimientos para la construcción de la troncal del Magdalena Medio) el cual le costó a Colombia la pérdida de miles de millones de pesos, desgastantes procesos ante los tribunales, así como un costoso freno en la inversión en la región y en el país, proyecto que a la fecha sólo se encuentra en proceso de definición y ejecución que corresponde a la Ruta del Sol en su primer sector.


El contrato II Centenario incluye además del  Túnel de La Línea, otros 18 túneles y 23 puentes. 

Merlyn Álvarez


Lo que sigue


Durante toda esta semana se realizarán reuniones entre el contratista, el Ministerio de Transporte y el Invías para definir una ruta para evitar la caducidad del contrato y que finalmente el megaproyecto que Colombia ha esperado durante más de cinco décadas se concrete lo más pronto posible.



¿Quiénes son los contratistas?

El Consorcio Unión Temporal Segundo Centenario, quienes debían realizar estudios y diseños, gestión social, predial y ambiental, construcción y operación del proyecto “Cruce de la cordillera Central: túneles del II Centenario y segunda calzada Calarcá - Cajamarca”, está conformado por dos empresas españolas, una mexicana y ocho colombianas: Condux S.A. de CV; Constructora   Herreña Fronpeca; Constructora Carlos Collins S.A.; Álvarez y Collins S.A.; Promotora Montecarlos Vías S.A.; Túneles de Colombia S.A.; Construirte Ltda.; Gayco S.A.; Tecniciviles S.A.; HyH Arquitectura S.A. y Miguel Camilo Castillo Huertas.


Las once compañías fueron seleccionadas por el Invías por obtener un puntaje de 1.000 puntos en el orden de elegibilidad, al ofrecer ejecutar los tres módulos en que está dividida la obra, por un valor de $629.052’989.746 en el plazo establecido por la entidad de 70 meses.