Columnistas

Decisiones ineludibles
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
2 de Febrero de 2015


Pasar de unilateral a bilateral el cese el fuego entre las Farc y el Gobierno entraña una decisión de una complejidad tal, que amerita claridad y mucha destreza en las negociaciones, para no generar un ambiente que dañe los diálogos de La Habana.

Pasar de unilateral a bilateral el cese el fuego entre las Farc y el Gobierno entraña una decisión de una complejidad tal, que amerita claridad y mucha destreza en las negociaciones, para no generar un ambiente que dañe los diálogos de La Habana.


Pero resulta ineludible acceder a dicho escenario, por razones obvias: para que la guerrilla se desmovilice y se desarme tiene que gozar de garantías en el sentido de que la contraparte no adelantará ninguna acción en su contra, de tal forma que la verificación pertinente de ese proceso, de las armas que se entreguen o se dejen, de la concentración territorial de los guerrilleros y otros factores inherentes, no tropiece con mayores dificultades.


Es evidente que está en juego el éxito de un proceso que busca identificar la manera como se concretará la terminación del conflicto, previo acuerdo sobre ciertas condiciones políticas, territoriales y jurídicas que permitan a las partes pasar al cese bilateral. Ello implica madurez en la negociación y garantías para asegurar el desmonte de las estructuras guerrilleras. Tales acuerdos se construyen entre las partes, sin imposiciones.


Aunque el presidente Santos no ha dado la orden del cese bilateral, destaco su acertada decisión de abordar este tema en la mesa. Porque para concretarlo se requiere de tiempo, de juntar los criterios de los expertos y de crear unas condiciones que hagan expedita su adopción.


De allí el yerro que entraña señalar que las FF. AA. no pueden participar en el cese bilateral, dizque porque sería como dejar de garantizar la seguridad de los colombianos. Este infundio pone en evidencia los palos puestos en la rueda de las negociaciones. Lo único que dicha institución debe tener como seguro, es que será un paso necesario para que la contraparte salga del escenario de la guerra y se puedan cumplir todos los requisitos para garantizar ese acto y ese momento.


En síntesis, los temas pendientes para proceder con el cese bilateral son complejos y requieren, como lo ha dicho el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, de mucho tino, paciencia y análisis cuidadoso de las partes.


Por último, se debe señalar que la participación de altos mandos de las FF. AA. resultan bien significativa, y representa la garantía de que las próximas decisiones contarán con su muy idónea asesoría en las comisiones técnicas; también las Farc harán uso del recurso que tienen en ese campo para avanzar en las difíciles discusiones.


NOTA: comparto las opiniones planteadas por Laura Gil, en su última columna de El Tiempo: Al Uribismo no se le debe prestar tanta atención sobre la paz, con ellos serán otros tiempos por ahora están en contra del proceso.