Columnistas

Hay m醩 para ver fuera del Nobel
Autor: Alberto Maya Restrepo
2 de Febrero de 2015


Muchos medicamentos que usualmente est醤 a la venta en las farmacias del pa韘 son importados. Denles una mirada y ver醤 que no son ni 2 ni 3.

Muchos medicamentos que usualmente están a la venta en las farmacias del país son importados. Denles una mirada y verán que no son ni 2 ni 3. ¿Cuántos de los medicamentos elaborados aquí contienen componentes (ingredientes activos) traídos del exterior? No son ni 2 ni 3. ¿Será que importar esas medicinas, o sus materias primas, con dólar a $1.850 fue lo mismo que pagándolas ahora con dólar alrededor de $2.400? Claro que no y por eso habrá efectos sobre el costo de la salud.


Vemos en el mercado atún, yucas, papayas, toronjas, arroz, etc. y no averiguamos de dónde proceden, y resulta que muchas cosas vienen del exterior, en donde se pagan con dólares. No son ni 2 ni 3 los productos que importamos. Repuestos para vehículos, llantas, aceites, ¿de qué países los traen? No de 2 ni de 3. Entonces, un dólar alrededor de $500 más costoso que hace pocos meses, ¿no incidirá en el precio de lo que próximamente nos van a vender aquí? En fin, los casos son muchos y el encarecimiento de lo importado se ve venir. Si en 2014 la inflación fue de 3,66%, la de 2015 será mayor.


El precio del dólar (TRM) el 7 de agosto de 2010, día en que Santos se instaló en la presidencia, era de $1.815,46; 2 años después, el 7 de agosto de 2012, era de $1.785,29 y el 7 de agosto de 2014 $1.888,51. En el gobierno santista el precio del dólar debilitó a la industria nacional porque quienes producen para vender en el país se vieron frenados (y varios se quebraron) por cuanto sus productos no competían con los importados con dólar barato, y porque los exportadores vieron mermar o extinguir las salidas de sus bienes hechos aquí debido a la tasa de cambio que no les permitía competir afuera, pese a avances logrados en calidad y en productividad.


¿Resultado? Marchitamiento de la industria. Tomará rato recuperar lo perdido porque hay que reemprender planes de aumento de producción y de reconquista de mercados, interno y externo, con el agravante de que es mucho más difícil reconquistar a un cliente del exterior que venderle por primera vez. Además, el euro también se ha devaluado frente al dólar, lo que resta allá competitividad a nuestros productos. La industria manufacturera tiene el reto de levantar cabeza y volver a los mercados externos, para que lo que genere alivie en algo la pérdida de ingresos por la baja del crudo. ¿Entenderá eso la ministra Álvarez-Correa, quien, creo, no ha vendido ni un tamal en un derrumbe?


El daño a la industria por causa de la revaluación del peso, asunto que no pareció importante para el Gobierno, pese a los clamores y llamados de los industriales, ha sido mayúsculo y lo que se espera ahora es que, por ejemplo, no haya más medidas como el impuesto a la riqueza (patrimonio) criticado por expertos que ven en ella un daño al sector productivo. Santos rebajó las estimaciones de crecimiento de la economía del país a 4,2% para 2015 y a los 5 días el Fondo Monetario Internacional informó que su estimación era de 3,8%. Así, ¿caben más impuestos? Lo que hay que dar son estímulos a la industria, a quienes generan riqueza y trabajo de buena calidad.


Santos como que quiere que solo miremos hacia “su” Nobel de Paz, hacia el proceso en Cuba, tema que ni él mismo parece tener claro pues en cuestión de días, cuando no de horas, dice una cosa y luego la opuesta. ¿Quiere que el pueblo deje de observar otros escenarios del día a día que tocan con su bolsillo y bienestar? Cuando Santos habla de pedagogía de la paz será para ir lavando el cerebro de los colombianos para que, llegado el momento, den voto afirmativo en las urnas al refrendar un acuerdo arrodillado a los pies de las Farc.


Veremos hasta dónde llega el influjo de la tasa de cambio sobre mayores precios al consumidor, más inflación. Hay que mirar con atención estos desarrollos y no inclinar la cabeza cada vez que Santos salga en TV a proponer que solamente pongamos la mente en el asunto que él busca… el Nobel.