Columnistas

Tareas no hechas
Autor: Dario Valencia Restrepo
1 de Febrero de 2015


El autor del libro “Tareas no hechas”, Luis Miguel Rivas, con toda razón se autocalifica como un gran procrastinador. Las casi cuarenta crónicas allí contenidas se inician con una de antología, en la que defiende el derecho a posponer encargos y sustituirlos por ocupaciones más agradables, así sean inútiles.

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El autor del libro “Tareas no hechas”, Luis Miguel Rivas, con toda razón se autocalifica como un gran procrastinador. Las casi cuarenta crónicas allí contenidas se inician con una de antología, en la que defiende el derecho a posponer encargos y sustituirlos por ocupaciones más agradables, así sean inútiles. Porque “hacer realidad un proyecto es degradar la nobleza de los propósitos inconclusos, convirtiéndolos en asuntos concretos con los que nuestra vanidad ensucia el silencio del universo.”


Se trata de pequeños ensayos o crónicas sobre asuntos cotidianos y anécdotas que Rivas enfoca desde inusitados puntos de vista, a la vez que presenta también temas políticos y trascendentales que llevan a profundas reflexiones, como cuando se ocupa de qué recordamos y cómo lo recordamos. Pero con frecuencia el vuelo poético nos induce a pensar en los poemas en prosa, tal como llamó Oscar Wilde los seis escritos que publicó en una famosa revista inglesa del siglo XIX.


Son narraciones en forma tersa y fluida, que no deja ver costuras, escritas con naturalidad y sin pretensiones pero con un humor que dista del chiste o el gracejo, pues parece brotar espontáneamente del texto; un humor que más de una vez topará al lector riéndose a carcajadas casi sin darse cuenta.


El columnista comentó dos obras anteriores de dicho autor, el libro “Los amigos míos se viven muriendo” y el cortometraje “Cubo por armar”. Ahora encontramos también un atributo ya presente en estos dos trabajos: el agudo tratamiento espacial que bien se percibe en el pequeño cuento sobre los varios niveles de un sueño, al igual que en las miradas sobre lo que pasa en una ciudad. De modo que el libro puede verse además como un conjunto de guiones resumidos que invitan a la realización de documentales o cortometrajes. 


Como el escritor ha vivido principalmente en Medellín, pero también en Bogotá, y ahora reside en Buenos Aires, divide sus crónicas en “De donde uno no puede dejar de ser”, “Cosas de un desubicado en la capital”, “Asuntos porteños” y “De otros lados”. Y termina con el apartado “Fragmentos de la vida de Leonardo Tangarife Urquijo”, cuyo último relato constituye una elaborada metáfora de la discriminación, los resentimientos y las recurrentes violencias que azotan a Colombia.


En un delicioso y apropiado prólogo, que en todo momento conserva el tono y sentido de lo creado por el autor, el así mismo escritor Andrés Burgos nos cuenta en forma divertida un asunto serio. Rivas fue invitado a hacer una lectura pública de alguna de sus obras en la importante Feria del Libro de Guadalajara que tuvo lugar en 2011, pues había sido incluido en una lista denominada “25 secretos mejor guardados de la literatura latinoamericana”.


El prologuista termina así la descripción de lo ocurrido durante dicha lectura en Guadalajara: “Hasta el último de los presentes se puso la camiseta de ese narrador de eses arrastradas, sin ninguna pretensión y pasos titubeantes. Apenas un segundo separó el punto final de un sólido aplauso. Por encima de la mesa, él sonreía abrumado; bajo ella, la pierna se estuvo quieta por fin. Es la única vez que he presenciado el escaso fenómeno de la literatura como experiencia masiva en vivo.”


El libro que comentamos contiene una selección de textos publicados entre 2009 y 2013 en la plataforma “blogspot” y luego en la edición digital del periódico El Espectador, en la revista El Malpensante y en el periódico Universo Centro. Los lectores de esta columna pueden degustar una prueba del trabajo de Luis Miguel Rivas si leen “Anoche me acechaba un objetivo” (ver tinyurl.com/mmyv33k).


“Tareas no hechas” fue publicado en 2014 por el Fondo Editorial Universidad EAFIT, dentro de su colección Letra x Letra, tiene 229 páginas y fue presentado en la pasada Fiesta del Libro y de la Cultura llevada a cabo en Medellín.