Columnistas

Ser o no ser Charlie Hebdo
Autor: Hernán Mira
28 de Enero de 2015


“La ética del humor, utilizado como medio para comunicar, coincide con la ética de la comunicación y demanda unos valores específicos junto con los valores que hacen de toda comunicación un acercamiento y una relación con los demás” J. D. Restrepo

“La ética del humor, utilizado como medio para comunicar, coincide con la ética de la comunicación y demanda unos valores específicos junto con los valores que hacen de toda comunicación un acercamiento y una relación con los demás” Javier Darío Restrepo


Je suis Charlie o Je ne sui pas Charlie –yo soy o yo no soy Charlie- se ha vuelto una especie de dilema moral, después del cruel y repudiable asesinato  en el semanario Charlie Hebdo. La manifestación de repudio que siguió al horrendo acto terrorista estuvo marcada por el lema Je suis Charlie. También surgió una necesaria y saludable reflexión sobre interrogantes tan actuales que dejaba el episodio como el fundamentalismo, el fanatismo, la libertad de expresión, lo legal y lo ético, partiendo de que nada justifica el asesinato.


El je suis Charlie que tantos acogieron con todo derecho, empezó a ser cuestionado dentro la misma libertad de expresión, planteando que  se debiera poner en primer lugar las víctimas de la tragedia, no así la revista. Se ha hecho un análisis del magazín que en su trayectoria ha despedido al caricaturista Maurice Sinet por satirizar la relación de un hijo de Sarkozy con una judía acaudalada, sugiriendo que él buscaba escalar socialmente. Lo acusaron de “incitar odio racial”, la dirección le pidió que se disculpara y como no lo hizo fue despedido. En ese caso el semanario acoge sin reservas la prohibición en Francia de ofender a los judíos, y ahí no asume la libertad de expresión que ahora sí se enarbola en su defensa. ¿No es eso el doble estándar moral que le señalan?


El estilo de Charlie Hebdo es la sátira, una forma gráfica de escribir un editorial o una crónica muy comprometida. Los dibujantes lo hacían muy  bien, con talento pero sin límites en la expresión, con un tratamiento que puede ser a veces muy grosero o  sofisticado, así lo dice el reconocido periodista francés y maestro de la Fnpi, Jean-François Fogel. Las caricaturas son una forma de periodismo de opinión y  entonces se rigen por las mismas normas que incluyen ciertos límites. El fundamentalismo, de cualquier tipo, hay que acabarlo y restringir siempre la intolerancia.


La conclusión de este muy triste, horrendo y siempre lamentable episodio puede ser  la profunda reflexión que trae Susan Sontag en su libro Otro mundo es posible si... Tomando la frase de Kant “con la madera torcida de que está hecha la humanidad no se hizo nunca una cosa recta” Suntag plantea que si vamos a construir otro mundo debe ser con esa madera y no otra, entonces “será mejor que empecemos a aprender la carpintería necesaria”. Lecciones tan dolorosas como la de Charlie Hebdo debemos aprender. Tenemos que ser capaces


CODA. Mientras en el país se avanza en eliminar la reelección, se inscribió Alberto Uribe a la rectoría de la U de A para un nuevo periodo, cuando ya lleva más de diez años. Independiente de algunos de sus logros como rector, es lamentable que así se de un ejemplo, más en una universidad pública, de una democracia restringida y pobre, algo que pesa negativamente en la formación ciudadana, ética y política que obliga dar a la U y en la que se está en deuda.