Editorial

Colombiatex y la coyuntura ecuatoriana
28 de Enero de 2015


Con un llamado a los empresarios de la cadena textil confección a hacer un mayor uso de la tecnología con miras a la innovación y a aprovechar mercados más maduros y estables, como los de México, Estados Unidos y Canadá.

Abrió sus puertas ayer la vigésimo séptima versión de Colombiatex de las Américas, la cita más importante del sistema moda en América Latina para dinamizar la economía de textiles, insumos, maquinaria y químicos, la cual llega en un momento sensible para la economía colombiana ante la decisión de Ecuador de imponer salvaguardias a los productos que se importan en ese país desde Colombia y Perú. Al margen de las circunstancias de tipo político, la Feria que organiza Inexmoda, con sus 500 expositores, sus 10.000 compradores, su expectativa de 26.000 visitantes, su aspiración a cerrar negocios por 260 millones de dólares y la generación de 3.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, la mantienen como uno de los momentos más importantes del calendario para la ciudad. A todos quienes se dan cita en este evento les damos la más calurosa bienvenida.


No deja de llamarnos la atención que si bien para el clúster textil/confección, diseño y moda este evento, junto a Colombiamoda, lidera las tendencias de este importante sector de la economía, desde el Gobierno Nacional parece haber cierto alejamiento, a juzgar, formalmente, por el hecho de que ayer en la apertura, la representación oficial corrió por cuenta del viceministro de Desarrollo Empresarial, Felipe Sardi Cruz, cuando en el pasado se trataba de un cita obligada para el presidente de la República o, al menos, para los ministros del ramo. El funcionario recorrió la muestra junto a los directivos de Inexmoda e hizo un llamado a los expositores y empresarios del sector a no perder la oportunidad de la devaluación para competir y para diversificar mercados, no sin antes repasar las acciones de apoyo al sector emprendidas por el Gobierno en el marco del Programa de Transformación Productiva.


Pero más allá de esta formalidad, el alejamiento de fondo se ve en el asunto de las salvaguardias impuestas por el Gobierno de Ecuador a las exportaciones colombianas, que se comenzaron a aplicar sin que mediara autorización de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Como se recordará, el Gobierno del presidente Rafael Correa, expidió el 29 de diciembre pasado una resolución que decretó un arancel del 21 % a las exportaciones colombianas que lleguen a ese mercado, y del 7 % a los productos peruanos, la cual entró a regir el 5 de enero, so pretexto de compensar la depreciación de las monedas de sus vecinos y proteger la competitividad de sus productos. Colombia pidió un pronunciamiento a la CAN, que al parecer va a tomarse los 30 días calendario que tiene para hacerlo aunque señaló preliminarmente que Ecuador no podía cobrar dicho impuesto sin su autorización, a lo cual el Gobierno de Correa ha hecho caso omiso. Si bien la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez-Correa, tuvo una prolongada reunión con su homólogo ecuatoriano el 14 de enero, en la que acordaron que el 26 de enero se tomaría una decisión definitiva, el pasado lunes se cumplió esa fecha sin darse una nueva reunión de las partes ni ningún pronunciamiento oficial, de donde parece deducirse que Colombia dejó el asunto en manos de la CAN.


Mientras tanto, de los 373 compradores extranjeros que llegaron a participar en Colombiatex, 270, que representan alrededor de dos terceras partes del total, vienen precisamente de Ecuador, para quienes tal vez no sea muy cómodo escuchar el discurso que Inexmoda ha estado planteando, en el sentido de que los empresarios del sector textil busquen mercados más maduros y estables, como los de aquellos países con los que existe ya un tratado de libre comercio, a fin de evitar el arancel impuesto por Ecuador, país que, según dijo el presidente de Inexmoda, Carlos Eduardo Botero, en declaraciones a medios nacionales, le está dando a nuestro país un peor trato que a China, cuyas exportaciones están gravadas con un arancel del 20 %. Este escenario reduce drásticamente la competitividad de nuestros productos, ya amenazados por el contrabando, que en el vecino país debe presentar un panorama parecido al colombiano, donde según el mismo Botero entre el 30 % y el 40 % de las prendas que vestimos ingresan ilegalmente al país. 


Nos sorprende que no haya una actitud más firme del Gobierno Nacional, específicamente del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, no sólo porque dejó pasar la fecha del 26 de enero para concretar los consensos con Ecuador frente a los aranceles, que supuestamente iban a ser un gana-gana, sino porque ha dejado que el vecino país le dé a Colombia un tratamiento impropio colocando constantes barreras a nuestras exportaciones, como las certificaciones y requerimientos técnicos que impuso el año pasado sobre normas que exceden los estándares internacionales, y como las exigencias de mayores compras de parte de nuestro país para equilibrar a la fuerza la balanza comercial, o la de que los exportadores inviertan en Ecuador. Como en otras ocasiones, nos preguntamos hasta cuándo va a durar la mal entendida actitud conciliadora del Gobierno, tan vacía de resultados en la defensa de los empresarios nacionales, de los cuales unos 2.500 venden sus productos al mercado ecuatoriano.