Columnistas


El fracaso del “Crowdfunding”
Autor: Carlos Cadena Gaitán
27 de Enero de 2015


El crowdfunding puede entenderse como una especie de microfinanciación colectiva; es decir, “una vaca”.

El crowdfunding puede entenderse como una especie de microfinanciación colectiva; es decir, “una vaca”. Usualmente se hace a través de plataformas virtuales diseñadas específicamente para eso, y se enfoca en sacar adelante un proyecto único.


Las más reconocidas plataformas de crowdfunding, como Kickstarter  e Indiegogo se han vuelto muy famosas alrededor del mundo gracias a sus inmensos éxitos. Los proyectos más potentes, han logrado recaudar cifras record de millones de dólares (¡si!, millones de dólares), para financiar el desarrollo de aplicaciones móviles, juegos de video y películas. Grandes celebridades también han aprovechado estas plataformas para financiar sus videos musicales y documentales.


La herramienta ha demostrado ser muy poderosa por su simplicidad. ¿Quién no ha tenido una buena idea que ha querido sacar adelante, pero le ha hecho falta el dinero para empezar? Esto es precisamente lo que se logra con un crowdfunding: se presenta la idea, se establecen varios montos de posible donación, se crean incentivos para entregar a cada una de las personas que deciden donar, y por lo tanto, convertirse en socias del proyecto. En últimas, se busca que sean los propios ciudadanos (que crean en ese proyecto), quienes terminen siendo los financiadores directos del proyecto, y que no haya que depender directamente de grandes subsidios del gobierno, o donaciones gigantescas del sector privado.


Sin embargo, no todo es color de rosa. El más grande evento ciudadano de acceso libre en el mundo –enfocado en la movilidad sostenible– llega este año a Medellín, y su experiencia con el crowdfunding ha sido nefasta. Se trata del Foro Mundial de la Bicicleta, que se realizará desde el 26 de febrero al 1 de marzo. Es organizado directamente por ciudadanos voluntarios, y busca promover el uso de la bicicleta como modo de transporte urbano. Es tan significativo el evento, que este año Medellín será el escenario para debates académicos nunca antes vistos en un país en vías de desarrollo, con grandes personajes como Janette Sadik-Khan, Enrique Peñalosa, Mike Lydon y Guillermo Dietrich.


Como precisamente el evento es ciudadano, el crowdfunding se suponía como una alternativa perfecta para financiar el evento. Se proyectó conseguir 25 millones de pesos, que se gastarían en un cicloparqueadero que se construiría directamente por los asistentes al foro, en unas intervenciones artísticas, y en la misma logística del evento. El crowdfunding se abrió durante 3 meses, y hoy, a 5 días de cerrar, todavía no ha logrado recaudar ni 8 millones de pesos; en resumen: ¡un fracaso absoluto!


¿Cómo explicar esto? Difícil. En Medellín hay más de 5.000 ciclistas que salen a pedalear juntos en las cicleadas de las noches. Hay más de 85.000 ciclistas que salen a las ciclovías del Inder cada mes. Adicionalmente, todas las rutas deportivas que abrazan al valle, se llenan de ciclistas en flamantes bicicletas de ruta y poderosas bicicletas de montaña cada fin de semana. Entonces, ¿por qué estos ciclistas no donan? O peor aún, ¿por qué la gente que creen en los proyectos ciudadanos, en sociedades más humanas, ciudades más pedaleables, no donan?


Las opciones de donación van desde los 25 mil pesos, y se pueden hacer con tarjeta de crédito –o hasta usando puestos de Baloto o Efecty– hasta el último día de enero. Si le interesa apoyar la causa, la información está en la página www.fmb4.org