Economía

Gaps in Colombia’s employment market
Brechas en el mercado laboral colombiano
26 de Enero de 2015


A pesar de su disminución progresiva en los últimos meses, el país conserva una de las tasas de desempleo e informalidad más altas en Latinoamérica.


Twitter: @fededg1989


El mismo día en que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) presentaba en Bogotá lo que debe hacer el país en materia de reformas para avanzar en la reducción de la desigualdad, el organismo multilateral publicó en Londres un informe sobre las brechas de género en el mercado laboral de sus 34 países miembros, incluidos algunos invitados como Colombia.


De acuerdo a la publicación de la Ocde -“Reporte de la educación en una mirada provisional: actualización de indicadores de logro de empleo y educación”- existen más mujeres con estudios superiores entre la población de jóvenes de 25 a 34 años de edad, pero hay más hombres que obtienen un trabajo con ese nivel de preparación educativa. Sólo el 66 % de las mujeres está empleada, frente a un 80 % de los hombres.


La diferencia ronda los 20 puntos porcentuales en el caso de estudios primarios (65 % para hombres y 45 % mujeres), sobre quince puntos entre ambos hasta la educación terciaria (80 % hombres frente al 66 % de mujeres).


Según la Ocde, estas diferencias “podrían ser el resultado de que hay más mujeres que se quedan fuera de la fuerza de trabajo, probablemente debido a los papeles tradicionales en lo que respecta a la unidad familiar”.


El informe pone como ejemplo a las madres que se quedan en casa tras dar a luz, “especialmente en países con amplias brechas salariales y con una oferta de servicios limitada para el cuidado de los niños”.


Problemática colombiana


Un estudio de Fasecolda, basado en datos de los trabajadores afiliados a las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL), deja entrever también que la problemática del mercado laboral en Colombia difiere por género y rangos de edad. 


El “Análisis del mercado laboral en Colombia: una nueva cara de la formalidad” da cuenta de que el 63 % de la población expuesta a su actividad laboral en el Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL) es masculina, mientras 37 % corresponde al género femenino. 


Respecto al tiempo de exposición, mientras el 7 % de los hombres estuvieron expuestos por periodos inferiores a un mes, en las mujeres esta proporción fue del 5 %. Si se observa el tiempo comprendido entre más de nueve meses y un año, el 43 % de los hombres tuvo este tiempo de exposición, porcentaje que en las mujeres fue del 49 %, y finalmente, en periodos superiores a un año, la participación de los hombres fue del 17 % mientras que el de las mujeres del 12 %. Al sumar para cada género estos dos periodos, se encuentra un 60 % y 61 % de manera respectiva.


El estudio indica que si bien las mujeres participan menos en el mercado laboral formal, cuando lo hacen cotizan por el mismo tiempo que los hombres. “Lo anterior corrobora la realidad del Sistema Pensional del país, donde la probabilidad de que un hombre alcance pensión es mayor a la de una mujer, dada la baja participación de estas últimas en el mercado laboral”, plantea. 


El informe concluye que políticas igualitarias y globales no pueden ser la opción más apropiada. “En el caso de las diferencias por género es necesario atender la realidad de la estructura actual de la familia en Colombia; de cuáles son las decisiones y los riesgos que toman los trabajadores cabeza de familia cuando tienen hijos y deben velar por su cuidado, sobre todo en los primeros años de edad; cuáles son las barreras que deben sortear en el mercado laboral formal; qué aspectos de los que benefician a esta población terminan por perjudicar a los empresarios y por ende a la productividad del país”.


En el conjunto de las naciones estudiadas por la Ocde, las jóvenes con estudios universitarios sufren un desempleo del 8,3 %, frente a un 7,3 % de los hombres.


Diferencias salariales


El mismo estudio de Fasecolda establece que la proximidad del salario mínimo al salario medio es una de las principales razones que desincentiva el deseo del trabajador por mejorar la calidad de su educación y entrenamiento laboral porque no lo ven reflejado en su ingreso.


“Ello acrecienta aún más la segmentación del trabajo entre formales e informales y son estos últimos quienes terminan percibiendo menores salarios con respecto a su experiencia y niveles de educación”, asegura el informe al citar a Hugo López Castaño, exgerente de la sucursal Medellín del Banco de la República, en donde este viernes se realizará una discusión sobre esta publicación.


Para López Castaño, la evolución del mercado laboral en Colombia ha terminado por perjudicar a la población menos calificada, a la más pobre y a los más jóvenes. Debido a los altos costos no laborales, los trabajadores tienen la percepción de que recibirían una mayor remuneración en el mercado informal, pues adquirirían los beneficios de la salud subsidiada, esquemas alternativos y subsidiados de pensiones como los Beneficios Económicos Periódicos (Beps), entre otros, lo que genera todas las condiciones favorables para que, sobre todo en los segmentos cercanos al salario mínimo, esta población prefiera la informalidad, y de esta manera se perpetúe el círculo vicioso de baja productividad en el país.


Castaño ha insistido en que el núcleo más duro de la informalidad lo constituyen los trabajadores de cuenta propia sin educación superior que en Colombia representan el 46 %, mientras en América Latina es de 25 %, “una brecha enorme”. 


Basado en recientes mediciones de la informalidad en Colombia, que toman como base el número de trabajadores que cotizan al Sistema General de Pensiones (SGP) y la comparan con la población en edad de trabajar, el estudio de Fasecolda estima que cerca del 62 % de los ocupados es informal, una de las más altas proporciones de América Latina. 


Al realizar un análisis comparativo entre el comportamiento de economías de países vecinos y sus tasas de desempleo e informalidad, este evidencia una incoherencia entre el mercado laboral nacional y el comportamiento de los últimos años del PIB. Y alude al Nobel de Economía, Christopher Pissarides, quien ha estudiado el caso colombiano. Este afirma que el comportamiento del mercado laboral no es consistente, ni mucho menos coherente con la tendencia de crecimiento del país.


Según Pissarides, dado el crecimiento del PIB en los últimos años la tasa de desempleo en Colombia debería ubicarse alrededor del 6 %, con una tasa de informalidad no superior al 30 %. “Resulta entonces desconcertante la poca convergencia del comportamiento económico del país con el del mercado laboral”, concluye.




Mercado laboral de Colombia

De los 47 millones de personas que conforman la población colombiana, de acuerdo con el Dane, alrededor de 37 millones tienen edades superiores a los doce años en la zona urbana y diez en el área rural, los cuales componen la Población en Edad de Trabajar (PET), la cual representa un 79 % de la población total. Por su parte, 9,4 millones conforman el 21 % de la población en edad de no trabajar. De la PET, un 64 % se considera Población Económicamente Activa (PEA), es decir, cerca de 23,5 millones de colombianos ejercen o buscan ejercer una ocupación remunerada en la economía. Ahora bien, no todas las personas que ejercen o están en la búsqueda de ejercer una ocupación remunerada lo logran, por lo cual se subdivide la PEA entre ocupados y desocupados. Los ocupados (PO) representan el 91.1 %, mientras los desocupados el 8,9 %.