Economía

From the bank to the countryside
Del banco al campo
Autor: Lina María Mejía Zea
19 de Enero de 2015


El Banco Agrario de Colombia S.A., es una entidad financiera estatal que abrió sus puertas al público con el objetivo de prestar servicios bancarios al sector rural. Actualmente, a través de sus 742 sucursales, financia actividades rurales, agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales y agroindustriales.


Twitter: @linamejia04


Acceso a créditos para los pequeños productores, entendimiento del mercado agrícola, generación de crédito para infraestructura, agilidad y modernización, son las retos que los campesinos y productores del país le piden al Banco Agrario de Colombia, a propósito de la ratificación de su presidente Francisco Solano Mendoza, por parte del mandatario Juan Manuel Santos. 


El 90 % de los créditos que se dan a través del sistema financiero para el pequeño campesino, ganadero, caficultor y productor agrícola, lo entrega el Banco Agrario de Colombia. No obstante, el número de créditos por el gran volumen de demandantes ha generado probablemente, un déficit de crédito para los pequeños productores rurales colombianos, indicó José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan). 


El Banco Agrario se ha convertido, para muchos campesinos, en la única entidad que financia sus proyectos, pues el sector financiero privado, por lo general, no entrega préstamos a los pequeños productores, “el único banco público que existe es el Banco Agrario, la demanda de crédito es muy alta y el Banco no se mueve al ritmo que realmente requiere el sector y por eso hay tanta queja, tanta demanda insatisfecha, porque obviamente desborda la capacidad  de respuesta que puede tener”, expresó Lafaurie Rivera. 


En cuanto a los créditos que brinda la entidad, José Eliecer Sierra Tejada, caficultor del Municipio de Pueblo Viejo,  Suroeste antioqueño, indicó que aunque son las tasas más bajas del mercado aún deben disminuir mucho más, “el Banco Agrario, a pesar de que ha hecho esfuerzos muy grandes en modernizarse, todavía está haciendo falta mucho más, es un banco al que le hace falta más agilidad para atender al caficultor, ser más oportuno, más ágil en sus créditos y las tasas todavía siguen siendo onerosas para ser un banco de fomento y un banco del Estado”. El caficultor también reveló que le hace falta brindar más plazos para pagar los créditos, ya que si se trata de un banco que busca el fomento agro debería brindar más tiempo para pagar, “no pueden ser plazos de cinco , dos o tres años, el fomento agrícola debe ser de créditos a diez años mínimo, con unas tasas de intereses muy bajitas”.


Según Rafael Mejía López, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), las necesidades de crédito de los campesinos dependen de si el proyecto requiere expansión, producción, comprar activos fijos, semillas, fertilizantes, etc., influyen diferentes variables como la zona, el tamaño, el campesino, pero lo más importante para la SAC, es que las necesidades de crédito se realicen desde la demanda y no desde la oferta, es decir, que los agricultores entiendan el negocio y busquen aprovechar los créditos en lo que el mercado está pidiendo para así obtener frutos de los préstamos. 


Para hablar de los principales retos que debe proponerse el Banco Agrario, José Félix Lafaurie Rivera, expresó que la entidad debe modernizarse y ser mucho más ágil, porque los créditos deben ser oportunos, “no se puede dar un crédito cuando la gente ya perdió la cosecha, la gente necesita la plata para sembrar cuando llueve y no simplemente sembrar cuando el burócrata del banco eventualmente resuelve otorgar el crédito, porque muchas veces lo otorga cuando ya no se puede sembrar o si sembró, por falta de recursos se le dañó el cultivo”, expresó Lafaurie Rivera, quien resaltó que los campesinos, especialmente los pequeños, necesitan acceder a créditos en un mayor volumen, ya que el pequeño propietario rural no tiene bienes formalizados con el Estado, “no tiene escrituras ni registro y en consecuencia, no tiene forma de acudir al sector financiero, porque no tiene como hipotecar, entonces hay un tema de formalización, de asociatividad y, por supuesto, de apoyo para que pueda estructurar los créditos en conformidad con lo que exige la reglamentación en la materia”. 


Por su parte, José Eliécer Sierra Tejada también expresó que las necesidades de créditos de los caficultores se basan en el carecimiento de infraestructura del beneficio, “yo pienso que aquí le ha faltado al Banco meterse más en el cuento de la infraestructura, tanto del beneficio húmedo (cuando se le quita la cáscara al café), como del beneficio seco (es el proceso del café verde que pasa al café seco) y con unas tasas bien bajitas porque es curioso que cuando sale un alivio del Gobierno Nacional para los créditos con los bancos no entran los créditos de beneficios de infraestructura”. El caficultor además agregó que los préstamos con el Banco son caros porque se debe pagar una visita por parte de la entidad financiera, “si usted se pone a sumarle los seguros, las visitas y a veces las demoras, esas tasas tan baratas terminan siendo unos créditos altos”, sentenció. 


Palabras del presidente del Banco Agrario 


Por su parte, el presidente del Banco Agrario, Francisco Solano Mendoza, aceptó que todavía falta mucho por hacer, pero que todo puede salir adelante, por lo que tomar de nuevo la presidencia de la entidad es un gran reto. 


Es por ello que la organización ha buscado ajustarse a los campesinos mediante varios frentes para estar en contacto con ellos, “agilidad en los trámites es lo que más nos preocupa. El Banco busca ser el abanderado en la solitud de créditos como Agroágil y Sembrando sueños, lo que ayuda a que las personas tengan recursos inmediatos. A esto se le suma mejorar los tiempos de respuesta, acceso (trabajo en canales que acerquen al cliente), asesores agropecuarios y microfinanzas, movilidad y banca virtual. Y sin duda alguna, el más importante: el trabajo en mejoramiento o construcción de viviendas rurales y temas del posconflicto”, resaltó Solano Mendoza. 


El presidente también indicó que el Banco no recibe presupuesto público, por ese motivo se financia con liquidez, por lo que los recursos para el sector son infinitos, “estamos dispuestos a financiar todos los proyectos productivos viables que se presenten. Lo importante es una estructura y la viabilidad de los mismos que cumplan con las condiciones de los proyectos de créditos”, dijo Solano Mendoza.  



Crédito en tres días

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, a través del Banco Agrario de Colombia como entidad vinculada, lanzó el  programa Agroágil que según el Ministerio “busca financiar a los mejores clientes de la entidad, por el buen comportamiento que han tenido con el banco. Este producto les permitirá acceder a recursos para suplir sus necesidades diarias de forma inmediata (aprobación en tres días), con la mejor tasa del mercado, sin papeles o trámites engorrosos, ni codeudor. Se trata de un cupo rotativo de crédito para libre inversión o capital de trabajo, orientado a brindarles a sus clientes una oportuna disponibilidad de dinero, para atender sus necesidades financieras de corto plazo”. 


Además, Francisco Solano Mendoza aseguró que con “Agroágil se ha hecho una labor importante. Es un paquete global que incluye también la iniciativa de ´Sembrando Sueños´. Agroágil es un crédito de consumo para la libre inversión. Hasta la fecha hay cerca de 200 personas con las que se ha venido trabajando; clientes que han avanzado en los procesos. La iniciativa se ha entendido como una dinámica, cuyo énfasis es dar a conocer el producto mediante un plan piloto que se ha ido masificando”.