Editorial

Una estrategia eficiente
18 de Enero de 2015


El presidente Juan Manuel Santos presentó el viernes al país el balance de los 90 días de aplicación del Plan de Choque de Seguridad Ciudadana que inició a mediados de octubre pasado.

en las doce ciudades del país identificadas como prioritarias por concentrar el 82 % de la criminalidad. El resultado fue calificado por el mandatario como “muy positivo” no sólo por la evaluación numérica en materia de capturas, decomiso de armas y reducción de delitos, sino por las lecciones que dejó la estrategia de focalizar el trabajo por ciudades y conductas delictivas, así como la articulación de las entidades responsables de la seguridad, al punto que la decisión presidencial fue convertir la iniciativa en una política permanente.


En cifras globales los resultados del Plan de Choque muestran una reducción del 20 % en los delitos, la desarticulación de 155 estructuras criminales, la captura de 8.279 personas, el decomiso de 2.979 armas, la aplicación de la extinción de dominio a 72 bienes, la incautación de 29 toneladas de droga y la erradicación de 120 expendios de droga. En cuanto a los homicidios, Santos explicó que la tasa se ubicó en 27,5 por cada 100.000 habitantes, a su juicio la más baja de los últimos 35 años. El indicador general de reducción de delitos mostró que Pasto fue la ciudad más favorecida con el Plan, al lograr una reducción del 47 %, seguida de Bogotá con el 30 % y Villavicencio, con una reducción del 24 %. En este indicador Medellín solamente mostró una reducción general del 4 %, una cifra que requiere de un minucioso análisis, pues no refleja la realidad de la criminalidad en la capital antioqueña.


Los indicadores del Plan de Choque muestran que Medellín tuvo muy buenos resultados en los delitos de homicidio, con una reducción del 29 % (la mayor del país), hurto de vehículos, con una reducción del 28,5 % y hurto a entidades bancarias, con una baja del 83 %. No fue tan sobresaliente la reducción en el hurto de motos, que sólo fue del 6 % y no fueron buenos los indicadores en el hurto a personas, residencias y establecimientos comerciales, que subieron. Vale señalar que sobre el delito de la extorsión el resultado, que muestra una reducción del 63 %, se obtiene sobre los casos denunciados, por lo cual no es un dato confiable, pues son muchos los casos que no se denuncian, y que sobre el microtráfico no existe un mecanismo técnico de medición, por lo cual los resultados sólo cuantifican el número de plazas de vicio intervenidas, que para el caso de Medellín fueron 47. Entre tanto, la ciudad ha venido combatiendo, con resultados favorables, otros delitos que no estaban contemplados en el Plan de Choque, como el secuestro, que pasó de once casos en 2012 a siete en 2013 y siete en 2014; el desplazamiento intraurbano, la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes y la desaparición forzada, cuyos datos finales para el año 2014 serán entregados la próxima semana por medicina legal.


Estas cifras, más las particulares de las demás ciudades intervenidas, justifican la satisfacción del presidente Santos al presentar su balance y al destacar la coordinación entre la Fiscalía y la Fuerza Pública. El hecho de que sea el propio presidente quien lidere el Plan de Choque, como lo ha venido haciendo, se convierte en un factor adicional para la obtención de resultados por parte de los cuerpos operativos, de investigación e inteligencia de los comandos de Policía municipales y regionales. Como es apenas natural, ni el presidente ni la Policía ni los ciudadanos podemos quedarnos con estos resultados. Hay por delante una tarea por realizar, lo que se evidencia en la decisión de mantener el Plan con los ajustes que la experiencia ordene. Lo primero, en palabras de Santos, será incrementar el uso de recursos tecnológicos para vincular a la ciudadanía a la lucha contra la delincuencia, algo en lo que Medellín es referente nacional con sus aplicaciones Seguridad en Línea y Cuadrantes, que deben ser replicadas en el resto del país. Lo segundo es la  adición de recursos por 350.000 millones de pesos para la Fiscalía, para que aumente su planta de personal calificado. Lo tercero es aumentar los esfuerzos en la prevención del delito y, por último, priorizar la protección a la niñez, tanto en la defensa de sus derechos como en eludir que se conviertan en potenciales delincuentes. Una buena noticia para Medellín es que los 300 agentes de Unipol que el Gobierno Nacional envió tras el consejo de seguridad de agosto en el Centro, que terminaban su misión el 15 de enero, se van a quedar indefinidamente.


Solamente nos asalta una inquietud y es cómo el Gobierno va a lograr que la crisis de la justicia y del sistema carcelario no eche por la borda este esfuerzo. El Plan de Choque coincidió tanto con el paro judicial como con la “operación reglamento” del Inpec, por lo cual no sería de extrañar que muchos de esos miles de capturados estén de nuevo en las calles, como ha sido frecuente en el pasado. La lucha contra la criminalidad no puede tener vacíos de esta índole, pues de lo contrario se convertirá en un círculo vicioso en el que los únicos ganadores serán, precisamente, los delincuentes.