Nacional

Accords to be ratified at next elections
En próximas elecciones se refrendarían acuerdos
8 de Enero de 2015


La Ley dice que el Consejo Nacional Electoral debe establecer las reglas de financiación de las campañas que apoyen o controviertan los puntos que serán sometidos a refrendación.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Las pasadas elecciones presidenciales de Colombia presentaron uno de los índices más altos de abstencionismo. 

Redacción EL MUNDO-EFE


derechoshumanos@elmundo.com


El Gobierno promulgó la Ley 1745 de 2014, que permite que tras una eventual firma de las negociaciones que se adelantan en La Habana, los acuerdos de paz a los que lleguen las partes sean sometidos a refrendación popular el mismo día de las próximas elecciones, que serán el 25 de octubre de este año, cuando se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados regionales y concejales.


La Ley se creó ante la prohibición existente en Colombia para llevar a cabo referendos el mismo día de otras jornadas electorales. “La experiencia que se tuvo con el referendo del 2003, fue que no se llegó a completar el umbral, debido a que se hizo un día antes de las elecciones de autoridades locales, lo que se busca con esta Ley es que se llegue al umbral, que en materia de referendos es alto, entonces si coincide con otras elecciones es posible alcanzarlo”, explica Armando Estrada Villa, exministro del Interior.


Aun así, Guillermo Mejía, expresidente del Consejo Nacional Electoral, sostiene que en este caso el umbral que se requiere (8’000.000 de personas) es “sumamente alto y si de pronto hay algún grupo político que no esté de acuerdo, puede promover un voto negativo y puede arrastrar con el referendo. La Ley debió rebajar los umbrales, tal como se lo permitía la Ley 134 de 1994, que establece los mecanismos de participación ciudadana”.


Volver a empezar


Estrada Villa cree que si se logra el umbral hay riesgo de que los colombianos voten negativamente los acuerdos, si estos dan “demasiadas ventajas a las Farc. Esto es probable, como ocurrió en algunos países centroamericanos, que los procesos de paz tuvieron acuerdos que los habitantes no compartieron”. En esto coincide Mejía, quien expresa que esta situación sería una “tragedia nacional”, en tanto que la única salida sería retomar las negociaciones.


Pero podría ir más allá. “El Gobierno tiene que considerar que si el pueblo es el soberano y vota negativamente, eso llevaría a un replanteamiento del proceso, podría llevar al país de nuevo ad portas de la reanudación y el escalamiento del conflicto armado”, anota Estrada Villa, quien agrega que por eso el Gobierno tiene que ser muy cuidadoso de lo que firma en La Habana y en los compromisos que establece, especialmente porque las Farc no gozan de alta simpatía en Colombia y existen personajes con mucha favorabilidad que se han mostrado en contra del proceso de paz.


No hay pedagogía electoral


Si bien, en su Artículo 3, la Ley establece que el acuerdo final será difundido con anterioridad a las votaciones, para que los ciudadanos lo conozcan, ambos expertos creen que en Colombia ha hecho falta pedagogía no sólo del proceso de paz sino también de temas electorales.


“Si se llega a aprobar un acuerdo, la pedagogía del Gobierno debe ser amplia, para convencer a los colombianos de la bondad del acuerdo y de los beneficios que ofrecería la desmovilización de las Farc y la conquista de la paz por medio de la negociación”, dice Estrada Villa.


Entre tanto, Mejía manifiesta que en “Colombia la pedagogía electoral se hace ocho o quince días antes de las elecciones, por lo cual  son tan altos los votos nulos”, por eso se hace necesario que en caso de que se firme el acuerdo en La Habana, se inicie una formación profunda con los ciudadanos sobre el mecanismo de participación y el alcance de los puntos a refrendar. 



El mejor mecanismo

Aunque todavía no se ha determinado cuál será el mecanismo de participación para que los colombianos refrenden los acuerdos de paz, Estrada Villa y Mejía consideran que el más conveniente es el referendo. “Puede ser una consulta popular, un referendo u otro mecanismo que se encuentre, pero el referendo tiene la ventaja de que por medio de él se pueden aprobar reformas constitucionales y de carácter legal, no necesitaría acudirse al Congreso, ni a  nuevas decisiones de la Corte Constitucional, porque un referendo aprobado por el pueblo está por encima de cualquier otra determinación”, expresa Estrada Villa. Por su lado, Mejía explica que se debe usar el referendo, “cuando hay asuntos que modifican la Constitución, si no, se puede refrendar por medio de una  consulta popular o un plebiscito”.