Columnistas

De los balances en rojo, a los nuevos propósitos
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
7 de Enero de 2015


Por solicitud de algunos amables lectores, se presentan unas opiniones relacionadas con el desarrollo de algunos proyectos de infraestructura, bien sean públicos o privados.

tomascastrillon@hotmail.com


En la etapa de transición entre el Año Viejo y el Año Nuevo, suelen hacerse muchos balances, entre los cuales caben las realizaciones personales, y los éxitos o fracasos de toda clase de actividades. Con los resultados que se obtienen se suelen elaborar muchos propósitos de enmienda o de mejoramiento, sin olvidar que “De buenas intenciones está empedrado el Infierno”.


Por solicitud de algunos amables lectores, se presentan unas opiniones relacionadas con el desarrollo de algunos proyectos de  infraestructura, bien sean públicos o privados.


El muy frecuente incumplimiento de metas, se debe principalmente a la inadecuada planeación, si la hay. Es inconcebible, por ejemplo, que apenas ahora se esté construyendo el acceso oriental al Túnel de Occidente, cuando el tan escaso sentido común, exigía que fuera simultáneo con la construcción del Túnel. Apenas ahora, también, se inicia el Túnel de Oriente proyectado hace dos o más generaciones, y al que las actuales administraciones le han puesto toda clase de “palos en la rueda”. Y hay mucho más: No se ha terminado la ejecución del Corredor Multimodal del Río y sin embargo por aquello de que “Cada Alcalde manda su año”, un día aparece un mandatario con el embeleco del “Puente más ancho” del país, y desarrolla la obra como si fuera un “puente en media manga” (“El que entendió, entendió”). Luego llega un sucesor y ya le da por construir el “Puente más largo del país”, y así por el estilo.


No se planea con continuidad y, por lo tanto los pocos proyectos antiguos no se ejecutan y, cada vez, resultan más embelecos que ni siquiera se desarrollan considerando las etapas necesarias como, la prefactibilidad, la factibilidad, los diseños, los presupuestos y así por el estilo, etapas cruciales que son reemplazadas muchas veces por los concursos, muy cuestionables, con pésimos resultados.


La cuestión de los concursos arquitectónicos merece un análisis más profundo.


En la actualidad, se tienen problemas en Parques Biblioteca como el Parque España, el Velódromo y el “Jardín del Río”, y es porque, como  ha sido usual, los términos de referencia y los conceptos de los Jurados para hacer las adjudicaciones de los concursos, parecen más bien “juegos florales poéticos”, que tienden a ignorar la “dimensión desconocida” o sea la factibilidad técnica y económica.


La superficialidad parece ser la razón de tantos incumplimientos. Recientemente, el señor Alcalde, como se informó bajo el titular: “Parques del Río y el cobro de valorización no tienen reversa” afirmó sobre el primero “que hasta ganó un concurso”. ¡Vaya, vaya con la justificación! basta recordar que el “nuevo” velódromo también ganó un concurso arquitectónico. En cuanto a la valorización en El Poblado,  hay que decir que las obras debieron ser ejecutadas hace mucho, y, en la actualidad, no valorizan ¿Y entonces? La realidad es que se ignoran muchas cosas, como el esfuerzo de varias generaciones construyendo los colectores de aguas negras a lo largo del río.


Al referirse a la tragedia de Space, que también “ganó un concurso arquitectónico” con serias limitaciones estructurales,  se congratuló de la labor del Dagrd, pero olvida que si bien logró evacuar a los habitantes, no controló la entrada de obreros a reparar lo irreparable, según autorizado concepto de una autoridad internacional. “Todo se arreglará”, propósito nuevo, con el nuevo POT  con sus 617 artículos, cuando la Constitución tiene 380, y sin curadores en propiedad. ¡El extraño mundo de Subuso!