Columnistas

¿Navidad?
Autor: Hernán Cárdenas Lince
3 de Enero de 2015


En pasados tiempos era necesario que todos los domingos la población entera fuese a misa, en donde desde el púlpito se ordenaba hasta qué películas se podían ver.

Acaba de pasar la Navidad, circunstancia que nos hace pensar en lo diferentes que eran esas fiestas hace 50 años. Primero  que todo, en esas épocas de Navidad se trataba únicamente de algo completamente religioso. Era el nacimiento del niño Jesús y la religión católica conducía a toda la sociedad con ritos religiosos que hasta se representaban en el pesebre que se hacía en todas las casas.


El 24 de diciembre a las 12 de la noche siempre se daba un colosal espectáculo de pólvora y en las primeras horas de la mañana se celebraban misas solemnes y en algunas casas de los más pudientes se comía “natilla y buñuelos”, y en algunos poco lugares se mataban marranos con afilados cuchillos para hacer “chicharrones y morcillas”.


En la actualidad se trata de una cosa totalmente diferente y cuando hay canciones de navidad casi todas son traducidas del inglés, al mismo tiempo que se trata de una época de ventas desenfrenadas en los almacenes y maravillosos descuentos económicos que atraen a toda la población. Con la nueva navidad se demuestra que tristemente la iglesia católica está perdiendo fuerza social, la que le permitía conducir a toda la población. La pérdida del poder de la iglesia católica ha sido por circunstancias tecnológicas como la telefonía, la televisión, la radio y los computadores interconectados. Cuando llegaron los primeros teléfonos a Medellín, todas las señoras distinguidas lo usaban para rezar el rosario hasta que el señor arzobispo les prohibió que lo hicieran. Luego se desarrolló enormemente la radio, el cine y en seguida apareció la televisión y los poderosos computadores, lo que en la actualidad hace que muchos años del promedio de vida de una persona se dediquen a ocuparse de tales tecnologías, modernos elementos y tecnologías que la iglesia no está comandando.


En pasados tiempos era necesario que todos los domingos la población entera fuese a misa, en donde desde el púlpito se ordenaba hasta qué películas se podían ver. Sin embargo, en la actualidad aparece una esperanza y es que el nuevo papa argentino vaya introduciendo adelantos y nuevos criterios para que la iglesia no desaparezca en pocos años.