Editorial

El mundo este a駉
30 de Diciembre de 2014


En medio de un desorden en el que la ONU tampoco ha mostrado capacidades de moderaci髇, el mundo intenta garantizar la atenci髇 sobre los grandes temas que constituyen la agenda com鷑 de la humanidad.

Al fin de 2014, los analistas de los principales medios de comunicación del mundo registran -a veces con ingenua sonrisa triunfalista- la orfandad en las relaciones internacionales y aplauden a Barack Obama porque, siguiendo la tradición de sus colegas demócratas, hizo a un lado preocupaciones del frente externo para concentrarse en los temas prioritarios para el ciudadano estadounidense. Esa visión le ha dado frutos en el crecimiento económico y la recuperación del empleo; le permitió poner a tono la reforma a la salud, que ya cubre a cien millones de personas; la consolidación de su estrategia energética no dependiente de las importaciones de petróleo, y la solución, con una ley aprobada en la Cámara de Representantes, a la crisis por las acciones de espionaje de la NSA develadas en 2013 por Edward Snowden, denuncia que despertó fuertes reacciones entre los aliados del mundo y los ciudadanos que sintieron amenazada su bien cuidada intimidad.


Bordeando entre los intereses internacionales y las prioridades internas, el presidente Obama se atrevió con la crisis migratoria o las relaciones con Cuba, campos en los que definió medidas que satisfacen la creciente masa de votantes hispanos, así sean poco gratas a los republicanos. Esas disposiciones le dan argumentos para batallar contra los fanáticos anti-estadounidenses en América Latina mientras a su partido le granjean simpatías con un electorado que se abstuvo en las elecciones legislativas que dieron la victoria a los republicanos pero que puede ser el factor diferencial, a favor de los demócratas, en las elecciones de 2016.


Un gobierno estadounidense demasiado ocupado en ordenar la casa y, por tanto, dispuesto a dejar que el mundo se maneje a su manera, respondió a los sueños acariciados por Vladimir Putin, déspota emergente que combina con gran habilidad su peliculesca personalidad de espía llegado de la Guerra Fría y el autoritarismo del régimen estalinista para consolidar una arrolladora imagen interna y un poderío fundado en la crueldad. La destitución de Víktor Yakunovich por el movimiento democrático ucraniano fue la excusa esperada por el ruso para afianzarse como contraparte dispuesta a toda alianza que sirva a sus intereses, así ella implique alentar leones dormidos, como el norcoreano;  alimentar ambiciones imperialistas, como las del Gobierno chino, o incluso desatar un conflicto que sin ser declarado ya cobra 3.000 muertos.


El fin, que parece largo, de la bonanza petrolera que alimentó los delirios de Putin, de dictadorzuelos emergentes como los líderes chavistas y que hasta alentó el poderío emergente del terrorismo del Medio Oriente, surge como mano controladora de conflictos sangrientos que crecen en Asia comenzando por Siria, que soporta silenciosa su cruel guerra civil, y llegando a máximos niveles de barbarie en los ataques extremistas en Irak y el Kurdistán, a manos de Isis; en Pakistán, donde los talibanes no cesan su amenaza contra la población, y en Nigeria, donde Boko Haram hace valer su primacía a sangre y fuego. Dejada su suerte a la mano invisible del mercado del petróleo, gobiernos y grupos totalitaristas tendrán que demostrar si su ímpetu nacía de su poderosa capacidad de asistir a propios y financiar a los aliados, o de sólidas afinidades en sus banderas ideológicas.


En medio de un desorden en el que la ONU tampoco ha mostrado capacidades de moderación, el mundo intenta garantizar la atención sobre los grandes temas que constituyen la agenda común de la humanidad y que recuerdan la fragilidad de la creación.


El ébola regresó con su huella de dolor y muerte en 2014. Con 19.980 infectados al pasado 24 de diciembre, de los que murieron 7.793 pacientes, el virus demostró su letalidad pero también le recordó al mundo las condiciones de miseria y descuido de los países del Occidente de África, que tuvieron la casi totalidad de víctimas de un mal que no nos cabe duda puede ser erradicado o contenido mediante el desarrollo de medicamentos producto de investigaciones científicas relativamente sencillas. Con los éxitos con enfermos del Primer Mundo, la OMS queda retada a hechos de prevención eficientes, baratos y prácticos que eviten nuevos brotes. Y en materia climática, terreno al que ha consagrado buen parte de sus esfuerzos el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el año culmina con los acuerdos, en el campo de lo posible, que no es el de lo deseable, logrados a última hora en la cumbre COP20 de Lima, el último gran encuentro internacional del 2014 y la apertura a los retos que esperan al mundo en 2015.