Columnistas

La paz no está en la Habana
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
30 de Diciembre de 2014


Un par de palabrejas, equidad y justicia, que pareciese que se hayan convertido en vocablos vetustos que se quedan en discursos y se desempolvan cuando hay campañas políticas o críticas a las acciones de los mandatarios.

www.visionadministrativa.infoEse “utópico” estado de paz no está en los diálogos de la Habana, allí se está negociando un cese al fuego y la reincorporación de los miembros de las Farc a la vida civil. Ese escenario es un ápice para tener un toque de tranquilidad que debe ser sostenido no solo por aquellos intervinientes en el conflicto armado sino por todos y cada uno de los habitantes del territorio colombiano.


Un par de palabrejas, equidad y justicia, que pareciese que se hayan convertido en vocablos vetustos que se quedan en discursos y se desempolvan cuando hay campañas políticas o críticas a las acciones de los mandatarios de los diferentes niveles del gobierno, no han logrado calar en muchos de los compatriotas del común. La construcción de ese escenario de paz, que no se logra por la firma de un acuerdo, sino que justamente parte con la edificación diaria por parte de todos y cada uno de los colombianos, como son las acciones mínimas de cambio en las relaciones con nuestros pares tengan un impacto positivo en la sociedad, como se denomina en la teoría del caos: el efecto mariposa, es decir pequeñas variaciones en el sistema, mediante procesos de ampliación logre impactar el sistema en su totalidad (holismo).


Casos de la vida real, que son la antítesis de ese escenario de equidad y justicia, como soportes para un desarrollo armónico de la sociedad, que generan todo lo contrario, más desigualdad y resentimiento, que nacen de una relación laboral en dónde el empleador busca sacar ventaja a su favor, generalmente vulnerando los derechos de las personas en estado de inferioridad. Traigo a colación, con el respeto de mis amables lectores dos casos.


El primero de ellos de un estudiante universitario que realizó sus prácticas académicas. En el lugar que estuvo inicialmente fue contratado de manera verbal por dos meses, luego, formalizaron la relación laboral mediante el debido perfeccionamiento del contrato. Hasta ahí todo bien, lo chueco está en el momento en que finalizó su relación de trabajo, le quedaron debiendo la remuneración correspondiente a los dos primeros meses. Comentaba el afectado (persona perteneciente a una familia no pudiente) que esa suma adeudada estaría cercana a los dos millones de pesos. Él manifestó que no iba a ponerse a pelear, porque estaba iniciando su vida profesional.


El otro ejemplo es con una empleada del servicio doméstico, que trabaja por días. En una de las casas en la que presta sus servicios, la empleadora, que se jacta de ser profesional del área contable, le manifestó que no tenía derecho a liquidación de las prestaciones sociales porque era una trabajadora de “por días”. Ella le hizo el reclamo y presentó la norma en la que establece los derechos iguales para este tipo de trabajadores. A regaña dientes la empleadora le hizo mal la liquidación; la afectada recurrió a la Oficina Regional del Trabajo, atérrese amable lector a la respuesta dada por esta oficina “Esa liquidación que le hicieron está mal elaborada, tiene 5 días hábiles para hacer la reclamación, traiga la liquidación hecha por un abogado, un contador o una persona experta, puede ir a un consultorio jurídico para que se la realicen”. Esto ocurrió justamente la semana pasada. Como diría el Chapulín Colorado: “Quién podrá defendernos”, si la entidad encargada de velar por el desarrollo armónico de las relaciones laborales no lo hace, y no es que tenga que actuar siempre a favor del trabajador, sino con  equidad y justicia.


Ese par de casos de inequidad e injusticia se multiplican por todos los rincones de la Patria, por eso, expreso que la paz no está en la Habana, sino en cada uno de nosotros, cuando aprendamos que las relaciones con nuestros pares deben ser de gana – gana para todos.


Amigos lectores, que el 2015 esté lleno de bienaventuranza para ustedes.