Columnistas

¿Cese unilateral al fuego?
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
21 de Diciembre de 2014


Un cese unilateral al fuego sería un paso muy importante en este proceso de paz si no fuese porque, como todo lo de las Farc, es una trampa. Si se miran las condiciones que ese grupo pone, se puede confirmar este aserto.

Un cese unilateral al fuego sería un paso muy importante en este proceso de paz si no fuese porque, como todo lo de las Farc, es una trampa. Si se miran las condiciones que ese grupo pone, se puede confirmar este aserto.


Exigen verificación internacional y hablan de que si son atacados suspenderán la medida. La verificación y la suspensión de los ataques, es,  en buen romance, cese de las operaciones militares. Es decir, las Farc lo que exigen un cese al fuego del gobierno, lo que tiene muchos bemoles y ventajas para esa guerrilla: para que aquel fuera verificable de verdad, deberían las Fuerzas Armadas tener la ubicación de los distintos frentes de la guerrilla, lo que significa que estos se concentrarían en lugares predeterminados.  Pero eso no es lo que quieren las Farc. Lo que ellos desean es que nuestras Fuerzas dejen de ejercer la soberanía en territorios por los que se mueven, y quieren que esa movilidad se mantenga sin ningún obstáculo. ¡Casi nada! De esa manera podrán expandir su influencia y someter a poblaciones enteras a su férula sin que la institucionalidad pueda intervenir, mientras no ataquen abiertamente a las Fuerzas Militares y de Policía.


En años anteriores, en los ceses unilaterales que las Farc han declarado (rotos por ellos muchas veces, valga la anotación), NUNCA  han exigido comisiones de verificación, pero en esta ocasión es una condición de primer orden. ¿Qué significa esto? Que las Fuerzas Armadas serán monitoreadas por organizaciones extranjeras que no son neutrales (salvo, tal vez, una de ellas, de la que ya uno no sabe qué pensar, en razón de  su comportamiento en la liberación del general Alzate, episodio en el que dicha organismo se hizo de la vista gorda con la presencia de Telesur, por mencionar un solo hecho cuestionable), cuando aún no se ha firmado ningún acuerdo. Como quien dice, es importante reiterar, las Farc podrán gozar de sus espacios y ampliarlos a discreción, mientras ellas Fuerzas Armadas se tiene que cruzar de brazos, no importa las tropelías que la narcoguerrila cometa con los civiles de esos sitios.


Un cese al fuego bilateral ventajoso para las Farc con el ropaje de uno unilateral, entonces, es lo que nos quieren vender. Y ya salieron los consuetas funcionarios de la ONU a declarar que se trata de un gran paso hacia la paz, por parte de las Farc, a quienes, se supone, deberíamos agradecerle su generosidad. 


Cuando se escribe este artículo las Farc todavía no se han pronunciado sobre la posición del Gobierno de que le parece muy bien el cese propuesto por ellas, pero no acepta los términos que ponen. Pero estoy seguro de que después de un tira y afloje destinado a la galería, Santos y su grupo de La Habana encontrarán una “fórmula intermedia” que termine por ceder a las pretensiones de esa narcoguerrila y, ya verán, nos encontraremos con mecanismos de verificación aceptados por el gobierno, con un nombre altisonante.


Y claro, se aprovechará el momento para volvernos a hablar de “desescalamiento”, de suspender las acciones ofensivas (lo cual parecería un chiste, porque lo que se ve es que el gobierno las detuvo hace mucho tiempo) y de una serie de concesiones en el campo militar que se venderán como hechos que muestran que la paz de Santos está en un momento irreversible. Como se está vendiendo este “cese al fuego unilateral”. Estos “hechos de paz” incluirán, por supuesto, la eliminación  de la calificación de terrorista al grupo de las Farc, los maestros del altruismo y la concomitante criminalización del Estado y la deslegitimación de nuestra democracia.


Cuánto quisiera equivocarme, pero aprender de la experiencia me ha llevado a un sano escepticismo.