Nacional

El Jefe de la Delegación del Gobierno Humberto de la Calle, hace declaración sobre el ciclo 31 de los díalogos de paz
Autor: Redacción EL MUNDO
17 de Diciembre de 2014


Hoy con el ciclo 31 terminamos la ronda de conversaciones de 2014. Sin duda, fue un año que nos dejó lecciones aprendidas y en el que se impuso el anhelo de paz de los colombianos sobre las complejidades que pusieron a prueba el proceso.


Hemos destacado que lo alcanzado hasta el momento es de la mayor importancia. Y es así. En mayo, logramos un tercer acuerdo en el punto "Solución al problema de las drogas ilícitas", que se suma a los anunciados en "Política de desarrollo agrario integral" y "Participación política"; textos que hoy ya están en manos de los colombianos para su conocimiento y discusión.


En estos meses hemos adelantado diálogos intensos y con espíritu constructivo, pese a la diferencia de miradas y de visiones de sociedad.  Hoy, en paralelo al funcionamiento de la Mesa, ya están en marcha la sub comisión técnica del "Fin del Conflicto", la "Comisión histórica del conflicto y sus víctimas" y la "Subcomisión de género"; que buscan justamente ese objetivo: enriquecer, dinamizar las conversaciones e identificar puntos de encuentro.


Hace dos días, dimos un paso vital para el proceso. En medio de las discusiones hicimos un alto para ampliar la discusión sobre el enfoque de género, que trasciende el tema de sexo y abarca también la libertad, la autonomía y el respeto a la diferencia.


Seis mujeres, representantes de organizaciones en Colombia que desde hace muchos años nos dan ejemplo en la búsqueda de construcción de paz y reconciliación, vinieron a La Habana invitadas por la Mesa de Conversaciones, a presentarnos sus recomendaciones y propuestas para que cada uno de los temas contemplados en los acuerdos, tenga una mirada con enfoque de género.


Nos pidieron que las mujeres y abro comillas "no sean pactadas sino pactantes", con valentía se declararon insumisas frente a la guerra y gestoras de paz; y nos recordaron que, especialmente, son ciudadanas sujetas de derechos. Fuimos testigos de la seriedad de sus planteamientos. Quiero referirme a una de sus reflexiones: "una mujer en la política cambia a la mujer, pero muchas mujeres en la política, cambian la política". Esta frase en particular es el fiel reflejo de las verdaderas transformaciones


de mocráticas que esperamos se den, a partir de entender las realidades de las mujeres en una sociedad que reclama inclusión y equidad.


Concluimos con la visita de la quinta y última delegación de víctimas.  Escuchamos, en total, sesenta historias que tristemente dieron cuenta de la crueldad y la insensatez de la guerra. Hombres y mujeres que generosamente antepusieron al dolor, con la esperanza de que su experiencia sirva de aporte al fin del conflicto. Y es justamente esta valentía la que debería ser reconocida por la sociedad y la que necesitamos para reconciliarnos. No puede ser que este acto de valor las re victimice.


Reconocemos el trabajo que la ONU, el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional, con el apoyo de la Conferencia Episcopal, hicieron para conformar una muestra equilibrada de víctimas de 24 departamentos, representantes de la mayoría de los hechos victimizantes, con enfoque de género, pluralismo y diversidad étnica. Pese a los cuestionamientos que en algunas ocasiones generó la selección de los grupos, el liderazgo de estas entidades prevaleció bajo el criterio de que ninguna víctima iba a ser discriminada. No sólo se escucharon 60 voces sino cientos, representadas en


valientes ciudadanos que llegaron hasta aquí a compartir su testimonio.


A las víctimas que vinieron, a las víctimas que nos han enviado sus propuestas desde Colombia, a las víctimas que nos apoyan en la distancia con el deseo de que logremos ponerle fin al conflicto, a todas: gracias. Ustedes son la razón de ser de este proceso. Lo fundamental es lograr la máxima satisfacción de sus derechos, vale decir, a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. No se trata de cuánta justicia sacrificar para lograr la paz, sino de cómo lograr la paz con un máximo de justicia. Y esto seguirá siendo el motor que mueva las conversaciones.


En su reciente visita a Colombia, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, aseguró que "siempre hay críticas y personas que van a querer que las negociaciones retrocedan". Y es verdad. La democracia no se trata de consensos y por eso siempre decimos que bienvenidas las críticas, las reflexiones y las salvedades. Siempre nos hemos mostrado dispuestos a oír las ideas distintas a favor de una discusión transparente.


En estos momentos decisivos se necesita fortalecer la democracia con un debate honesto, basado en hechos reales y con información veraz. Estamos listos a debatir con ideas.


El proceso debe entrar en la recta final, es lo que merecemos como sociedad y es la manera de responderle a las víctimas y a los millones de colombianos que han creído en este esfuerzo. No se puede dilatar la esperanza ni decepcionar a un país que sigue a la espera de un futuro en paz.