Fútbol en el Mundo

A profound sadness
“Una tristeza profunda”
Autor: Jonny Andrés Sampedro
12 de Diciembre de 2014


Juan Carlos Osorio habló ayer con los medios, tras no haberlo hecho después de la final ante River Plate, en la que salió bastante conmovido. El técnico nacionalista dio su versión de lo sucedido en el encuentro, el cual no lo dejó conforme y sí cabizbajo.

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Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Juan Carlos Osorio (izquierda) y Pompilio Páez.

En Twitter: @Jonnysampedro


Las palabras no aflojaron tras el partido. La situación ameritaba una profunda reflexión y por eso se le vio andando de un lado al otro. Dicen quienes estuvieron cerca que tardó en salir del camerino visitante del Monumental. La catarsis era obligada. Primero debía ser personal, luego grupal y sus resultados se ventilarían después al público.


Por eso Juan Carlos Osorio habló de lo acontecido en la final de la Sudamericana, sólo ayer a su llegada al Aeropuerto José María Córdova. Allí dio su parte, no de tranquilidad como en muchas ocasiones, sino de impotencia.


 “La meta era ganarla y la perdimos. Es una tristeza profunda no haber podido lograr este objetivo deportivo. No sé hasta cuándo me vaya a durar el dolor de esta derrota”, le dijo a los medios presentes.


Las consecuencias fueron varias. Algunas de esas ya las había ventilado a este diario días atrás, cuando acordó que el empate ante River en casa, era similar a la derrota con Sao Paulo en Brasil en el 2013. 


“Ambos momentos se parecen y me dejaron aburrido. En cada juego no aprovechamos al máximo nuestro mejor momento y una desconcentración nos privó de la victoria o el empate como fue en el Morumbi esa vez”, manifestó el viernes anterior y ayer volvió a recordarlo.


Para su infortunio la fórmula volvió a ser la misma: La pelota detenida. Esa que ligada a los contragolpes lo han marginado de su anhelado título copero con el cuadro antioqueño. ¡Postergado el tatuaje del “Verde” que prometió hacerse! 


El historial dice que en dos transiciones de defensa a ataque Defensor Sporting eliminó al cuadro antioqueño de la Libertadores. Que de cabeza Sao Paulo le ganó 3-2 en el Morumbi hace un año y que pese a que el balón parado se trabaja obsesivamente, faltan muchas lecciones para aprender. Quedó demostrado en los dos tiros de esquina que River le cambió por goles de cabeza, parte del cuerpo con la que también le marcaron a lo largo del torneo La Guaira y Vitoria.


“La frustración que nos queda tras el gol de pelota detenida es grande. Es algo en lo que hacemos mucho énfasis, que consideramos determinante en el fútbol internacional y con lo cual se deciden partidos”,  fue una de las reflexiones de Osorio el día de ayer.


A esas observaciones habrá que agregarle otras. Y es que Nacional jugó pensando más en las virtudes del rival que en las propias. Que el onceno antioqueño no atacó a los laterales del cuadro argentino que tan flojos se vieron en Medellín. Que decidió salir jugando desde su arco de forma directa y con saque largo de Armani y no con sus defensas, que pese a estar referenciados por Teófilo y Mora en cada pasaje, no ejercían la presión suficiente para considerar que este camino no era viable.


Habrá que sumarle también que el cuadro antioqueño utilizó el mismo esquema con Sao Paulo en Brasil (3-4-1-2). Ese con dos delanteros, en vez de tres, con el que se vio disminuido en ataque, poca profundidad enseñó y escasas secuencias de pase hizo. Mismo con el que atacaron a Nacional en las semifinales y lo ahogaron gran parte del partido. Un equipo verde más acostumbrado a tener la pelota que a correr por ella y con más virtudes en ataque que en defensa.


Nadie juega para perder. Y claro está que Juan Carlos Osorio consideró lo que hizo previo y durante el encuentro como lo mejor posible. Tristemente no funcionó. Algunos jugadores no mostraron la garra suficiente ni el rendimiento que se les conoce y Osorio estuvo de acuerdo con esta mirada.


 “El partido no lo pudimos llevar como nosotros queríamos que fuera. Esperábamos hacer nuestro juego y no el de ellos”, puntualizó el arquitecto de un proyecto que va por buen camino y que seguramente traerá alegrías mayores, pese a algunas tormentas. “Profe” Osorio: “Un mar tranquilo nunca hizo a un buen marinero”, sólo hay que apretar algunas tuercas.  




Comentarios
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Juan
2014/12/12 10:20:07 am
Hay que seguir adelante.......