Economía

Urabá cultivates new opportunities for its youth
Urabá cultiva oportunidades para sus jóvenes
Autor: Federico Duarte Garcés
9 de Diciembre de 2014


El programa Neo beneficiará de forma indirecta a 2.000 empleadores, 200 formadores y 50 instituciones educativas, 90 % públicas.


Foto: Cortesía 

Más de 300 jóvenes de la región de Urabá se dieron cita en Apartadó para el lanzamiento del programa Neo.

Twitter: @fededg1989


Clemente Díaz, un joven de 20 años del corregimiento Nueva Colombia, adscrito al municipio de Turbo, siempre ha querido trabajar con proyectos sociales. Sin embargo, luego de graduarse como tecnólogo del Sena en Gestión de Servicios Recreativos el 2 de mayo pasado, empezó a visitar con asiduidad la oficina de colocación de empleo de Comfenalco, ubicada en la ciudad de Apartadó, sin mayor éxito.


Allí, en búsqueda de una vacante que se acomodara con la hoja de vida presentada, fue donde vio el aviso: Nuevos Empleos y Oportunidades (NEO). Aún desconocía las siglas del programa del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), miembro del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la International Youth Foundation (IYF), de cuyo lanzamiento haría parte la semana pasada en la institución educativa San Pedro Claver de Apartadó junto a 330 jóvenes más de Urabá. 


Esta región fue escogida para desarrollar este proyecto piloto en Colombia, lanzado en la Cumbre de las Américas 2012, que a través de una amplia alianza entre entidades públicas y privadas pretende enfrentar dos problemáticas comunes para América Latina: el desempleo juvenil y la demanda insatisfecha de trabajadores calificados (ver recuadro).  


En este momento hay cuatro Neo adicionales en Brasil, México, República Dominicana y Paraguay. La meta es que para el próximo año sumen diez en Latinoamérica. A diferencia de estos países que se enfocan en grandes ciudades, Neo Urabá tiene una particularidad: prioriza el área rural, con toda la dinámica económica y potencial que allí se encuentra.


Dentro de la selección del lugar pesaron los antecedentes, pero más que de la afectación que ha recibido esta zona como parte sensible de la historia del conflicto armado del país, fueron las iniciativas similares propiciadas por el Departamento al servicio de mayores oportunidades para las nuevas generaciones lo que decidió la elección. 


Nueva oportunidad


La única experiencia laboral certificada de Clemente ha sido como monitor en el Sena, donde fue representante de aprendices durante el tiempo en que estuvo en el proceso formativo. Es por ello que las empresas no lo tienen tan presente en sus procesos de contratación. La mayoría, cuenta él mismo, traen sus propios profesionales. 


Según Gustavo Londoño, coordinador de Neo Urabá, el propósito es que 13.690 jóvenes como Clemente conozcan “las rutas de empleabilidad” en la zona, pues buena parte de los perfiles que los empresarios requieren no los suplen las universidades.  


Eso implica, según Londoño, un proceso de formación a la medida y el desarrollo de capacidades con cada participante, así como una gestión con los gerentes de cada empresa, “tanto los actuales como los futuros”, para lograr que a junio de 2017 al menos el 40 % de los jóvenes queden vinculados. 


En este momento, indica Londoño, han identificado una necesidad sentida de relevo generacional en el sector bananero, en sus distintos procesos agroindustriales y de operaciones marítimas, así como en el área comercial que amerita una gran cantidad de ejecutivos y asesores de ventas en diferentes escenarios.



Jóvenes en América Latina

“Por medio de la iniciativa NEO, empresas, gobiernos e instituciones de desarrollo trabajarán juntos para hacer frente a dos de los problemas más acuciantes que enfrenta nuestra región: el desempleo juvenil y la demanda insatisfecha de trabajadores calificados”, aseguró el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, en una conferencia de prensa organizada con motivo de la Cumbre de las Américas de 2012. De acuerdo al BID, en América Latina hay unos 32 millones de jóvenes (uno de cada cinco entre los 15 y 29 años de edad) que ni trabajan ni estudian. Este grupo se encuentra crecientemente excluido de la economía formal y en riesgo de involucrarse en actividades riesgosas como las pandillas. Asimismo, según una encuesta realizada en 2011 por la consultora laboral Manpower, que abarcó a 40.000 firmas en América Latina y el Caribe, halló que la mitad de las empresas de la región tropiezan con dificultades para encontrar empleados calificados.