Economía

Canada pledges on “the reconstruction” and the post-conflict
Canadá se compromete con “la reconstrucción” y el posconflicto
Autor: Federico Duarte Garcés
8 de Diciembre de 2014


El gobernador general de Canadá, David Johnston, en su primera visita a Colombia, y con ello a Medellín, comprobó de primera mano la inversión que desde comienzos de 2012 ha hecho su país en esta vereda de Bello.


Twitter: @fededg1989


Desde el edificio Hewlett Packard (HP), en la zona norte de Medellín, hasta la vereda Granizal, en área rural, al sur del municipio de Bello, hay un recorrido de al menos 45 minutos. Camino a la biblioteca España en Santo Domingo Savio, con el metrocable a la vista, justo antes de arribar a la Casa de Justicia de la Comuna 1, hay una desviación para llegar al barrio Granizal de Medellín (ver gráfico). Sin embargo, es al alcanzar el kilómetro siete, antigua vía a Guarne, a unos 200 metros de allí, en que el asfalto se pierde y la arena y las piedras se convierten en el único camino delante, cuando se tiene la certeza de haber llegado a la vereda del mismo nombre, conocido como el lugar más pobre del Valle de Aburrá.


A la entrada aparece un aviso que reseña “$2.205 millones para el mejoramiento de la vida de la vereda Granizal”. A algunos pasos había otro puesto por los mismos residentes sobre un montón de escombros: “Aquí están invertidos sus impuestos”. Estos mismos comentan que a pesar de que la vía de acceso a su territorio ha sido pavimentada tres veces, aún no se ve mayor resultado. 


Por ahí pasaba una chiva a las 8:00 a.m., rumbo a Guarne, que volvía a las 4:00 p.m. Hoy, el único transporte que existe es un bus rojo de la empresa Cootranscol con el nombre “Santo Domingo” al frente y al respaldo, que pasa cada diez minutos. Es una flota de alrededor de 20 buses, que no obstante, se vuelven insuficientes para los inquilinos de casi 3.000 casas que circundan el sector y que demandan el servicio diario para transportarse a su lugar de trabajo, la mayoría en el Centro de Medellín.


Ese mismo paso angosto que condiciona la velocidad del recorrido al trayecto del bus adelante lo asumió la caravana de 17 carros que acompañaron la llegada del gobernador de Canadá, David Johnston, en representación de la reina Isabel II (ver recuadro), después de una semana maratónica en que pasó por el Palacio de la Moneda de Chile, la Casa de Nariño de Bogotá y el edificio Ruta N de Medellín, desde donde apenas se divisa la Casa de Derechos de Granizal, frente a la cual descendió de su camioneta. 


Bienvenida real


A un lado de la Casa de Derechos se encuentra la casa de Diana, quien poco antes del arribo del gobernador de Canadá intuía que debía ser una persona importante por la cantidad de uniformados del Ejército que colmaron las terrazas alrededor, incluida la suya. 


Al ver la comitiva que poco a poco se aglomeraba en torno a su vivienda, una de las pocas que sobresalen por su material de cemento y ladrillo, la única molestia de Diana era no tener una cafetería para venderles café y parva a cada uno de los asistentes reunidos. 


“Aquí no hay nada”, expresaba Diana refiriéndose a la única tienda en la vereda, donde conseguir leche deslactosada es un “proceso”, y en que por su parte la bolsa de agua cuesta $2.000, dado que es la única potable que se puede conseguir. 


“Aquí no hay nada, usted aquí ahorra”, insiste, aunque buena parte de la comunidad pague $4.000 semanales por el servicio de un tanque de agua que se surte de una quebrada de la montaña. 


Diana piensa en formar un restaurante para pagar la deuda del terreno que compró junto a su esposo hace cinco años, cuando debieron abandonar su anterior casa en Calasanz por cuenta de la presión que recibió de uno de los líderes de “la oficina” para hacer parte de esa organización.  


De esta forma se sumaron al grupo de desplazados que conforman el 90 % de la población de la vereda. El sustento de ambos deviene del trabajo de toda una vida de su marido dedicado a la minería de oro en la región occidental de Antioquia. Él fue uno de los 5.000 mineros desalojados por la alcaldía de Buriticá ante problemáticas derivadas de la informalidad-ilegalidad y tras el accidente del pasado abril, que le costó la vida a cuatro personas. 


“¿Ellos qué hacen ahí? ¿Le explican la problemática que hay y ya?”, pregunta  Diana a su esposo mientras observaba al gobernador y todos sus acompañantes ingresar a la Casa de Derechos.


“Eso ya está estudiado. Ya vinieron a hacer un censo de necesidades del barrio, que son principalmente alcantarillado y vías. Ese señor arregla eso”, concluyó Hélmer. 


 Saludo a la paz


“Bienvenido a esto”, decía con una sonrisa ingenua y cálida uno de los niños de la corporación Las Cometas, luego de que sus compañeritos repitieran al unísono “bienvenido” al acercarse el gobernador David Johnston por la calle de honor conformada en dirección al auditorio de su colegio construido con fondos canadienses. 


Allí lo esperaban algunos beneficiarios del programa Construyendo soluciones sostenibles, que busca promover una red de empresarios locales a través de la asistencia técnica en artesanías, manualidades y diferentes actividades de construcción. 


“Es una iniciativa global en el ámbito del país, para tratar de encontrar soluciones a los desplazados. Hay 17 proyectos en todo Colombia, y la contribución de Canadá es general para esta iniciativa”, explicó Stephane Jaquemet, representante de Acnur Colombia. 


María Gladis Múnera, una habitante de la misma vereda, también desplazada, expresó el significado de este programa a su manera: “ayuda a volver a ser. ¿En qué sentido? En que nos pueden dar una mejor salida de nuestra victimización a una nueva sociedad”. 


En ese sentido se pronunció el gobernador Johnston: “Hemos visto una población valiente que ha sabido superar momentos sumamente difíciles y ofrecer para ellos una nueva vida (…) Esa esperanza no es sólo para el pueblo de Colombia, sino un ejemplo para los pueblos del resto del mundo, porque son gente que ha invertido en un mejor futuro”.  


Luego de resaltar la construcción de 60 casas en las que ha participado el gobierno de Canadá, EL MUNDO le preguntó por la posible inversión en infraestructura de carretera que reclama buena parte de la población allí asentada, a lo cual contestó: 


“Tenemos la gran esperanza de que el proceso de paz tenga un final bueno para todos y se la reconstrucción, que abarca diferentes áreas como vivienda, empleo y carreteras; todas las necesidades que pueda tener un país. Canadá siempre va a estar acompañando estos esfuerzos, que van a ser beneficiosos no sólo para el país, sino para el resto del mundo, porque va a demostrar que un pueblo trabajando arduamente puede llegar a tener un final feliz en Colombia”.  



Sistema monárquico canadiense

Canadá es una monarquía constitucional en la que las tareas del Jefe de Estado (la Reina Isabel II) y el Jefe de Gobierno (Primer Ministro) son distintas. Como representante de la Reina en Canadá, el Gobernador General ejerce las tareas de Jefe de Estado. Sin pertenecer a ningún partido y siendo apolítico, el gobernador General preside la juramentación del Primer Ministro, el presidente de la Corte Suprema de Canadá y los ministros de gabinete; convoca, prorroga y disuelve el Parlamento, y otorga el consentimiento real a los actos del mismo. 


 


El gobernador general de Canadá, David Johnston, vino a Colombia con su familia y una delegación de personas de las áreas de educación, minería, economía, entre otras. 


Foto: Jhon Chica



Comercio colombo-canadiense

El comercio bilateral de mercancías entre Canadá y Colombia ascendió a un total de US$1.400 millones canadienses en 2013. Colombia es el quinto socio comercial más importante de América Latina para Canadá al ser el cuarto destino de las exportaciones de este país en la región, con un total de US$716,8 millones canadienses en 2013. Las importaciones a Canadá de mercancías procedentes de Colombia ascendieron a US$691,3 millones canadienses en 2013. Las principales mercancías exportadas por Canadá a Colombia son los cereales (sobre todo trigo), la maquinaria, el papel y el cartón, las verduras, los fertilizantes y los vehículos y piezas. Entre las principales mercancías colombianas importadas por Canadá figuran los aceites y combustibles minerales (incluido el carbón), el café, el té y las especias, las plantas y árboles vivos (principalmente las flores), las frutas, frutos secos y azúcar.


 


El gobernador general de Canadá tuvo tiempo para interactuar con jóvenes músicos de la zona que interpretaron varias melodías folclóricas de Colombia.


Foto: Jhon Chica