Economía

Among the rubble there is a housing solution
Entre los escombros hay una solución de vivienda
Autor: Federico Duarte Garcés
25 de Noviembre de 2014


Medellín genera al día 2.800 toneladas de residuos de construcción y demolición.


Foto: Cortesía 

El barrio Manantiales de Paz,  de Bello, fue uno de los beneficiados del mobiliario urbano ecológico instalado allí con el fin de permitir que los niños jugaran en medio de un patio polvoriento.

Twitter: @fededg1989


Colombia está construida a punta de ladrillo y de pega de mortero, y siempre que hay demoliciones este es el mayor residuo. Al menos el de las paredes, pues las vigas y columnas están compuestas de concreto. Este es el material más recurrente en toda bibliografía sobre reciclaje de escombros de construcción, pero al buscar sobre la mezcla de mampostería de ladrillos, cerámica, mortero y cemento no hay mayor referencia que la de Bernardo Chaves Rivas, el mismo nombre que recibe la empresa de este joven pastuso, radicado en Medellín, pionero con esta combinación en el país del término “concreto ecológico”.


El ladrillo con el mortero es el residuo de mayor cantidad que se genera en las ciudades, y no tiene uso. Desde 2007, cuando empezó a estudiar Arquitectura y Lote en su natal Pasto, Bernardo Chaves se dio a la tarea de ir a la fuente en que se generaban los escombros, observar su composición y el estado en que se encontraban. 


Esta semana, en que finaliza su maestría en Construcción en la Universidad Nacional de Medellín, presenta su tesis de grado sobre cómo reciclar estos residuos para fabricar materiales ecológicos de alta calidad. 


Este trabajo académico está respaldado por siete años en que su empresa ha reciclado Residuos de Construcción y Demolición (RCD) para valorarlos mediante una selección especializada, transformación y homogeneización de los RCD, en que a través de agregados pétreos ha producido ladrillos, baldosas, pegante, mobiliario urbano y finalmente viviendas ecológicas.


Empuje pastuso


La primera bodega de Bernardo fue su casa en el barrio El Bosque de Pasto. Un día su familia llego a almorzar y no había donde sentarse, pues sobre los muebles y todo el corredor había más de 20 bultos llenos de escombros. La reacción de su padre fue casi echarlo de la casa. Al final solo pudo quedarse con una condición: guardar todos los bultos en su habitación. Entonces arregló su cama para quedar tan solo con el colchón y debajo bultos de escombros de construcción.


Más adelante, al recibir los primeros fondos de varios concursos obtenidos por el alcance social de su empresa (ver recuadro), llevó una de las máquinas que pudo conseguir a su apartamento ya en Medellín. ¿Cómo lo hizo? “Como los colombianos somos magos...”, responde al recordar la máquina bloquera que ingresó, pero por la cual al poco tiempo tuvo que buscar un nuevo paradero, dado que en el edificio no soportaban el ruido que generaba y también estaban dispuestos a echarlo. 


Hoy en día tiene un espacio en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, debajo de un techo que casi se cae, donde sólo puede operar los sábados después del mediodía, dado el mismo ruido que perjudica a los estudiantes de laboratorios y salones de clase enseguida. 


“Aquí todos me han dado la mano, no me puedo quejar, pero no he dado con el espacio”, dice Bernardo, quien dada esta situación ha debido radicar su proyecto en el Fondo Emprender de Pasto con el ánimo de obtener los recursos suficientes para volver a Medellín donde encuentra un mayor número de residuos que en vez de ser llevados a las escombreras podrían obtener un nuevo lugar sobre la Tierra. 



Acción social

Bernardo Chaves asegura que una causa noble fue la que llevó a encontrar una problemática ambiental, y esta fue la que lo impulsó a generar una empresa. En alianza con la Alcaldía de Medellín ya han reciclado escombros y construido mobiliarios para los diferentes barrios de la ciudad. Este año el Ministerio de Relaciones Exteriores y Fundación Bavaria los contrató para diseñar y construir una fábrica de reciclaje piloto de vidrios y de escombros para la elaboración de bloques de concreto para construcción en la isla de San Andrés. Asimismo el EDU (Empresa de Desarrollo Urbano) se ha acercado con el interés del desarrollo de estos materiales ecológicos como parte del proyecto Cinturón Vede.