Columnistas

30 años del Planetario de Medellín Jesús Emilio Ramírez
Autor: Dario Valencia Restrepo
24 de Noviembre de 2014


Un excelente ensayo proveniente de la Universidad Nacional de Colombia, cuyos autores son Edna Giovanna Avendaño y Pedro José Amaya, señala que la capacidad del país para generar conocimiento e innovación científica y tecnológica es débil, desarticulada, marginal y dependiente.

Un excelente ensayo proveniente de la Universidad Nacional de Colombia, cuyos autores son Edna Giovanna Avendaño y Pedro José Amaya, señala que la capacidad del país para generar conocimiento e innovación científica y tecnológica es débil, desarticulada, marginal y dependiente. Al desarrollar esta tesis y proponer elementos de cambio, los autores ponen de presente que la ciencia y la tecnología son parte fundamental de la cultura nacional, tienen un valor estratégico para el desarrollo económico y la atención de necesidades sociales, se constituyen en factores  críticos del aparato productivo y deben ser objeto de políticas públicas que apunten a generar el mayor beneficio social. (Ver tinyurl.com/m4voqjs).


Nuestra baja capacidad científica y tecnológica tiene estrecha relación con las deficiencias educativas en esos campos del conocimiento. ¿Cuántos bachilleres colombianos vislumbran una carrera en ciencias básicas? Un ínfimo 1,6 %, según una estadística reciente. Y es aquí donde los planetarios en el mundo vienen cumpliendo una función de disfrute y acercamiento a la ciencia, gracias al natural interés de los estudiantes, y el público en general, por los fenómenos celestes, por el origen, evolución y destino del universo, y por nuestra posición en el cosmos. Se sabe que muchos de los grandes científicos de la actualidad escogieron sus carreras porque se sintieron cautivados después de experimentar una visita a un planetario.


Celebremos entonces los 30 años que cumple el Planetario de Medellín “Jesús Emilio Ramírez”, remozado con un domo digital de alta calidad y por fortuna adscrito desde 2010 al Parque Explora, una entidad cuya misión coincide plenamente con la del Planetario al “Ofrecer a públicos heterogéneos, estímulos favorables a la apropiación del conocimiento científico y tecnológico, mediante escenarios interactivos y exhibiciones que, en relación siempre respetuosa con la vida, promuevan una cultura científica y ciudadana útil a la construcción de una mejor sociedad.”


Y es necesario rendir un homenaje a los visionarios, promotores y realizadores de aquella obra inaugurada en 1984 como un mensaje de esperanza en los momentos aciagos que vivía la ciudad. Desde la década del setenta, entusiastas aficionados, reunidos en la Sociedad Julio Garavito para el Estudio de la Astronomía, concibieron ese sueño y recabaron con éxito el apoyo de diferentes autoridades municipales. Allí encontramos los nombres de William Lalinde, William Cock, Octavio Restrepo, Francisco Restrepo, Gabriel Jaime Gómez, Antonio Bernal y Diógenes Hill.


Vienen a la mente los nombres de  funcionarios, personalidades y entidades que brindaron su apoyo al proyecto desde los primeros momentos, pero son tantos que su enumeración conduciría con seguridad a olvidos injustos Pero es imperativo mencionar dos nombres: Guillermo Gaviria Echeverri, aficionado a la astronomía y quien fuera gestor político y económico del Planetario; y Gabriel Jaime Gómez Carder, uno de los primeros artífices del proyecto, su director por largos años y quien, aun en momentos de grandes dificultades, mantuvo una labor de alto nivel gracias a que sus relaciones personales en el país y en el exterior le permitieron realizar exitosamente congresos y conferencias, amén de sostener con tesón las actividades típicas de un planetario.


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Desplante diplomático. Inamistosa resulta la decisión de las autoridades de Israel al no permitir el paso de la canciller colombiana desde Jordania, en donde se encontraba en visita oficial, a Cisjordania para entrevistarse en la ciudad de Ramala con el canciller de la Autoridad Nacional Palestina, Riad Al Malki. Pero lo peor es que dicha negativa estuvo acompañada de un inaceptable condicionamiento: se debía realizar primero una visita a Israel, desde donde se podría cruzar a territorio palestino después de encontrarse con el ministro de relaciones exteriores, Avigdor Lieberman. Eso nos pasa por meternos dizque a mediar en un grave conflicto. Nuestra mejor contribución sería acoger la tesis de los dos Estados y reconocer prontamente el Estado palestino, tal como lo han hecho ya más de 100 países.