Columnistas

Paro y petróleo
Autor: José E. Mosquera
20 de Noviembre de 2014


El viernes escuche unas declaraciones iracundas del presidente del sindicado de Asonal Judicial Freddy Machado, quién expresó su inconformidad porque el Gobierno les había mamado gallo...

Twitter: @j15mosquera


El viernes escuche unas declaraciones iracundas del presidente del sindicado de Asonal Judicial Freddy Machado, quién expresó su inconformidad porque el Gobierno les había mamado gallo al decir que no había plata para cumplir sus demandas salariales por la caída del precio del petróleo. 


Calificó el episodio como un irrespeto del Gobierno y aseguró que radicalizarían el paro, pero las molestias de este líder sindical sirven para examinar cómo los organizadores de la parálisis judicial en sus justas reclamaciones salariales no se han dado cuenta de los graves efectos que tiene el desplome del precio del internacional del petróleo sobre las finanzas del Estado. Estos sindicalistas siguen con la falsa creencia ideológica de que la solvencia del Estado es infinita, sin detenerse a examinar que los estados se van a la bancarrota si no se toman ciertas precauciones, como sucedió en Grecia. 


Por supuesto, que algunos argumentan que ese es problema financiero se resuelve si hay controles eficaces que frenen la endémica corrupción, la evasión de impuestos y si se ponen en prácticas políticas radicales de austeridad en el gasto público. Pero si somos realistas sabemos que para llegar a esos niveles de eficiencia en la administración del Estado se requieren décadas, porque la ineficiencia no es sólo cuestión del gobierno de turno, sino un asunto estructural que se subsanan mediante reformas profundas a la estructura del régimen administrativo del Estado.


Entonces, mientras llegamos a esos niveles reformatorios, los sindicalistas deben tener presente el impacto negativo que tiene la caída del precio del petróleo sobre las finanzas públicas. Y más aún cuando los últimos gobiernos han estructurado un sistema de gastos del Estado, basado en una bonanza petrolera que se ha fracturado como consecuencia del colapso del mercado internacional del crudo.


Por lo tanto, es un asunto que no se puede ignorar dado a que la industria petrolera aporta el 4.5% del PIB, representa el 55 % de nuestras exportaciones y de los $46 billones que se recaudaron el año pasado por concepto de impuesto de rentas, la tercera parte correspondió al sector petróleo.


 Tampoco se puede desconocer que afrontamos un hueco fiscal de $ 12. 5 billones y que se prevé que llegará a los $ 17 billones en el 2015, como consecuencia de la reducción del precio del crudo. De manera que se ha generado un enorme desbalance en el presupuesto de la Nación debido que fue elaborado sobre una base de un precio promedio de US $98 dólares el barril y ahora está en US$ 75.8 dólares.


Por eso el ministro de Minas y Energía, Tomás González, ha dicho que el sector petrolero esta pasado por momentos de incertidumbre y está generando una fuerte inseguridad, en virtud de que no se sabe con certeza si es un problema transitorio.  Advierte que, tanto el gobierno como la industria petrolera requieren de cambios y ajustes que generen nuevos desarrollos en uno de los sectores más importantes de la economía. 


Además, señala que en el país tenemos que evolucionar en el desarrollo de nuevos descubrimientos petroleros y se debe entrar en el mundo de las explotaciones No convencionales y el Off Shore, si realmente queremos mantener los niveles de producción que requiere el país para salir del atolladero.  


De allí que su cartera contempla 55 programas piloto de recuperación en la actividad exploratoria y plantea como salida que el gobierno y las compañías petroleras unan esfuerzos que permitan acelerar los tiempos de licenciamientos que permita una mayor competitividad en los mercados internacionales. Es claro que la única manera de aumentar la renta petrolera es mediante una mayor producción. En conclusión: señores de Asonal Judicial como dice el refrán el palo no está para hacer cuchara.