Editorial

¡Qué calidad!
20 de Noviembre de 2014


Las investigaciones académicas en curso sobre los proyectos presentados a estos premios habrán de enriquecer las necesarias discusiones sobre la malla curricular y sus transformaciones.

La nutrida asistencia y los rostros de felicidad con que los maestros, maestras, estudiantes y directivos docentes se encontraron en las galas de los premios Ciudad de Medellín a la Calidad de la Educación y Antioquia la más Educada, para recibir los reconocimientos a su compromiso con la buena educación, son, en esta época todavía tan marcada por otra clase de concurso, una señal reconfortante de que en esta región se ha cambiado acertadamente el paradigma y los certámenes de la educación van haciéndose los más prestigiosos e importantes. En ellos, quienes están llamados a jugar un papel protagónico en la transformación virtuosa de nuestra sociedad, reciben el aplauso de sus pares y el reconocimiento de todos, por sus por sus acciones diligentes e inspiradoras. Allí, entre aplausos, abrazos y sonrisas, crecen los diálogos y fluyen intercambios que enriquecen los procesos en busca de la calidad educativa.


Valoramos, ¿quién no?, esfuerzos por generar instrumentos de evaluación del desempeño de la educación a través de exámenes a los conocimientos y las habilidades de los estudiantes, pero tememos que muchas veces solo miden la capacidad de los examinados para someterse a la presión. Estas pruebas, insistimos, siguen siendo insuficientes para analizar, comprender y divulgar entre toda la comunidad magisterial los esfuerzos que  contribuyen a “la consolidación de una sociedad defensora de los derechos humanos, la democracia, la equidad y con esperanzas”, que es el principal compromiso de la educación colombiana, y así lo demuestran las postulaciones y los premios a la calidad de la educación en Medellín y Antioquia.


Anticipándonos a análisis detallados que realizarán las instituciones que reciben estos resultados como fuente de aprendizajes y reflexiones, los investigadores que siguen el camino de la educación, y las instituciones gubernamentales encargadas de liderar el sistema educativo, saltan a la vista datos dicientes de los procesos educativos. El más relevante, sin duda, es el interés de instituciones, maestros y alumnos, por presentar procesos, proyectos y logros como acciones significativas que contribuyen al desarrollo integral de los seres humanos; al fortalecimiento de la inclusión, la equidad y la convivencia en comunidades educativas, grupos sociales de su entorno, y a la integración con respeto al ambiente, en los territorios. 


Es fuente de inmensa alegría, y confiamos en que también sea síntoma de avances reales en las políticas de equidad de género que se han impulsado en la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, la creciente participación, y ya dominio, de las maestras –para muchos esperable por ser ellas la mayor parte de los educadores- y de las alumnas como merecedoras de los premios. Diez de las once experiencias significativas premiadas en Medellín son lideradas por mujeres, proporción mayor a la de Antioquia, donde quince de 19 experiencias reconocidas son encabezadas por maestras. De diez alumnos premiados en Medellín, cinco son mujeres, mientras que en Antioquia, entre los nueve premiados y un merecedor de mención hay seis alumnas. A esta equidad se suma la creciente participación de trabajos de equipo en las experiencias significativas: cuatro entre los maestros de Medellín y siete entre los educadores de Antioquia. 


Los premios a las experiencias significativas ofrecen un muy representativo mapa de las necesidades de la educación y de las acciones que educadores y estudiantes consideran pertinentes para responder a ellas. Dado ese carácter, en este primer análisis resaltamos la importancia de proyectos pedagógicos transversales, en los que la convergencia curricular favorece experiencias investigativas, usos de distintos lenguajes y diálogos entre saberes, con creatividad que tiene fuerte correspondencia con la vida real, así no tanto con el currículo. Las investigaciones académicas en curso sobre los proyectos presentados a estos premios habrán de enriquecer las necesarias discusiones sobre la malla curricular y sus transformaciones, así como pondrán en perspectiva una cierta sacralización de los objetos tecnológicos, presente en los mercados y bastante insignificante, según estos premios, en la comunidad educativa.  


Reconocemos y aplaudimos a las instituciones educativas que con gran liderazgo han consolidado proyectos educativos institucionales de gran calidad. Y especialmente valoramos que el proceso de presentación y discusión a los premios, así como las galas que los celebran, son espacio para el diálogo fructífero entre las instituciones educativas públicas y privadas, estas últimas como corresponsables que han asumido ser de la cobertura de la educación y como investigadoras de experiencias que contribuyen a aumentar la calidad para bien de todos los participantes en la educación. Una razón, más, para la felicidad que regalan estos premios.