Columnistas

¿Dizque suena Roy Barreras?
Autor: Rubén Darío Barrientos
20 de Noviembre de 2014


Dicen en la capital, que el inefable Roy Barreras es el más firme y seguro candidato para presidir el Partido de la U. La elección será entre hoy y mañana, salvo que estos dolorosos hechos que muestran la doble moral de las Farc, conspiren y hagan aplazar la elección.

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Dicen en la capital, que el inefable Roy Barreras es el más firme y seguro candidato para presidir el Partido de la U. La elección será entre hoy y mañana, salvo que estos dolorosos hechos que muestran la doble moral de las Farc, conspiren y hagan aplazar la elección. Hace unos años fue uribista endemoniado, hoy funge como santista a pie juntillas y mañana ¿con quién?. Este médico que no ejerce, que duerme tres horas al día, quiere ser director de cine y presidente de Colombia. Vea pues.


Barreras es muy amigo de los medios: le encanta perifonear y habla hasta por los codos. Al comienzo tuvo seis derrotas electorales, entre aspiración para el concejo de Cali, gobernación del Valle y congreso de la república. Y en la séptima fue la vencida. Por encima de todas las cosas, Roy quiere ser cabeza de un partido de gobierno, tras pelear con la mitad de la colectividad. Incluso, los rivales más enconados que tiene son sus propios copartidarios costeños, a quienes les ha dado hasta con el balde.


El portal La Silla Vacía, lo declaró hace un año como “un lagarto fuera de concurso”. Daniel Coronell, dice de él que “carece de una virtud: la lealtad”. Y el portal Kienyke, tampoco escatimó expresiones estentóreas: “el doctor de la politiquería”. Tuvo una salvada histórica, cuando el Consejo de Estado negó la pérdida de investidura, tras ser acusado de estas tres carajaditas: tráfico de influencias, conflicto de interés e indebida destinación de dineros públicos.


Versero, transfugista y saltimbanqui, muta como un verdadero camaleón. Su prontuario político así lo hace saber, meciéndose entre guerrerista y pacifista. Es todo un promiscuo político, este galeno modelo 1963. Sus inicios lo sitúan en el galanismo, luego fue liberal independiente, aterrizó posteriormente en Cambio Radical, se le midió a ser fórmula congresional fallida con Claudia Blum, fue referente del uribismo y se ancló en el santismo. Controvertido y medio, también le dio apoyo al partido conservador (Rodrigo Lloreda, Kiko Lloreda, Enrique Parejo, entre otros) y se agarró de las mechas con Samper y Serpa.


Para muchos articulistas, es el máximo jefe del voltearepismo. Un día, en otra de sus locuras, cometió escribir un libro en una sola noche. Y ese fruto, fue presentado en la feria del libro de Bogotá de 2013. Se trató de una antología de 23 poemas que tituló: “Que la paz sea contigo”. No pocos lo consideran arribista-oportunista y un día, un columnista de opinión de Cúcuta dijo de él que “se voltea más que un desvelado”. En sus momentos de efervescencia y calor manifestó que “Uribe era de la talla de Bolívar”. 


Tiene la “virtud” de que defiende un político con argumentos y luego es capaz de hundirlo con contra-argumentos. Por eso, dicen que es desleal y lagarto. Su segundo nombre es Leonardo, pero se le conoce más como Roy Barreras. Fue presidente del senado, que es una investidura notable. Hoy es senador. Pero quiere más y más… La pregunta que me hago es: ¿dizque suena Roy Barreras? Y tengo que responder: sonó, suena y sonará. Su labia es infinita y es el clásico defensor de oficio de quien está respaldando. Pero su permanente cambalache de color, es un síntoma de la politiquería.