Política

The political realm, expectant
La política, expectante
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
20 de Noviembre de 2014


Los partidos y la dirigencia política viven con gran interés la crisis que afecta las negociaciones de paz.


Foto: Archivo El Mundo 

Los partidos de la Unidad Nacional rodearon al Gobierno Nacional por las dificultades del proceso de paz.

Como todos los colombianos y gran parte de la comunidad internacional, los gremios, la iglesia y el pueblo, los políticos, sus partidos, congresistas, diputados y concejales siguen con enorme interés el suspenso que atraviesan las negociaciones con las Farc para frenar el conflicto interno con esa guerrilla.


Desde el momento en que se conoció el secuestro del general Rubén Darío Alzate y de sus compañeros, tras la decisión del presidente Santos de suspender los diálogos con las Farc y luego de la respuesta de dicha organización, la dirigencia política ha estado pendiente de esta delicada encrucijada.


Y, obviamente desde distintos ángulos de la política, como los partidos en coalición y en oposición, se registra un alud de reacciones de coyuntura.


Los partidos de la Unidad Nacional, que apoyan a Santos, despacharon una declaración conjunta respaldando los esfuerzos del mandatario para llegar a una solución negociada del conflicto, exigieron de las Farc señales contundentes y coherentes con el proceso de paz, que procedan de inmediato y sin condiciones a la liberación del general Alzate, reiteraron su respaldo al proceso y esperan que se supere la dificil situacion actual.


“Se ha avanzado mucho y no se pueden echar por la borda estos dos años de trabajo”, enfatizaron los Partidos de la U, Liberal y Cambio Radical.


Los voceros


Portavoces de los partidos políticos en el Senado también entregaron inmediatamente sus puntos de vista sobre las dificultades que afronta la consecución de la paz.


El senador liberal Luis Fernando Velasco afirmó que “las Farc deben entender lo que el país está pidiendo: un gesto para recuperar la confianza de este proceso” que, en su concepto, “no lo hacen solo los negociadores del Gobierno y la guerrilla, sino el sentimiento colectivo de un país”.


Su colega Armando Benedetti manifestó su preocupación de que “algunas personas, sin importarle la suerte del General, aprovechen el hecho para buscar acabar con el proceso de paz”. 


Por su parte, la senadora Claudia López, advirtió que “en momentos de crisis se pone a prueba nuestro compromiso con la paz”.


El presidente de la Comisión de Paz, Roy Barreras, reiteró la exigencia de la liberación de los retenidos y recordó que este es el proceso que más ha avanzado, por esta razón, espera que liberen cuanto antes a los secuestrados.


Esto mismo opinó el senador Iván Cepeda, quien añadió que debe haber un cese bilateral al fuego.


El senador Carlos Fernando Galán se sumó a este llamado y al respaldo al presidente Santos, y le pidió a las Farc voluntad de paz.


La crisis de las negociaciones con las Farc obligó a reuniones urgentes de los jefes de los partidos políticos en el Congreso, en las que participó el ministro de  política, Juan Fernando Cristo, al término de ellas dijo que el balón está ahora en la cancha de las Farc y que la liberación del general Alzate y los soldados secuestrados en Arauca pueden dar luz verde al proceso.


Otra voz


El senador del opositor Centro Democrático, Fernando Araújo, comentó que a las cosas hay que llamarlas por su nombre: secuestro es secuestro.


“Un secuestro siempre es responsabilidad de los victimarios. La vida y la libertad del General, el cabo, la abogada, los soldados y los demás secuestrados es responsabilidad de las Farc, sus secuestradores, ni captores, ni retenciones, ni prisioneros”, parafraseó. 


Los uribistas exigieron la liberación inmediata de todos los secuestrados sin contraprestación ni condición alguna.


“Su liberación no puede considerarse un gesto de paz, es lo mínimo que la guerrilla debe hacer”.


Insistieron en que la única decisión de la guerrilla que se puede considerar gesto de paz, es que cese toda actividad criminal, se sometan a la justicia y entreguen las armas.



Azules y uribistas

El Partido Conservador fue muy enfático en declarar que el Gobierno Nacional no puede retomar los diálogos de paz con las Farc hasta tanto no sean liberados los secuestrados.


Y también hasta que se establezcan condiciones claras en el marco de la negociación, entre ellas abandonar el secuestro, no realizar ataques contra la población civil, no usar minas antipersonales y no reclutar niños.


También los conservadores rechazaron las frases amenazantes de las Farc, en las que aseguran que de no existir un cese bilateral del fuego, habrían “hechos como este y más graves.


El Centro Democrático por medio de su líder, el senador Álvaro Uribe Vélez, exteriorizó su solidaridad con las Fuerzas Militares y dijo que “la vida y la libertad de los militares y policías son tan preciosas como las de los civiles”.


Pidió a la comunidad internacional, que tanto ha apoyado los diálogos con la Farc, exigir a esa “agrupación terrorista” el cese unilateral de actividades criminales, tanto las que afectan a la población civil como a los miembros de las Fuerzas Armadas.


“Colombia necesita urgentemente recuperar el sendero de seguridad que exige determinación gubernamental, garantías judiciales y políticas a los miembros de las Fuerzas Armadas, que no deberían seguir siendo igualados con el terrorismo, resultados que den confianza a la comunidad, que en muchas partes del país, en medio de la desprotección y del temor, se ha visto obligada a someterse a las exigencias del terrorismo. Hoy hay violencia con sub registro de delitos y silenciada por el control terrorista de territorios”.


Uribe Vélez reiteró que los acuerdos con el terrorismo no pueden poner en riesgo los valores democráticos y que los nuevos hechos criminales de las Farc demuestran que para el terrorismo los gestos de paz del Estado no son generosidad, sino debilidad que aprovecha para avanzar en su designio criminal.