Columnistas

Con que posando ¿no?
Autor: Mariluz Uribe
17 de Noviembre de 2014


Para continuar con el cuento de la fotografía en el que me metí la vez pasada, ahora quisiera hablar de los que estemos posando para el maravilloso fotógrafo que tendremos al frente

Para continuar con el cuento de la fotografía en el que me metí la vez pasada, ahora quisiera hablar de los que estemos posando para el maravilloso fotógrafo que tendremos al frente:


Recordemos  si somos flacos vestir de claro, y si estamos gorditos, vestir de oscuro. Nada que corte, recorte ni acorte la silueta. 


No sé por qué se puso de moda entre algunas mujeres dejarse el pelo largo, más agua y más tiempo para lavar, más electricidad y tiempo para secar.  (¿Y dónde lo pondrán para dormir y todo lo demás?)


Si no se es muy alta el pelo largo disminuye la estatura.  Con razón están usando plataformas y tacones kilométricos.  En mi primera juventud se usaba lo que llamábamos  “balletas” para no vernos más altas que los caballeros, sobre todo para bailar. ¡Ah! pero como ahora se baila despegados... Qué horror -¿entonces para qué bailarán? Era el abrazo permitido,  pues con él no se quedaba embarazada a los 14 como ahora. 


Pero he notado una cosa muy curiosa, ahora que las mujeres se treparon en plataformas y tacos (como dicen en la Argentina) entonces los hombres, de miedo de ir a quedar más bajos que ellas,  se peinaron de para arriba el pelo, de la cabeza, motilándolo a los lados, y sosteniéndolo  erguido hacia el cielo con algún pegote heredero de la gomina del tiempo de Gardel. 


Si el pelo largo acorta la estatura, el pelo corto la  eleva, aprendido con Laura  Chiesa de German Ribon que llegó de París de pelo largo cuando “todas” lo teníamos corto. Le pregunté la razón para no estar motilada corto o “a la garçon »  y me contestó: -“porque soy demasiado alta para llevar pelo corto, me lo dijeron allá en varios salones de belleza: El pelo largo, a los hombros, rebaja un poco mi estatura”.


Ensayen haciendo dos dibujitos de monachitos iguales, uno con pelo largo y otro con pelo corto.


Tampoco sé por qué se puso de moda no maquillarse, ¿para dárselas de machitas?  ¿De angelitas? ¿De naturales? ¿De sobraditas? ¡Pues a dibujar una monachita maquillada y otra “lambida”, a ver cuál vemos mejor! El maquillaje (palabra que viene de maquis= escondite de matorrales de los guerreros franceses de la guerra 14-18) tiene su arte, su modo de ocultar lo que es feo o poco favorecedor, de ayudar al diseño que se tiene. De dibujarse una cara. No es cuestión de echarse colores “a la lata”.


¡Sigo recomendando tomar clases de dibujo, así estemos en una penúltima edad, pero no copiando laminas ni fotografías, sino cosas y sobre todo personas! ¡Hay que seguir practicando y estudiando, y haciendo de todo el resto de la vida, para no anquilosarnos! Órgano que no se usa se atrofia. 


Ah y atención, recordemos,  la luz debe estar abajo y no encima del fotografiado, ensayen pararse debajo de un bombillo encendido con espejo al frente, ahora apaguen la luz. Mucha gente no cree, “¿un bombillo encendido o apagado encima de uno va a hacer alguna diferencia?”  ¡Mucha!


Entonces repitamos, pelo corto, de color más claro que oscuro a medida que pasa el tiempo, maquillaje marcando ojos, cejas y labios, ni muy oscuro ni muy claro. Base para tapar manchas, un poco de polvo para que no haya brillo. 


Ropa ni muy oscura ni muy clara.  Posición del cuerpo ligeramente hacia atrás y nunca hacia adelante. Cara ni de frente ni de perfil, tres cuartos!  Manos nunca colgando, siempre del codo hacia arriba, ¡cuestión de circulación! Sonreír (por ejemplo pensando en algo prohibido que no podemos contar, pero que hicimos. )


¿Qué camello, no?  ¡Pero todo en la vida tiene su “modus faciendi” y nada es gratis!


¡Si les parece muy frívolo el artículo quémenlo, bótenlo, pero después “no chillen”, amigas!


Psicóloga PUJ y Filóloga U de A