Editorial

Relevo en el mando policial
15 de Noviembre de 2014


Se conforma así un equipo de trabajo del que se puede esperar que le dé continuidad a las políticas de seguridad que hasta ahora se venían desarrollando en el Valle de Aburrá y en el departamento.

La dinámica institucional de la Policía Nacional, que contempla el relevo en los mandos de las distintas unidades cada dos años aproximadamente, trajo de vuelta al brigadier general José Gerardo Acevedo Ossa, quien se había desempeñado como comandante de la Policía Antioquia entre 2008 y 2010 y desde hace tres días es el nuevo comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá. El anuncio fue bien recibido por las autoridades administrativas de la ciudad, precisamente porque se trata de un oficial que ya conoce la región y sus problemáticas, a lo que se suma su amplia trayectoria académica y de servicios. El saliente comandante, el brigadier general José Ángel Mendoza Guzmán, fue nombrado director de la Región de Policía número 6, con jurisdicción en Antioquia, Córdoba y Chocó y será ascendido a Mayor General, mientras en la comandancia de la Policía Antioquia fue nombrado el coronel Ramiro Riveros Arévalo, quien se venía desempeñando como subcomandante de esta unidad.


Se conforma así un equipo de trabajo del que se puede esperar que le dé continuidad a las políticas de seguridad que hasta ahora se venían desarrollando en el Valle de Aburrá y en el departamento, como quiera que los nuevos mandos van a contar con un marco político y administrativo que ya cumple tres años de desarrollo y que, muy especialmente en Medellín, ha tenido el componente de la seguridad como una de las líneas principales del Plan de Desarrollo, lo que se ha traducido en una inversión económica sin precedentes, materializada en dotación de vehículos y elementos de comunicación que facilitan alcanzar el objetivo de proteger la vida y disminuir los riesgos de la población frente al delito a través  del fortalecimiento institucional en el territorio y su integración con la comunidad.


El señor brigadier general José Ángel Mendoza Guzmán se va con el reconocimiento de las autoridades y de la sociedad, pues tras 22 meses al frente de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá supo interpretar la apuesta decidida del alcalde Aníbal Gaviria Correa por devolverle la seguridad a la comunidad, en un momento particularmente difícil en el que, de un lado, arreciaron las críticas contra el modelo de gestión con visos claramente políticos, mientras por el otro los grupos delincuenciales se trenzaron en una dura disputa por el control territorial para la explotación del microtráfico y la extorsión, no sólo en los sectores periféricos de la ciudad sino también en su corazón geográfico. La confianza que supo dar y generar el general Mendoza marcó un antes y un después en la relación entre las alcaldías de la subregión, particularmente las de Medellín, Envigado e Itagüí, y la institución policial.


Para el caso de la capital antioqueña, la política Medellín Segura, mediante la cual se gestionó el aumento del pie de fuerza en dos mil hombres y se empezaron a destinar recursos que ya suman casi 300.000 millones de pesos, permitió que la Policía obtuviera resultados como el aumento de cuadrantes para la seguridad ciudadana, que pasaron de 120 en 2012 a 411 en la actualidad; la creación y puesta en marcha del Cuerpo Élite de Objetivos de Alto Valor; la captura de alrededor de 70 cabecillas de bandas criminales, la creación del Gaula Metropolitano y el desmantelamiento de más de 50 ollas de vicio, todo lo cual ha permitido que en los últimos tres años la ciudad haya sumado ya 101 días sin homicidios, 89 de ellos entre 2013 y 2014.


El entrante comandante, brigadier general José Gerardo Acevedo Ossa, encuentra un listón bastante alto ya que le corresponderá, de la mano de todas las entidades que trabajan articuladamente por la seguridad de la ciudad, culminar las tareas pendientes. A su favor el general Acevedo Ossa cuenta con una alianza ganadora con la Administración Municipal: esa relación de confianza, sinceridad y transparencia entre la Alcaldía y la Policía debe traducirse en los próximos meses en una marcada tendencia a la baja de los delitos de alto impacto, como el homicidio, el hurto a personas, el hurto a residencias y la extorsión, para lo cual la Administración seguirá gestionando la obtención del pie de fuerza necesario para llegar a los 500 cuadrantes que se trazó como objetivo al inicio del cuatrienio. Como también seguirá trabajando el Gobierno local en mantener intacto el cuerpo de investigadores del CTI asignado a la ciudad, pues una adecuada administración de justicia es pilar de la seguridad y un motor de motivación para la fuerza policial, que sabrá que sus esfuerzos por capturar a los delincuentes no van a ser en vano. Al general Acevedo y al coronel Riveros, les deseamos, desde esta tribuna, los mayores éxitos en su gestión: que de su mano la ciudad y el departamento sigan bajando la tasa de homicidios a niveles históricos y la ciudadanía siga recuperando la confianza en la institución.