Columnistas

Simple educaci髇 ciudadana
Autor: Hern醤 C醨denas Lince
15 de Noviembre de 2014


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Conversaba con un amigo que es un destacado profesor universitario quien me contaba detalladamente que las altas autoridades de la educación mantienen un permanente cuidado para que los profesores como él se mantengan actualizados frente a los más importantes desarrollos de las ciencias, pero luego pasamos al tema de las enseñanzas básicas para los niños y me confesó que sus propios hijos cometen errores de esta clase pues a esos pequeños no se les está dando en la actualidad la educación ciudadana que merecen.


Hay algo fundamental que en Colombia no se enseña a los niños: se trata de la prohibición de nunca escupir en lugares públicos, costumbre que se usa hasta por parte de los padres, lo que ha resultado en que tal vicio produzca la muerte diaria de una persona en el mundo, dada las contaminación de enfermedades que se transmiten por el aire. La educación sobre este tema es fundamental pero en Colombia olvidamos este tema mientras se malgastan y se roban millonarias fortunas del erario público.


Todos y cada uno de los colombianos que vivimos en ciudades y poblaciones perdemos inútilmente siete meses y quince días de nuestra vida como consecuencia de no saber caminar por las vías públicas, cuando tal enseñanza es tradicional en países como Francia y Bélgica, en donde todos los maestros de escuela enseñan a los niños que en las aceras se debe caminar siempre por el lado derecho y a la misma velocidad de quien avanza más adelante. Naturalmente, hay que darles prelación a niños pequeños, ancianos  y discapacitados. Si caminamos correctamente, cada día economizaríamos minutos, al mismo tiempo que le ayudaríamos a otros ciudadanos.


Al respecto de este último tema tengo que contar una historia real que ocurrió en Bogotá en los primeros años del siglo pasado: el señor presidente de la república, Marco Fidel Suárez, salió caminando del palacio presidencial y subió por la calle 11, por una estrecha acera por donde bajaba un personaje bogotano muy elegante quien al ver que por allí subía el Presidente Suárez, le dijo en voz alta: “Yo no le doy la acera a un HP”. Marco Fidel Suárez se bajó de la acera y caminando por la calle le respondió: “Yo sí.”