Columnistas

Propiciar el sometimiento
Autor: Jaime A. Fajardo Landaeta
14 de Noviembre de 2014


Los medios de comunicaci髇 registran, con mucha frecuencia, una mayor presencia de organizaciones criminales como las bacrim, las odin o las bandas al servicio del narcotr醘ico en diversas regiones del pa韘, incluidas zonas de dominio guerrillero.

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Los medios de comunicación registran, con mucha frecuencia, una mayor presencia de organizaciones criminales como las bacrim, las odin o las bandas al servicio del narcotráfico en diversas regiones del país, incluidas zonas de dominio guerrillero.


Resulta evidente el enorme crecimiento del grupo delincuencial Clan Úsuga haciendo alianzas con las Farc y asimilando a otros grupos para participar en sus negocios ilícitos. Se percibe su gran nivel organizativo y sus alcances, a pesar de los certeros golpes de las autoridades.


Insisto en que el Gobierno Nacional y la fuerza pública deben emprender acciones militares, económicas, sociales e institucionales, dirigidas a fortalecer la presencia del Estado y a preparar los territorios para el posconflicto, especialmente en áreas de acción de las bacrim. Que haya una cobertura institucional, inmediata y muy sólida, para impedir que otros actores armados releven a las Farc y al Eln ante un eventual proceso de desmovilización.


No podemos reeditar las graves fallas del proceso con los paramilitares, que tanto daño le produjo a Medellín y su área metropolitana, pues luego de la extradición de sus líderes casi todos los mandos medios se tomaron las bandas y combos, para convertirse en los mayores responsables de la violencia urbana. 


Sin vacilaciones, el Gobierno tiene que mantener la lucha contra todas las organizaciones delictivas. A la par, debe analizar la propuesta del Fiscal Luis Eduardo Montealegre para que, en el marco del sometimiento a la justicia, se propicie la entrega y desmovilización de estructuras al servicio del narcotráfico. Que tales opciones dejen en claro que ése sería un camino acertado, opuesto al inminente de la cárcel o la pérdida de la vida. A mayor presión de la fuerza pública, mayores posibilidades de un sometimiento efectivo. Éste no equivale a una negociación de paz, pero debe estar antecedido de propuestas y alternativas reales y eficaces, para que los delincuentes perciban la seriedad que las anima. Ello implica impedir que su manejo corra por cuenta de personas no aptas para llevarlo a buen puerto. Cualquier gestión, con cualquier agrupación delictiva, deberá contar con el aval gubernamental y de la Fiscalía General de la Nación para garantizar su pleno éxito.


Se suma a lo anterior; las declaraciones de un vocero de los EEUU, en CM&, en el sentido de evaluar la posibilidad de la operatividad de la extradición y si esta figura amerita cambios en su ejecución.


A propósito, con frecuencia se escuchan repiques de campanas ante la supuesta entrega masiva de bandas y combos, o de miembros de “la Oficina”. Me parece que sus artífices buscan cosechar protagonismo mediático, pues tales anuncios no consultan la realidad de esas estructuras, ni dan cuenta de la valiosa gestión pastoral que adelanta la Iglesia con los jóvenes inmersos en la violencia.


Nota: Llega al mando de la policía metropolitana el General José Gerardo Acevedo Ossa, conocido ampliamente por la ciudadanía de todo Antioquia, a quien le deseamos muchos éxitos en su gestión.