Columnistas

De sapos y ranas
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
12 de Noviembre de 2014


Las ranas y los sapos, son bufónidos que son una familia del orden anura de la clase de los anfibios (¡¿?!)

tomascastrillon@hotmail.com


Las ranas y los sapos,  son   bufónidos que son una familia  del orden anura de la clase de los anfibios (¡¿?!) como bien puede leerse en la red; no son bien distinguidos por la imaginación popular. Entonces, a raíz de declaraciones del Primer Mandatario en el sentido de que “debemos tragarnos algunos sapos” para que el “proceso de conversaciones de La Habana tenga éxito”, debe interpretarse en que “habrá que tragar entero” unos tragos muy amargos y venenosos, cuando nos están “metiendo gato por liebre” .Debe recordarse que la II segunda Plaga de Egipto consistió en una “plaga de ranas”, por lo que no hay que extrañar que actualmente se presenten este tipo de fenómenos. Los “sapos” vienen en una gran variedad de formas: pueden ser instituciones, personajes o hechos y desempeños.


Es que la Nación se encuentra invadida por una verdadera plaga de “sapos” desde hace mucho tiempo. La gastronomía colombiana tan rica en manjares como la “Bandeja Paisa”, el “Sancocho de bagre” y el “Arroz con coco”, también tiene una gran variedad de platos basados en “sapos” y no precisamente la “delicadeza” de las “ancas de rana”.


En la actualidad el mayor “Restaurante” especializado en preparar,  condimentar y servir toda clase de “sapos” lo constituye el Alto Gobierno Central. Basta recordar cómo ha llegado al extremo de “embutirle” verdaderos “sapos” a entidades privadas como la Andi al ubicar, por ejemplo, en  la dirección de la Andi y el Consejo Intergremial a uno de sus “alfiles”. (“Alfil”: obispo elefante. “El  que entendió...”.


El país ha tenido que “tragarse”, entre muchos otros sapos con dimensiones  “elefanticas”, al proceso 8000 y sus grandes protagonistas se pasean olímpicamente por la Nación. La “Fábrica Nacional de testigos y testimonios falsos”, es otro “sapo” de tal dimensión que algunos ya califican a esa entidad como una “Empresa criminal”. El proceso de traición al Ejército, para congraciarse con el mamertismo criollo, constituye también otro “sapo”. Las conversaciones de la Habana, tramoya organizada por los garantes cubanos y venezolanos, con la complicidad del Gobierno es también un “sapo” de dimensiones colosales. El comportamiento de algunos magistrados de las Altas Cortes, permiten concluir que los procesos para su exaltación a tan altos cargos, constituyeron verdaderos “sapos”.


El Dane, permanentemente le da al pueblo colombiano una buena dosis de raciones basadas en falsedades, como  los datos del desempleo, o sea un banquete de “sapos”.


La gavilla mediática, léase El Tiempo, la revista Semana, las cadenas radiales y de TV, Caracol y RCN, ahítas de “mermelada”, se la pasan  dándole al pueblo  un banquete de “sapos”. 


También se ha diseminado esa verdadera plaga de “sapos” a nivel local, y es así que, por ejemplo, tratan de convencer a la comunidad aquello de que “No se pierde un peso”, y habría que preguntarle al señor Gobernador actual, por su gesta en el negocio de “Orbitel”, que, entre otras cosas, fue avalado por el actual “alfil” de la Andi. También es necesario revisar la cuestión del Parque Biblioteca España y averiguar sobre el fundamento que tiene la creencia de que la justificación de las Pirámides de la Avenida Oriental fue que: “Alguien estaba encartado con un lote de “cristanac”. Tampoco debe olvidarse el verdadero “sapo técnico” del ensayo de carga a que fueron sometidas.


El País está ahíto, harto y hastiado de tantos “sapos”, y al decir de Garrick, le solicita a sus gobernantes: ¡”Cambiadme la receta”!