Columnistas

Inclusión, prosperidad y felicidad
Autor: Danny García Callejas
12 de Noviembre de 2014


El fin de todo humano y sociedad es la felicidad. Nos elude y la ignoramos aun estando enfrente de nosotros. Buda, en el Capítulo 1 de El Dhammapada o El Camino de la Rectitud, afirma que: “Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona”.

Danny.garcia@udea.edu.co


El fin de todo humano y sociedad es la felicidad. Nos elude y la ignoramos aun estando enfrente de nosotros. Buda, en el Capítulo 1 de El Dhammapada o El Camino de la Rectitud, afirma que: “Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona”.


La felicidad requiere de meditación, disciplina y el contexto adecuado. En el caso de los países y territorios, las sociedades entienden que la prosperidad es un medio para la felicidad. Al estabilizar las condiciones externas de las personas se les permite escuchar mejor a su yo interior y encontrar bienestar.


Pero, ¿qué significa prosperidad? Para el Instituto Legatum de Inglaterra es el disfrute y la alegría diaria de vivir con la certeza de una mejora futura de las condiciones de vida. Esto se traduce en mejor y más: libertad, educación, salud, seguridad, fraternidad —confianza y solidaridad— y oportunidades económicas.


Este instituto mide desde 2010 la prosperidad en el mundo a través de un índice que combina los seis aspectos mencionados. Los resultados de 2014 indican que Colombia ocupó la posición 66 entre 142 países, siendo la seguridad y la educación los dos aspectos con mayores dificultades para la nación cafetera.


A Colombia le fue mejor en 2011, cuando se ubicó en la casilla 61 del escalafón. Sin embargo, en América Latina, Uruguay se destaca como el país más próspero de la región gracias a sus mejoras en educación, seguridad y libertad. Estos elementos se combinan con mayor equidad y un gobierno más eficaz y eficiente.


La inequidad continúa siendo un problema mayor para Colombia. Según el Banco Mundial, el 10% más pobre de la población colombiana recibe el 1,1% del ingreso nacional mientras que el 10% más rico obtiene el 42%, ubicando a Colombia entre los 10 países más inequitativos del planeta y el segundo en América Latina solo superado por Honduras.


Aunque la desigualdad en Colombia ha empezado a ceder por causa de las políticas de inclusión de los gobiernos Nacional y regionales, todavía persisten disparidades significativas entre la ciudad y el campo y las regiones. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) indica que Bucaramanga es la ciudad con mayor progreso hacia la equidad, ubicando a Medellín en el puesto 10 y a Quibdó en el 23 entre 23 ciudades colombianas.


Sin embargo, el Informe Mundial de Prosperidad de las Ciudades 2012-2013, también de ONU-Hábitat, reconoce los esfuerzos de la capital antioqueña para proveer bienes públicos y espacios que garanticen el goce de los derechos ciudadanos y el empoderamientos de las comunidades marginadas. Los parques bibliotecas y el programa Medellín Solidaria son dos ejemplos.


A pesar de los esfuerzos, las áreas metropolitanas requieren de administraciones igualmente metropolitanas para redistribuir mejor los recursos entre municipios, comunas y personas, priorizando la educación y la seguridad. Los departamentos deberían tener poderes para establecer impuestos al ingreso y la riqueza con fines redistributivos. Y para alcanzar la prosperidad y la felicidad, la sociedad debe actuar con principios de equidad e inclusión.


* Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia