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Al fin, ¿quién manda?
Autor: Rodrigo Pareja
11 de Noviembre de 2014


El gobernador de Antioquia, el alcalde de Medellín y el presidente de la república, por intermedio de sus cinco representantes en la junta, aprobaron por unanimidad la extensión de la línea A del Metro hasta el extremo sur, municipios de Sabaneta y La Estrella, obra que demandó una inversión de $165.000 millones de pesos.

El gobernador de Antioquia, el alcalde de Medellín y el presidente de la república, por intermedio de sus cinco representantes en la junta, aprobaron por unanimidad la extensión de la línea A  del Metro hasta el extremo sur, municipios de Sabaneta y La Estrella,  obra que demandó una inversión de $165.000 millones de pesos.


El gerente del  Metro, Ramiro Márquez, lo único que tenía que hacer era dar cumplimiento a lo dispuesto por la junta, sin poder adivinar que años después un subalterno del alcalde, ad portas de convertirse en candidato a gobernador, iba a cuestionar tal determinación.


Protagonista del caso fue el exdirector del Área Metropolitana, Carlos Mario Montoya Serna, el mismo que firmó un convenio con el Metro para que este gestionara y coordinara la construcción de un puente que valió $30.000 millones de pesos, obra necesaria para concretar la extensión al sur decretada  por la junta directiva.


Sobre ese puente localizado en la calle 77 sur en el municipio de Itagüí, el entonces director del Área no formuló reparo alguno en su momento, lo que podría haber hecho si creía que con la extensión del Metro ordenada por la junta, de la cual hace parte su patrón, el alcalde de Medellín,  era contraria a la normatividad, como sostuvo ocho días antes de retirarse del cargo para ser candidato.


No resulta fácil explicar por qué guardó silencio tanto tiempo frente a un hecho presuntamente irregular, y solo vino a hablar de él en una época en la que el actor del episodio, Montoya Serna, fungía más como candidato a gobernador que como subalterno de uno de los que ordenó llevar el Metro hasta Itagüí y Sabaneta.


También resulta extraño que sea precisamente en esa semana que el contralor general de Medellín, Juan Carlos Peláez Serna, primo hermano del exdirector del Área Metropolitana, haya recurrido a episodios ya cancelados para cuestionar al Metro, utilizando en ese cometido un “refrito”, relacionado con el reintegro de una persona que había sido mal despedida.


En este episodio el ahora celoso contralor olvidó el sabio consejo de no mencionar la soga en casa del ahorcado, remember proceso radicado 2004-0681, dentro del cual el Tribunal Administrativo de Antioquia  ordenó reintegrar a otro empleado de la Contraloría mal despedido, decisión confirmada en primera y segunda instancia por el Consejo de Estado.


El acucioso fiscalizador municipal podría más bien, sin sesgo político o politiquero, enfocar su accionar a ver como recupera para las arcas municipales, los miles de millones de pesos que empresas constructoras adeudan por concepto de obligaciones tributarias hasta ahora no canceladas, tema gordo sobre el cual nada ha dicho o hecho hasta ahora.


Pero no fue solo el contralor el que secundó al exdirector del Área y ahora candidato a la gobernación. También contó en ese empeño con el sempiterno e imposible candidato a la alcaldía, el concejal Jesús Aníbal Echeverri, enemigo público número uno del Metro, ansioso hace tiempo por ver rodar la cabeza de Ramiro Márquez, algo que en estos momentos sería un inmerecido premio a la politiquería y la trapisonda.


Lo último que hizo el exdirector del Área Metropolitana en forma anti jurídica en vísperas de retirarse, fue reglamentar el artículo 14 de la Ley 86 de 1989 – algo que solo puede hacer el Gobierno Nacional-  lo que supone por ahora el congelamiento de importantes recursos, vitales para garantizar la expansión del sistema y la prestación de un buen servicio.


No sobra reiterar la pregunta del título: ¿Manda una junta directiva que aprobó por unanimidad la extensión del Metro hasta Sabaneta y La Estrella, o manda un subalterno del alcalde de Medellín en plan de candidato a la Gobernación de Antioquia? 


O lo mejor será,  para que unos pocos queden contentos, ¿levantar los rieles y devolver el Metro hasta Itagüí?