Columnistas

El fracking y la revolución petrolera
Autor: José E. Mosquera
6 de Noviembre de 2014


La revolución petrolera de Estados Unidos se concentra en los Estados de Texas, Alaska, Oklahoma, California, Colorado, Montana, Dakota del Norte, entre otros estados de la Unión. Pero Dakota del Norte es la joya del renacimiento petrolero norteam...

@j15mosquera


La revolución petrolera de Estados Unidos se concentra en los Estados de Texas, Alaska, Oklahoma, California, Colorado, Montana, Dakota del Norte, entre otros estados de la Unión. Pero Dakota del Norte es la joya del renacimiento petrolero norteamericano. Sus explotaciones aplicando la controvertida técnica del fracking, una metodología para extraer el petróleo y gas, atrapados en las formaciones rocosas está propiciado un cambio en el mapa petrolero mundial.


Se calcula que la sola producción de Dakota del Norte será suficiente para reemplazar las importaciones de países como Nigeria y Venezuela. En virtud de que su producción supera la de países miembros de la Opep como Qatar y Ecuador. La técnica del fracking que revoluciona la producción petrolera de Estados Unidos es utilizada desde finales de los años noventa del siglo XX. No es una tecnología nueva, sus primeros experimentos datan del decenio de los años cuarenta del siglo XX, pero perfeccionada por el petrolero George Mitchell, en el decenio del noventa del siglo pasado.  


Lo que tiene encendida la polémica internacional y en determinados sectores políticos colombiano como el Polo Democrático, el Partido Verde y grupos de ambientalistas radicales es una tecnológica vieja que no se había utilizado comercialmente para liberar el gas natural y petróleo de esquisto, pero que entro con fuerte vigor desde hace cinco años en Estados Unidos.


Más allá de la polémica entre partidarios y opositores de la tecnología del fracking, de los análisis parroquiales y de los cálculos politiqueros mediáticos en el caso colombiano, lo trascendental que se debe examinar con ponderación entre desarrollo y medio ambiente son los impactos que está generando está tecnología en la producción de crudo, en la economía, en el comercio y en la configuración de un nuevo mapa energético en el mundo.


En América Latina los tres países que con las mayores potenciales en reservas de gas y petróleo de esquistos son Colombia, Brasil y Argentina. En Colombia sus mayores reservas se dicen que están concentradas en las zonas del medio y alto Magdalena.


Pese a que en varios países existen sectores que se oponen a su uso, más tarde que temprano lo tendrán que adoptar debido a que sus competitividades en materia producción de petróleo y gas quedarán rezagadas. Lo que hay que mirar del ascenso de la producción petrolera norteamericana es el impacto que está teniendo en la economía mundial y los cambios que se están originando en sus relaciones económicas con otros países, dado a que su pujanza energética le permite una redefinición aspectos claves de sus políticas energética y exterior.


Su autosuficiencia energética genera transformaciones en sus relaciones económicas, políticas y geoestratégicas con los países peroleros del Oriente Medio, Africa y América Latina. De manera que al eliminar hasta cierto punto su dependencia energética de los países árabes, originará nuevas reglas de peso y contrapeso en la estabilidad de los precios del crudo con la Opep. 


Indudablemente que ante el crecimiento de la producción norteamericana y la caída de los precios internacionales del crudo, países como Nigeria, Venezuela y Colombia, entre otros, cuyas principales exportaciones petroleras van al mercado norteamericano, sus economías van a entrar en cierto desbalance. 


En Colombia, el petróleo y el gas aportan el 5 por ciento del PIB y más de la mitad de las exportaciones. Además, afrontamos un hueco fiscal de$ 12 millones y con la caída del precio del petróleo vamos a dejar de recibir más de $ 400 mil millones. Por lo tanto, el tema de la aplicación de nuevas tecnologías en la industria petrolera debe ser un asunto que se debe abordar más allá del ambientalismo extremo y de los cálculos políticos mediáticos.