Columnistas

Actores de la educación
Autor: Pedro Juan González Carvajal
4 de Noviembre de 2014


A la luz de ciertos pensadores, cualquiera educa, de acuerdo con el ejemplo que proyecta. Ya lo decía San Juan Bosco: “La prédica más eficaz es el buen ejemplo”. Así mismo Séneca afirmaba que “Largo es el camino de la enseñanza por medio...

A la luz de ciertos pensadores, cualquiera educa, de acuerdo con el ejemplo que proyecta. Ya lo decía San Juan Bosco: “La prédica más eficaz es el buen ejemplo”. Así mismo Séneca afirmaba que “Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”.


Hoy que nuestra clase dirigente comienza a descubrir y entender que “el agua moja”, el tema de la educación comienza a ser reconocido y valorado, aún por aquellos que no tienen la más remota idea del asunto, y sin embargo, se autoproclaman, o se reconocen por los ignorantes, como educadores.


Respaldado en mi infaltable diccionario, el “Pequeño Larousse Ilustrado”, voy a tratar de recordar algunos conceptos que deben ser entendidos antes de calificar a alguien como educador o como académico.


Un maestro es quien ha creado o desarrollado una teoría o una práctica; por eso mismo el maestro tiene discípulos y no discentes o estudiantes. El maestro potencia y toca el espíritu de las personas a quien orienta.


Se dice que el educador es la persona que realiza la acción de educar, que frecuentemente suele recaer en los maestros de escuela y universidades. Aunque el maestro es un educador, no necesariamente un educador es un maestro.


Un profesor es el profesional de la educación, aquel que se dedica a enseñar una determinada ciencia o arte. Es una persona que tiene una preparación específica  y se dedica a la profesión de enseñar a los alumnos.


Un docente es aquella persona que enseña, usualmente haciendo que el otro repita.


 Un formador es la persona que ejerce la labor de transmitir a otras personas conocimientos teóricos o prácticos y aptitudes, de forma que el receptor de los mismos, al terminar el aprendizaje, no solo tiene los conocimientos necesarios, sino que además sabe aplicarlos.


Institutor, institutriz es aquel o aquella quien instituye o instruye. Usualmente se aplica a la instrucción pública dada por el Estado.


Un tutor es la persona a quien se le confía la tutela de un menor y generalmente lo educa de manera individual y personalizada. En el mundo actual se refiere a la persona que hace las labores de acompañamiento en las modalidades a distancia y virtual.


Un pedagogo es quien  enseña y educa de acuerdo con un método de enseñanza.


Un académico, fuera de ser un discípulo de Platón, es aquel que pertenece a las academias, a partir de haber realizado estudios y obtenido diplomas y títulos  que causan efectos legales y que le dan la categoría de persona que aplica con rigor las normas de la enseñanza.


Las aclaraciones y precisiones anteriores las considero pertinentes,  porque hoy por hoy, cualquier persona que funge como profesor de tiempo completo o de cátedra, o quien funda una institución educativa, o quien ocupa un cargo público relacionado con el tema de la educación, se considera y es considerado como un personaje académico, lo cual dista mucho de la realidad. Es posible que esta sea la razón para que cuando se nombran comisiones de “sabios” o de “alto rango” para hablar de educación, se vincula a personajes importantes y sobresalientes en diferentes disciplinas, pero no precisamente en el mundo académico.


En ese orden de ideas,  los padres, las madres, los hermanos, deberían ser considerados como los primeros y más importantes actores educativos, pues es a su sombra que se potencia a los niños.


Recordemos aquel famoso proverbio que se usaba para zaherir a los que con poca instrucción se metían a enseñar: “El maestro Ciruela, que no sabe leer y pone escuela”.