Editorial

Archivo de Medellín, memoria del mundo
3 de Noviembre de 2014


Sus ojos y oídos encontrarán tesoros en los que la belleza y la información son unidad que abren la memoria, el reconocimiento de la propia historia y la posibilidad de fidelidad con el pasado.

Durante los últimos treinta años, la ciudad de Medellín ha tomado sucesivas decisiones y escogido acciones que le han permitido identificar, recoger, clasificar, conservar, digitalizar y guardar en bases de datos de gran seguridad, los documentos escritos y gráficos que son testimonio fiel de las decisiones políticas del Concejo municipal, administrativas de la Alcaldía y el Inval, y disciplinarias de la Personería. Además, ha guardado registro de sus voces del siglo XX, testimoniadas por el radioperiódico Clarín, que los donó a la ciudad donde ha sido grande. Esto lo ha podido hacer porque las generaciones antiguas tuvieron conciencia histórica y guardaron sus documentos para que los sucesores los conocieran. También, porque a partir del plan de desarrollo del año 1990 (alcaldía de Omar Flórez Vélez), ha prevalecido en los sucesivos gobiernos y concejos municipales una fuerte conciencia sobre el valor que esa información tiene para los habitantes de esta ciudad, los dirigentes que los sucederán y los investigadores del mundo.


Gracias a esas opciones, los investigadores, líderes y ciudadanos que necesiten o quieran tener información fidedigna sobre hechos que se han sucedido desde la Real Cédula de la reina Mariana de Austria, que en 1638 determinó unificar los sitios que constituían el Valle de Aburrá en la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín, o que quieran conocer los planos desde los de la primera plaza y ocho calles que conformaron el centro urbano en aquella época, o leer los documentos que fueron base para que José Antonio Benítez escribiera el Carnero de Medellín, solo necesitan ingresar a la base de datos http://ahmedellin.janium.net.opac. Con esa acción, encontrarán tesoros documentales en los que la belleza y la información son unidad que abren la memoria, el reconocimiento de la propia historia y la posibilidad de fidelidad con el pasado.   


El empeño de memoria de la ciudad que se ha materializado gracias al trabajo de las tres historiadoras que desde 1993 cuidan el Archivo Histórico de Medellín, es razón de orgullo ante el mundo, gracias a la inclusión que la Unesco ha hecho del Fondo Cabildo en el programa Memoria del Mundo, que da carácter de ejemplo a 703 archivos de la historia humana en los cinco continentes. Gracias a esa decisión, el archivo del Cabildo de Medellín en el período de la Colonia (1638-1819) será referenciado como modelo de memoria, conservación y digitalización, junto a otras recopilaciones de documentos en los que están registrados obras gloriosas, como la Música americana colonial: una muestra de su riqueza documental -que incluye registros de México, Bolivia, Perú y Colombia- o momentos de inmenso dolor, como el Holocausto. Con el Fondo Cabildo del Archivo Histórico de Medellín ha sido registrado, también, el proyecto “Tiberio vive hoy: testimonio de la vida de un mártir”, proyecto realizado por los habitantes del municipio de Trujillo, Valle, en homenaje al sacerdote torturado y asesinado por denunciar la masacre de 300 habitantes de ese municipio, por el narcotráfico, con complicidad de algunos miembros de la Fuerza Pública.


El reconocimiento que entrega la Unesco recae en cabeza del Gobierno Municipal, que ha venido fortaleciendo el Archivo Histórico como uno de los organismos de la Red de Bibliotecas, y de las historiadoras Claudia Vásquez, Luz Marina Jaramillo y Berta Gómez, que lo iniciaron y lo han continuado especializando hasta darle talla mundial. Las historiadoras han rescatado documentos oficiales o privados con interés público, entre ellos los documentos guardados en el Arca Triclave del Cabildo colonial. Hasta hoy han clasificado más de 180.000 documentos, incluido 72.000 en la base de datos y dirigido la realización de casi setenta mil fotografías de alta calidad que garantizan contar con imágenes digitalizadas sin dañar los documentos. Su trabajo garantiza también la recuperación y conservación bajo los más fuertes protocolos de calidad, de documentos que sufrieron por bichos destructores de papel, por hongos de humedad, y hasta por medidas sin mucha proyección histórica, como amarrar archivos que recogían 25 años de sesiones del Concejo de Medellín. Pero muy especialmente, su trabajo permite que esta ciudad se conozca con todas sus verdades y construya una identidad que reconozca su pasado para seguir proyectando sus sueños de futuro.