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Carlos Cadena Gaitan
Autor: Carlos Cadena Gaitán
3 de Noviembre de 2014


Quedó aprobado el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en el Concejo de Medellín.

@CadenaGaitan


Quedó aprobado el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en el Concejo de Medellín.


Es interesante rescatar que los tres concejales que votaron en contra, también lanzaron inmediatamente sus pre-candidaturas a la Alcaldía de Medellín; ¿curiosa coincidencia? No lo creo. La política electoral en este país permanentemente genera incentivos perversos como este, a través del cual se busca figurar en momentos críticos como este, para luego amarrar votos, así esto implique priorizar el beneficio individual, por encima del bien colectivo.


Esta falta de solidaridad es frecuente en todas las discusiones de política pública. Mientras unas minorías de poderosos buscan defender sus feudos, las grandes mayorías –sin tanto poder– terminan perdiendo. Un buen ejemplo es el debate ácido sobre la movilidad que surgió en el marco de este nuevo POT.


El grupo de técnicos liderando el documento conocen al derecho y al revés lo que nos dicta la ciencia desde hace décadas al respecto. Por lo tanto, diseñaron estrategias de avanzada para prevenir errores que ya se han cometido en otros países desarrollados, y para innovar con soluciones proactivas, aplicadas al contexto local de una ciudad como Medellín.


Sin embargo, la sorpresa fue mayor, cuando ciertos gremios de poderosos, a quienes bien podemos adornar de “gasolineros”, por su actitud prepotente y beligerante, salieron a atacar 3 puntos básicos:


1. Dicen que las bicicletas no son solución. Su argumento es pobre y repetitivo: que la bicicleta no es para todos, y que fuera de eso le quita espacio al rey carro. Esto, además de anacrónico es mezquino. La bicicleta, si es opción de movilidad para grandes y chicos; para hombres y mujeres; para quienes tienen carro y para quienes no tienen. Vemos chicos de primaria y adultos mayores de ambos sexos, movilizándose con seguridad y felicidad en las ciclorrutas de Buenos Aires, Curitiba, Ámsterdam y Copenhague. La autonomía y libertad de movimiento no debería ser monopolio exclusivo de personas entre los 18 y 65 años, con ingreso suficiente para mantener una tonelada de acero sobre su humanidad. Además, en ningún momento se indica que la bicicleta deba ser la única opción. Es simplemente un complemento vital al bus, metro, tranvía, caminata, etc.


2. Dicen que Parques del Río va a robarle espacio al carro, y que no hay derecho que nos cobren por usar las autopistas que ahora serán soterradas. Esto, además de cicatero, es ridículo. Parques del Río es una de las apuestas más valiosas de esta ciudad en toda su historia. Busca devolverle un poco de oxígeno a su corazón; busca darle la oportunidad a los medellinenses de tener un espacio urbano natural por excelencia, para interactuar como seres humanos. El soterramiento de algunas vías no le quita, sino que por el contrario le garantiza su espacio al carro. La diferencia, ahora, podría ser (algo que también debería aplicar para otras zonas de la ciudad) que quien decida utilizar su carro por allí, deberá pagar los costos sociales totales que genera con esa decisión. Sencillo; auténticamente democrático.


3. Dicen que desincentivar la construcción de parqueaderos privados va a ahogar a los constructores. Esto, además de insensato, es inadmisible. Legiones de constructores irresponsables, han hecho gala de su voracidad para llenar nuestras laderas de colmenas de cemento. Han vaciado de cemento nuestros espacios verdes, para pintar celdas grises de automóviles. El hecho de que ahora la norma indique 1.5 parqueaderos por apartamento, simplemente se convierte en un incentivo para buscar alternativas de movilidad –y una vez más– para que quien decida tener más de un carro pague los costos sociales totales que genera con esa decisión libre e independiente.


La ciencia hace tiempos nos muestra claramente cuál debe ser el camino para planificar ciudades más sostenibles. Encontrar funcionarios técnicos con talento y coraje para implementarlo es una gran fortuna, que no debería verse opacada por la búsqueda de votos de unos prospectos de politiqueros gasolineros.