Economía

The roles became inverted in favor of the U.S.
Los papeles se voltean a favor de EE. UU.
Autor: Federico Duarte Garcés
3 de Noviembre de 2014


Después de seis años, la Reserva Federal de Estados Unidos puso fin al programa de estímulos que generó desconfianza en su sistema financiero y que llevó a los inversionistas a poner sus ojos en América Latina.


Twitter: @fededg1989


La noticia hubiera sido que el miércoles pasado, tras una reunión de dos semanas del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés), la presidenta del Banco Central estadounidense, Janet Yellen, anunciara prorrogar o aumentar el programa de estímulos financieros que debió aplicarse para la recuperación de su economía, tras la crisis financiera de 2008. El anuncio del fin de este, como efectivamente se dio, era el más esperado por los mercados. 


Desde diciembre del año pasado, la Fed empezó a recortar de forma gradual el programa de estímulos. En enero de este año, redujo de USD 85.000 a USD 75.000 la cantidad mensual dedicada a la compra de activos financieros y préstamos hipotecarios, y así hasta los USD 15.000 millones del último mes.  


Un miércoles como el anterior, pero de mediados de julio del año pasado, el entonces presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, señaló que la reducción del estímulo monetario no estaba en un sendero definitivo, pues todo dependía de los acontecimientos económicos y financieros. 


Un mes atrás, en junio, luego de la reunión de política monetaria, Bernanke había indicado que el estímulo empezaría a disminuir en ese 2013 para terminar este año, siempre y cuando la tasa de desempleo cayera al 7 %. No obstante, sus declaraciones generaron pánico en las bolsas. 


Los mercados se mostraban alarmados porque el fin de las compras de bonos llevara a una inminente alza en las tasas de interés. Por su parte, los funcionarios de la FED no estaban de acuerdo con abandonar este programa sin tener garantías de una recuperación sólida del empleo. 


En septiembre del año pasado, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, William Dudley, afirmó en una entrevista con una cadena de televisión norteamericana que “ciertamente no le gustaría descartar” una reducción del programa de estímulos del Banco Central durante ese año. 


El funcionario, un alto consejero de la Reserva Federal, consideraba que la FED podría tomar esa decisión si la economía estuviera comportándose en línea con las previsiones del Banco, en junio. Pasados tres meses, la desocupación había bajado al 7.3 %, pero la expansión del producto interno bruto (PIB) seguía debajo de la tasa del 3 % a la que está acostumbrado el país, datos que provocaban incertidumbre en la FED y confusión en los mercados. 


La decisión “depende de los datos”, aseguró Dudley. Y este último mes se sucedieron dos datos significativos para Estados Unidos, al comienzo y al final del mismo: la tasa de desempleo descendió a 5.9 %, la más baja desde julio de 2008, y la economía creció a un 3.5 % durante el tercer trimestre del año, una información emitida la semana pasada, un día después del anuncio del fin de 37 meses continuos de estímulos monetarios. 


Posibles efectos


Según Jesús Botero García, docente especialista en políticas económicas de la Universidad Eafit, el cese de la política “expansiva” de la FED deja un mensaje claro: la economía estadounidense está en su rumbo correcto, ya no necesita estímulos monetarios para su recuperación, y se encuentra, en consecuencia, en un nivel de senda de largo plazo. 


En ese sentido, se presenta una economía en la que la confianza del consumidor empieza a recuperarse y que, al mismo tiempo, tiene unas tasas de interés bajas. 


Eso puede llevar a que esa abundancia tan grande que disfrutó la región latinoamericana de capitales de inversionistas, que no encontraron en la economía norteamericana el dinamismo suficiente, reviertan a esta y ello genere una presión devaluacionista en el mercado colombiano. “Esa abundancia dejaría de jugar a favor y empezaría a estar en contra”, plantea Botero. 


Para el docente investigador Mauricio Alvear, exdecano de la Facultad de Economía de la Universidad de Antioquia, las medidas de la FED pueden producir una contracción de la oferta de dólares en Colombia, y por esa vía aumentar el precio del mismo, “ya que tenemos un mercado de divisas fluctuante”. 


Al disminuir la oferta de dólares en la economía colombiana, el precio sube y eso es lo que en parte se refleja en los últimos días, cuando analistas prevén que el dólar puede llegar a los $2.100. Esto, como bien lo explica el profesor Alvear, le conviene en alguna medida a los exportadores, porque van a recibir más pesos por cada dólar que exporten, pero de la misma manera  perjudica a los importadores. 


Todo se revierte


La tendencia decreciente del precio del petróleo, que para más de un analista es una tendencia definitiva y clara, es un nubarrón en el horizonte para las economías latinoamericanas, incluida la colombiana. Según Botero García, esta reducción va a ser una fuerza adicional que va a presionar alguna devaluación en el país.


Esto hace parte de una situación inédita en el continente, descrita hace unos meses por el célebre economista chileno Andrés Velasco, citado por el profesor Jesús Botero: hoy en día hay un panorama simultáneo en la región de altos precios de commodities, abundancia de los flujos de capital y de bajas tasas de interés. 


Pero según el planteamiento de Botero García, por lo menos los precios de los commodities ya se están revirtiendo, la abundancia del flujo de capitales ha disminuido “y, probablemente, si la FED empieza a entender que la economía norteamericana mantiene un gran dinamismo, empiece a aplicar, en un plazo mediano, una política leve de posibles incrementos de la tasa de interés”, dice. 


El miércoles pasado, el comité de la FED indicó que “probablemente será necesario mantener los tipos de interés en un rango entre el 0 % y el 0,25 % (el mismo en el que los ha mantenido desde diciembre de 2008) por un periodo prolongado de tiempo después del final del programa de compra de activos, especialmente si las perspectivas de inflación siguen por debajo del objetivo del 2 %”.


“Podrían llegar a tocar eso primero que empezar a recoger la liquidez que generaron, y eso podría pues terminar por cambiar completamente el panorama”, concluye Botero.  




Colombia preparado

Tanto Jesús Botero como Mauricio Alvear resaltan que dentro de la región latinoamericana, Colombia tiene las mejores condiciones para afrontar este nuevo panorama. Según Botero, nuestro país tiene un nivel de endeudamiento muy bajo, una calificación internacional buena y, junto a eso, la posibilidad de inversiones muy rentables a través de la infraestructura. En el concepto de Alvear, Colombia  ha tenido unos manejos macroeconómicos muy prudentes que nos protegen un poco por lo menos en el corto y mediano plazo, a diferencia del resto de países. Resalta que si bien hace seis años, al momento en que inició la crisis financiera, el precio del petróleo estaba alrededor de los USD 100 y USD 105, y hoy está en USD 30, el valor de las reservas internacionales se ha incrementado. A ello habría que sumarle el manejo de la inflación y,  asimismo, de la tasa de desempleo, que justamente fue presentada la semana pasada y difundida a través de la cuenta de Twitter del presidente Juan Manuel Santos, quien resaltó que esta fue la más baja en los últimos catorce años.