Columnistas

"Desenvainó la espada y no hubo nada”
Autor: Bernardo Trujillo Calle
1 de Noviembre de 2014


Alguna vez lo escribí y hoy lo repito, que el gran canciller Príncipe de Metternich tenía la virtud de la templanza en los momentos cruciales en que los conflictos bélicos amenazaban la paz de Austria, su país, y entonces...

1

Alguna vez lo escribí y hoy lo repito, que el gran canciller Príncipe de Metternich tenía la virtud de la templanza en los momentos cruciales en que los conflictos bélicos amenazaban la paz de Austria, su país, y entonces, como árbitro de la Europa de entonces, solía pronunciar ante los demás cancilleres su conocida sentencia: “Este asunto terminará, como todos los demás, de una o de otra manera”. Sabia sentencia que le hace honor a la diplomacia de todos los tiempos. Por eso, cuando las dos hermosas cancilleres María Ángela Holguín e Isabel de Saint-Malo entraron a intervenir en la escaramuza Colombia-Panamá por aquello del paraíso fiscal, me dije que el fin sería feliz, como en verdad lo fue. Las espadas que se desenvainaron, fueron limpiamente guardadas y no hubo nada.


Es que Colombia y Panamá, más que hermanas, son madre e hija, así algunos despalomados panameños en ratos de euforia nacionalista digan que Panamá jamás perteneció a Colombia, contradiciendo hechos históricos irrefutables no tan viejos como para haberlos olvidado, si bien los motivos de la separación aún se discuten y a propósito de los cuales, Otto Morales Benítez publicó una maravillosa obra en dos tomos de gran formato editada por la Universidad Industrial de Santander que no dejan duda de que hubo de por medio mucho de traición, de dinero y de cobardía en el vergonzoso episodio.


No hace mucho tuvimos graves experiencias de enfrentamientos con Venezuela y Ecuador y hasta tentativa de una declaratoria de guerra. Aún arde el rescoldo dejado por la intemperancia verbal y por supuesto, no era prudente agregarle a lo anterior este otro frente de contrariedad con el buen vecino, que aún siendo pequeño en extensión, es hueso duro de roer por las implicaciones de orden económico que traería declararlo paraíso fiscal, poniéndolo en la picota internacional. La Ley de Retorsión que rige en Panamá habría afectado profundamente las centenares de empresas colombianas que allá pelechan y en buena parte sustentan la floreciente economía panameña y en donde viven centenares de miles de colombianos con sus familias ya arraigadas.


Naturalmente no podíamos callar ante la complicidad o tolerancia o como se le quiera llamar a esa pésima práctica de ayudar a eludir el pago de impuestos en Colombia a los nacionales, malos hijos que engordan sus cuentas bancarias haciendo caso omiso de sus deberes con el país de origen. Leyes tendrán que aprobarse que lleguen a cumplir su cometido de sancionar penal o económicamente a los defraudadores del fisco, pasando por encima de los linderos patrios. Dicho en pocas palabras: Colombia tiene razón de sobra para reclamar de Panamá una fraternal colaboración en orden a conseguir que sus nacionales no rehúyan las obligaciones legales. Pero sin declarar ningún ultimátum que de antemano está llamado a quedarse en la sola letra.


Resumiendo digo que la intentona cumplió en parte su propósito de llamar la atención y poner sobre el tapete los temas que tarde o temprano tendrán que discutirse y arreglarse sin necesidad de retarse a duelo. Sobre todo, cegar esa tronera de la zona libre de Colón desde donde el contrabando de mercancía sale hacia Colombia sin control, no de ahora o de ayer. Las sedas finas que surtían los almacenes de lujo de Junín en esta ciudad, (conozco la historia contada de viva voz por un antioqueño residente en Panamá), venían precisamente de Colón y por Utría entraban al país en los años cuarentas del siglo pasado y luego, transportadas a “lomo de indio”, llegaban a su destino. Hoy viaja en barcos y aviones con la complicidad de las aduanas y retenes del país ese contrabando ruinoso.


________


El más ambicioso programa de vivienda en la historia del país: ¡¡¡400.000 casas para la clase media y pobre en 4 años!!! Sólo con programas de este alcance se solucionaría el déficit que ha pesado durante toda la vida. Santos quiere cumplirle a los colombianos en la parte más sensible que los aqueja y les duele por las dificultades económicas. Hechos, no palabras.


_________


Para Ripley: 300 funcionarios del Seguro Social devengan salario sin trabajar hace dos años. Insólita situación que debe ser investigada. No hay derecho.




Comentarios
1
Héctor
2014/11/02 11:15:44 am
Este artículo, Dr. Trujillo, llama al Gobierno de Colombia y al Congreso, a cumplir con su deber de legislar para salvaguardar el Patrimonio de la Nación y emprender la búsqueda inaplazable de la Equidad