Columnistas

M醩 derroche, m醩 valorizaci髇
Autor: Jorge Alberto Vel醩quez Betancur
30 de Octubre de 2014


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La congestión vial de El Poblado no es causada exclusivamente por sus habitantes. Es resultado de la falta de acción eficaz de las autoridades que desde 1992 tenían establecidas las obras que era necesario realizar, pero no las hicieron a tiempo ni exigieron a los constructores el respeto de los retiros legales para hacer las obras de infraestructura correspondientes a cada unidad residencial o comercial construida. La congestión vial de la comuna 14 de la ciudad es, pues, el resultado de la negligencia oficial y de la explotación inmobiliaria desmedida de constructores que, sin control, saturaron la zona, cobraron pingües ganancias y desaparecieron. Ahora son los compradores de esas viviendas quienes tendrán que pagar con sus recursos, aunque esto signifique el desarraigo –como sucedió en la Estación Villa con la Avenida Oriental- esta suma de omisiones. 


En El Poblado hay congestión vial porque es un punto de paso regional, que comunica el sur y el norte de la región metropolitana y el occidente y el oriente de la ciudad. Las autoridades deben conocer los flujos de tráfico origen-destino, de los vehículos que transitan por las principales avenidas de El Poblado: Vía Regional, Avenida Las Vegas, Avenida El Poblado-Envigado, Transversal Inferior, Transversal Superior, Calle 10, Loma de Los Balsos, Loma de El Tesoro, vías que no son utilizadas exclusivamente por los habitantes de El Poblado sino de toda la ciudad, como que comunican el norte del Valle del Aburrá con el sur del departamento y del país y son la vía de entrada a los municipios de Envigado y Sabaneta. Y, de igual manera, comunican el occidente con el oriente del Departamento (Valle de Rionegro, Aeropuerto). Son vías de carácter metropolitano y regional cuyo costo tendrán que pagar, principalmente, los habitantes de El Poblado y de sectores vecinos como Guayabal y Las Palmas, lo que constituye un marcado desequilibrio que viola el Derecho constitucional a la igualdad.


El Poblado, además, es un centro de negocios, comercio y servicios, que obliga al desplazamiento de muchas personas de otros lugares de la ciudad para sus actividades comerciales, sus citas médicas y odontológicas, así como las visitas a centros comerciales, entidades financieras y sitios de ocio y entretenimiento. Son estos negocios y no las familias las que tienen la carga de la congestión vehicular. Paradójicamente, son las familias las que sufren el deterioro en su calidad de vida manifestado en congestiones, contaminación ambiental y acústica, desorden vial e indisciplina social, y con el derrame de valorización son las familias las que van a pagar las obras que servirán a los negocios y depreciarán sus propias viviendas.


El Poblado es un barrio de clase media que paga los costos atribuidos a una comuna de estrato seis. En el sector viven empleados, profesionales, pensionados, parejas jóvenes, trabajadores independientes, comerciantes. Es un mito, alimentado por los medios masivos y por las propias autoridades locales de Medellín, creer que El Poblado es un barrio solo de ricos. En general, El Poblado es un barrio de empleados, de personas que hacen un enorme esfuerzo económico para vivir en esta comuna, que ahorraron y ahorran durante su vida laboral con el aliciente de buscar el bienestar de sus familias y que, creyendo que es una conquista social, se pasan a vivir a un barrio bien referenciado pero pésimamente comunicado. Los habitantes de El Poblado son personas que para sostener los costos de la vivienda y los gastos añadidos como tarifas de servicios públicos e impuesto predial, deben trabajar de sol a sol como el resto de trabajadores de la ciudad y de la región. Gracias a estos esfuerzos individuales, los habitantes de El Poblado aportan a la ciudad el 40 por ciento de sus impuestos y subsidian los servicios públicos domiciliarios de los estratos más bajos de la ciudad. Si ya tienen sobre sus hombros esta responsabilidad, es una vulneración al derecho a la igualdad que tengan que asumir los costos de las vías regionales que sirven a otros municipios y a la región.


Quizás si en el Municipio hubiera más austeridad y menos derroche en burocracia, este tendría los recursos para asumir los costos de las obras de infraestructura que ahora serán doblemente pagadas por los habitantes de El Poblado: primero, vía impuestos predial y de industria y comercio y, ahora, vía impuesto disfrazado de valorización.