Editorial

El POT, un pacto que toma forma
23 de Octubre de 2014


Los ciudadanos interesados en el ordenamiento territorial a鷑 tienen un papel decisivo que jugar, no s髄o como testigos del debate sino como actores de la construcci髇 del Acuerdo, pues el Plan de Ordenamiento no se termina en su formulaci髇.

Después de tres días de intenso trabajo, la Comisión Primera del Concejo de Medellín aprobó el martes, en primer debate, el Acuerdo 268 de 2014, por medio del cual se adopta el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que regirá a la ciudad durante los próximos doce años. Teniendo en cuenta que se trata de una revisión ordinaria de largo plazo, la trascendencia de este ejercicio en el que han convergido las autoridades ambientales, la Junta Metropolitana, el Consejo Territorial de Planeación, el Consejo Asesor convocado por el alcalde, los académicos, los gremios económicos y la ciudadanía, ha quedado manifiesta en el terreno político, en el que los concejales han hecho un trabajo dedicado y riguroso en aras de construir el mejor instrumento posible para orientar y administrar el desarrollo físico de la ciudad y la utilización de su suelo.


 


La estructura del POT, en el que se recogen principios filosóficos como el ser humano y la protección a la vida como ejes centrales, la sostenibilidad ambiental, la equidad territorial, la inclusión social, la ciudad compacta y el urbanismo ecológico, la resiliencia territorial, la competitividad territorial y económica, la identidad como fundamento de los valores históricos, culturales y geográficos, así como la seguridad territorial y la diversidad, fue aprobada prácticamente de manera unánime por la Comisión, quedando pendientes algunos asuntos de forma y redacción que desde ayer mismo se están concertando entre los concejales y la Administración Municipal, a fin de construir la ponencia para segundo debate con una visión unificada y sin ningún vacío de carácter interpretativo de las normas  legales que, en este proceso, representa un enorme reto dada la cantidad de requerimientos normativos desde los ámbitos nacionales, regionales, metropolitanos y locales que deben ser articulados de manera armónica.


 


Reconocemos la buena disposición de los miembros del Concejo Municipal, y muy especialmente de la coordinadora de ponentes, concejal Aura Marleny Arcila Giraldo, para asumir esta tarea con la responsabilidad que obliga el hecho de tener en sus manos la definición del instrumento básico para el ordenamiento del territorio, recogiendo principios tan complejos y variados como la función pública del urbanismo, la función social y ecológica de la propiedad, la prevalencia del interés general sobre el particular, el reparto equitativo de cargas y beneficios, la gestión democrática y participativa, la gestión del riesgo asociado a la planificación y la construcción y la optimización de la inversión pública y privada, lo que configura, más que un Acuerdo Municipal, un pacto que si bien es de obligatorio cumplimiento, es también un proyecto colectivo en que la ciudadanía tiene un papel que  jugar como garante de su gestión.


 


Y si bien es admirable que en un proceso tan complejo la mayor parte del articulado haya logrado el consenso entre los cabildantes, gracias a los amplios espacios de discusión y socialización que tuvieron lugar durante los últimos sesenta días, también es natural que aún en esta etapa definitiva existan todavía puntos en los cuales hayan visiones diferentes entre la municipalidad y el Concejo. Es el caso del perímetro urbano, aspecto en el cual la Administración concertó con la autoridad ambiental mantenerlo inmodificable para fortalecer el modelo de ocupación compacta y policéntrica con crecimiento hacia adentro. El debate actual recoge controversias acumuladas en relación a si ese perímetro debería ampliarse, para las que queda el escenario de la concertación política, teniendo en cuenta que la concertación con la autoridad ambiental ya no es modificable, pero que el POT, según la ley, debe surtir procesos de revisión futuros en el corto y mediano plazo.


 


Coincidimos con la Administración Municipal en la premisa de que la ciudad no se debe expandir y que el borde trazado prevalezca, para lo cual la iniciativa del Jardín Circunvalar adquiere la trascendencia que tal vez hasta ahora no se le ha dado. El POT propone una ciudad más densa y más compacta, en la que el espacio público sea elemento estructurante del territorio, para hacer frente a la enorme presión para urbanizar el suelo de protección en el borde, de manera que se preserve el equilibro ecológico y se evite la pérdida de vidas humanas. Ese crecimiento orientado hacia adentro va a darle énfasis a zonas próximas al río dotadas de infraestructura, que actualmente están estancadas, degradadas o subutilizadas.


 


Los plazos para la aprobación del POT están próximos a su fin y el Concejo en pleno asumirá el segundo y definitivo debate los próximos 27 y 28 de octubre. Los escenarios de participación quedaron atrás pero los ciudadanos interesados en el ordenamiento territorial aún tienen un papel decisivo que jugar, no sólo como testigos del debate sino como actores de la construcción del Acuerdo, pues el Plan de Ordenamiento no se termina en su formulación. Por el contrario, la aplicación de lo acordado será la que permita conocer las bondades y las falencias del trabajo realizado, no sólo en sus aspectos más visibles, como el uso del suelo, sino en aquellos menos evidentes como las dinámicas poblacionales o la gestión del riesgo. El acompañamiento y la fiscalización apenas comienzan.