Columnistas

Vientos del Ecuador
Autor: Manuel Manrique Castro
22 de Octubre de 2014


Rafael Correa, el presidente ecuatoriano que gobierna desde 2007, le ha cambiado el rostro a su pa韘 y lo ha hecho en medio de encendidas y permanentes pol閙icas producto de su particular estilo de gobernar y la amplitud...

Rafael Correa, el presidente ecuatoriano que gobierna desde 2007, le ha cambiado el rostro a su país y lo ha hecho en medio de encendidas y permanentes polémicas producto de su particular estilo de gobernar y la amplitud y profundidad de las decisiones de su administración, que no han dejado fuera prácticamente ningún tema relacionado con la realidad de ese país andino de 16 millones de habitantes.  


Su respaldo a Venezuela -de tono menor en la era post Hugo Chávez- y las medidas relacionadas con los medios de comunicación ecuatorianos echan leña a la hoguera constante de críticas, mantenida viva por sus opositores internacionales.  


Aunque se trata  de un mandatario que confronta, no da tregua, desata polémicas y punza a sus adversarios,  allí están, contundentes, muchas de las transformaciones ocurridas en los últimos  años; desde las conocidas obras de infraestructura y los ajustes buscando mayor eficacia estatal,  hasta los cambios en las condiciones de vida de la niñez recogidos por   el informe presentado la semana pasada por Plan Internacional, Unicef, el Observatorio Social y el Consejo Nacional para la igualdad intergeneracional, cuyo contenido, en el marco de los planes de desarrollo,  revisa qué está  pasando con los niños y jóvenes ecuatorianos, dónde se ha avanzado y cuáles temas reclaman nuevos y renovados empeños.  Hace lo propio con las respuestas del Estado,  analizando lo realizado, qué falta por hacer y cómo  ha cambiado la institucionalidad para promover políticas públicas destinadas a alcanzar la equidad y cumplir con los derechos de los menores de edad ecuatorianos.   


El Estado funciona mejor, cuenta con mayores recursos públicos producto del aumento de la recaudación tributaria y la renegociación de los contratos petroleros, invierte más y mejor en su gente, apoyado en sistemas de información que facilitan la priorización, orientan las decisiones y le ofrecen a la ciudadanía mejores herramientas para comprender lo que viene sucediendo en su país. 


Entre 2000 y 2013, la pobreza por ingresos se redujo del 64 %  al 26% y el Estado intensifica sus acciones destinadas a reducirla  en las provincias que están por encima de la media nacional.  Mientras la pobreza disminuye y  el gasto social crece, el desempleo está por debajo del 5 por ciento y la población accede al salario digno, cercano a los 400 dólares mensuales. La inflación el año pasado no llegó al 3% y el pronóstico de crecimiento para el próximo año es superior al 4 %.


La universalización de la educación básica es casi un hecho, la mortalidad infantil bordea los 10 por mil nacidos vivos y la cobertura gratuita de servicios públicos de salud alcanza al 74%  de los ecuatorianos.  La desnutrición crónica disminuyó 8.4% entre 2004 y 2012 y lo propio viene ocurriendo con la mayoría de los indicadores de salud relacionados con la niñez.  El sistema educativo pasa por cambios que prometen realidades nuevas dentro de poco tiempo y va de la mano con el mejoramiento de la infraestructura y  una intensa recalificación docente en todos los niveles. Los recursos destinados a la educación se han multiplicado por 5 en 8 años y algo equivalente sucede con la salud.  


Muchas de las tareas pendientes, así lo señala el Informe,  se relacionan con la situación de los adolescentes y de las niñas en particular que, como aquí, aún no logran plenas oportunidades educativas ni protección adecuada.  


La ventaja que aprecio en los  ecuatorianos, a quienes vi de cerca hace algunos días, es que saben con claridad qué les falta hacer para conseguir un país más equitativo; quieren avanzar en esa dirección y saben que esa tarea, que favorecerá a todos, tiene que hacerse  cumpliendo, en primer lugar,  con los derechos de las nuevas generaciones de todos los rincones del país.