Editorial

La locomotora de la educaci髇
22 de Octubre de 2014


Las iniciativas est醤 orientadas a convertir los limitados recursos p鷅licos para la educaci髇 en oportunidades para consolidar la calidad en la educaci髇 b醩ica y ampliar el acceso a la educaci髇 superior a quienes m醩 los necesitan y merecen.

Coherente con el discurso de posesión presidencial que marcó la ruta para la paz partiendo de la educación y pasando por la equidad, el Gobierno Nacional ha prendido motores a una nueva locomotora. Así lo muestran las decisiones en materia de becas-crédito para la educación superior y posgrados; en financiamiento de la educación superior, y en el impulso decidido a los acuerdos con alcaldes y gobernadores para dar cuerpo al plan piloto para la jornada escolar ampliada. 


En la mañana de ayer, en diálogo con la ciudadanía a través de las redes sociales, el presidente Santos explicó las condiciones de las diez mil becas-crédito que se van a entregar a estudiantes de excelencia, que pertenezcan a los niveles 1 a 3 del Sisbén. Estos recursos garantizan las matrículas y manutención semestral en 34 universidades certificadas. Para garantizar la condonación de la beca, los alumnos deberán concluir sus estudios. Añadió el mandatario que en este cuatrienio se van a entregar 140.000 becas para estudiantes de pregrado y posgrado y que para entregar estas últimas se va a dar prelación a los maestros de la educación básica y media. 


Ayer mismo, en rueda de prensa conjunta, los ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y Educación, Gina Parody, anunciaron la destinación inmediata de $391.717 millones provenientes del Impuesto a la Renta para la Equidad, Cree, para la financiación de 61 instituciones públicas de educación superior. Además, indicaron que con los $199.000 millones destinados en 2013 y las proyecciones hacia 2015 buscan dedicar un billón de pesos al sistema universitario estatal, medida que respondería a la petición de universidades, instituciones tecnológicas y colegios mayores que habían solicitado tal cantidad de recursos a fin de cubrir esfuerzos realizados en inversión de infraestructura, ampliación de cobertura y calidad. 


El tercer esfuerzo que avanza con grandes logros es la ampliación de la jornada educativa para que pase de las cinco horas actuales a ocho horas diarias, garantizando que las tres nuevas horas de trabajo de aula se dedicarán a la formación en Matemáticas, Lenguaje y Ciencias, tres de las áreas en las que distintas evaluaciones demuestran que se necesita de mayores esfuerzos para consolidar la formación de los alumnos. Este es un esfuerzo especialmente virtuoso, pues interviene la calidad de la educación y amplía las posibilidades de los alumnos para acceder a las oportunidades de la educación superior, entre ellas las del sistema de becas-crédito.


Es grato registrar estas respuestas pragmáticas a preguntas y necesidades de la comunidad educativa, las familias y los agentes de desarrollo que reconocemos en la educación el pilar de la equidad, en tanto fuente de oportunidades; de la ciudadanía, como escenario para formarla y consolidarla, y de la generación de riqueza y progreso. Igualmente, es satisfactorio reconocer la creatividad de medidas que amplían la cantidad de personas que acceden a la educación superior, impulsan a las instituciones a que busquen estándares de alta calidad y promueven un sistema universitario plural en sus concepciones, énfasis formativos, visiones de sociedad, al tiempo que igualitario en la garantía de acceso a quienes tienen vocación y voluntad de ir a la educación superior y responder a las exigencias que esa meta les impone.


Consideramos necesario reconocer los esfuerzos de gobiernos precedentes -¿cómo olvidar a la ministra Cecilia María Vélez White?- que lograron llevar al país a estándares cercanos a la meta del cero analfabetismo y crearon las condiciones para que en buena parte del país se estén ofreciendo todos los cupos, y hasta más, que requieren niños y jóvenes para ingresar a la educación básica y media, y de esta manera hoy se pueda pensar en ampliar la jornada. Ese paso, que se veía tan lejano hace treinta años, genera orgullo y demuestra que con inversiones suficientes, pero razonables, y trabajo constante es posible alcanzar grandes metas en educación.


La opinión pública ha sido sorprendida con el rechazo prematuro de voceros estudiantiles, que otrora alcanzaron a representar el interés de los universitarios del país, a estas iniciativas orientadas a convertir los limitados recursos públicos para la educación en oportunidades para consolidar la calidad en la educación básica y ampliar el acceso a la educación superior a quienes más los necesitan y merecen. Confiamos en la reflexión de estos activistas para que con la comunidad educativa y los medios de comunicación seamos veedores de los programas que apenas comienzan, y que seguro necesitarán ajustes, pero que ciertamente han generado una primera “sacudida” al sistema.