Columnistas

Una reforma tributaria justa
Autor: Gabriel Zapata Correa
17 de Octubre de 2014


La propuesta de reforma tributaria presentada por el Gobierno al Congreso ha levantado una enorme polémica en todos los ámbitos, aunque para mí es la normal que siempre se suscita cuando se trata de tocarle el bolsillo a los colombianos...

La propuesta de reforma tributaria presentada por el Gobierno al Congreso ha levantado una enorme polémica en todos los ámbitos, aunque para mí es la normal que siempre se suscita cuando se trata de tocarle el bolsillo a los colombianos en el tema de los impuestos. Pero antes que pontificar sobre este delicado debate, quiero aportar algunas inquietudes a una discusión que en esta ocasión tiene un ingrediente adicional, y sobre el cual el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, no ha hecho claridad suficiente: la financiación del posconflicto.


Si la actual reforma busca tapar el hueco fiscal que los más pesimistas estiman en 15 billones de pesos y resolver las necesidades económicas de 2015, quiere decir que en lo que resta del Gobierno actual se necesitarán varias tributarias más para completar las necesidades del cuatrienio. Y como dije arriba, hay que hablarle claro al país, para que la ciudadanía se sienta copartícipe en la búsqueda de la paz.


Como ponente en el Congreso de varias reformas, debo decir que siempre se presentan estos tiras y encoges, en un tema que es muy delicado, porque si el Gobierno y el legislativo se equivocan, se puede desestimular la inversión nacional y extranjera y golpear a la clase media que es uno de los pilares de la economía de un país. Pero más que favorecer a unos u otros, lo más importante es que el Gobierno y el legislativo muestren una clara disposición a discutir los puntos más álgidos de la Reforma tributaria, sobre todo si en la mesa hay otro tema candente como es la financiación del posconflicto.


Hay otros dos aspectos en los que el Gobierno debe ser más claro y contundente: Uno, el control a la evasión, y dos, el recorte al gasto público. Sobre la evasión, dice el doctor Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, que “somos partidarios de que se abra un debate en relación con penalizar la evasión. La evasión vale hoy el 6 % del Producto Interno Bruto. La evasión vale unos $40 billones y no tiene sentido seguir gravando a las mismas personas y a las pocas empresas que son las que pagan impuestos en Colombia y no atacar el tema de la evasión, la informalidad y el contrabando”.


Caicedo Ferrer toca de paso otro tema que nos debe preocupar a todos. “El gravamen el patrimonio lo que hace es desestimular la inversión y la capitalización de las empresas. Es un duro golpe a la clase media. Puede estimular el endeudamiento, lo que a su vez originaría problemas financieros”.


Y en esto sentido coincide en gran parte Leonardo Villar, presidente de Fedesarrollo, quien sostiene que “se necesitaría un apretón mayor del gasto y eventualmente se hará más difícil ejecutar muchos programas”. Villar agrega que “estos impuestos a las empresas hacen que se desestimule mucho la inversión, el impuesto al patrimonio en particular tiene ese efecto”.


Me preocupa que esta reforma parece exceder las cargas tributarias en algunas personas naturales o jurídicas. Esta inquietud se me suma al problema que plantea el impuesto coyuntural del 4 por1.000, que ahora se va a convertir en fuente financiadora del gasto público a largo plazo. Ese era un impuesto coyuntural que el Gobierno se comprometió a desmontar, pero otras circunstancias económicas, como la caída del precio del petróleo, lo obligaron a echar esta promesa de para atrás.


De cara al futuro, la estructura tributaria actual plantea otras dudas que el Gobierno debe afrontar con decisión. Las necesidades del posconflicto no se podrán atender con la reforma en cuestión. Será indispensable aumentar las fuentes de ingresos, lo cual ha generado muchas preocupaciones en empresarios e inversionistas, quienes piensan que en un futuro no muy lejano les van a cambiar las reglas de juego. Por eso se preguntan: ¿cuántas reformas tributarias faltan?


Finalmente, pienso además que el Gobierno debe enviar un mensaje muy claro de lo que serán sus esfuerzos contra la evasión y la austeridad en el gasto público. Porque generaría confianza y tranquilidad, en el sentido de que todos ponemos, y no se está derrochando la plata de los contribuyentes que trabajan para vivir y pagar impuestos con el sudor de la frente.


 *Exsenador de la República.