Nacional

Oficina de ONU en Colombia pidió "descocainizar" lucha contra drogas
15 de Octubre de 2014


Según los reportes anuales de Naciones Unidas, los estimulantes de tipo anfetamínico como el éxtasis, las anfetaminas y metanfetaminas ocupan el segundo lugar de consumo en el mundo, después de la marihuana.


EFE


El representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), Bo Mathiasen, recomendó que la lucha contra los narcóticos no se centre sólo en la cocaína y pidió dar más atención al peligro que representan las drogas sintéticas en la región.


"Debemos reconocer que para lograr un trabajo interinstitucional armonizado y adecuado a las demandas que implican la aparición de las drogas de síntesis, es necesario comenzar a descocainizar el problema de las drogas en la región", manifestó.


Mathiasen, que participa en Santa Marta en el primer encuentro internacional sobre drogas sintéticas, sustancias emergentes y sus precursores, enfatizó en que la aparición de éstas no implica que las drogas naturales van a desaparecer porque simplemente que los mercados se diversifican.


Las autoridades, agregó, no deben bajar la guardia frente al problema de los cultivos de coca, amapola y marihuana y las sustancias que se utilizan en los procesos de extracción.


Por su parte, el ministro de Justicia, Yesid Reyes, alertó sobre los retos que implica para el país hacer frente al comercio y consumo de drogas sintéticas, debido a la facilidad para crearlas.


Según el ministro, se calcula que en Europa cada seis días se crea una nueva droga sintética, lo que implica que "las posibilidades de combinación molecular, son prácticamente infinitas" y más difíciles de controlar.


En el mundo hay 234 sustancias alucinógenas controladas por las Naciones Unidas en virtud de las convenciones internacionales. Sin embargo, ya hay 388 nuevas sustancias psicoactivas que no tienen ningún tipo de fiscalización.


Reyes advirtió que "es un reto a nivel mundial" producir legislación para fiscalizar las nuevas drogas puesto que tardan más los gobiernos en producir las normas que los traficantes en introducir nuevas variaciones químicas que burlan la ley recién expedida.