Fútbol en el Mundo

Political affairs denaturalized football
Asuntos políticos desnaturalizaron el fútbol
16 de Octubre de 2014


La antigua Yugoslavia sufrió varias modificaciones durante su historia, en 1963 se llamaba República Federal Socialista de Yugoslavia y estaba compuesta por lo que hoy conocemos como: Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro...


Foto: EFE 

El jugador serbio Stefan Mitrovic bajó la bandera con símbolos de la Gran Albania que era sostenida por un dron. 

EFE


Las históricas tensiones entre Albania y Serbia volvieron a hacerse palpables el pasado martes cuando por el partido de clasificación para la Eurocopa en Belgrado tuvo que ser interrumpido por los incidentes protagonizados por la hinchada serbia tras sobrevolar el estadio un dron (vehículo aéreo no tripulado)  con la bandera de la Gran Albania.


Si bien del partido habían sido excluidos los aficionados albaneses por temor a que se produjeran altercados, el sobrevuelo de esta bandera de la Gran Albania desató la ira de los serbios y provocó disturbios en la grada y enfrentamientos en el césped entre jugadores de ambas selecciones.


Olsi Rama, hermano del primer ministro de Albania, Edi Rama, fue detenido e interrogado al sospecharse que fue él quien manejó el dron desde el palco de autoridades del estadio, según informaciones de Belgrado.


El ministro serbio de Asuntos Exteriores, Ivica Dacic, opinó que lo sucedido es especialmente grave por la implicación del hermano del primer ministro de Albania que, dijo, “aquí tenía que ser un invitado”.


El ministro albanés del Interior, Saimir Tahiri, calificó ayer de inciertas las noticias procedentes de Belgrado de que Olsi Rama había sido detenido.


Tahiri afirmó que se había puesto en contacto con las autoridades serbias quienes le aseguraron que Olsi Rama no está detenido.


Pese a que el partido fue suspendido, miles de albaneses, la mayoría de ellos jóvenes, celebraron hasta el amanecer en las calles de Tirana y de otras ciudades del país el resultado del encuentro, suspendido en el minuto 43 con 0-0 en el marcador.


Muchos ciudadanos acudieron al aeropuerto “Madre Teresa” de Tirana para recibir a sus jugadores como héroes nacionales.


No son pocos los que están convencidos de que la Uefa dará finalmente a Albania esos tres puntos ante lo que consideraron la gran agresividad demostrada por los aficionados serbios contra los jugadores albaneses.


Los tonos nacionalistas dominaban también claramente las portadas de la prensa, donde podían leerse titulares como “Serbia-Albania, la batalla por la bandera. Los símbolos albaneses bajan del cielo y enloquecen a los hinchas”.


En un tweet, el primer ministro Edi Rama escribió que se siente “orgulloso” de los rojinegros, mientras consideró el partido una “manifestación fea” de los vecinos.


El clima de nacionalismo y extremismo vivido en el estadio de Belgrado ha puesto en entredicho el viaje de Rama a Belgrado, previsto para la próxima semana, en lo que supondría la primera visita de un primer ministro a Serbia en 68 años.


La visita se plantea como extremadamente delicada por las tensiones entre ambos países, que si bien son históricas, se agravaron a raíz de la independencia unilateral de la provincia serbia de Kosovo, de mayoría albanesa, que Serbia nunca ha reconocido.


Según fuentes del Ministerio de Exterior, el discurso de Rama con las autoridades serbias se enfocaría, sin embargo, en temas menos espinosos, particularmente en los procesos de integración europea, ya que ambos países aspiran a entrar en la Unión Europea y en la colaboración económica bilateral.


Desde que asumió el Gobierno en septiembre de 2013, Rama ha expresado su interés en visitar Serbia, pero Belgrado rechazó en dos ocasiones esta petición ante la cercanía de elecciones.


Desde las tensiones bilaterales en 1999 con motivo del conflicto de Kosovo, los serbios rompieron las relaciones diplomáticas con Albania, que se restablecieron al terminar la guerra.


La última visita de alto nivel fue la del primer ministro albanés Enver Hoxha en 1946, cuando se encontró en Belgrado con el líder yugoslavo Josif Broz Tito.