Columnistas

Los superhéroes cotidianos
Autor: Omaira Martínez Cardona
14 de Octubre de 2014


Ante la falta de superhéroes comercialmente reconocidos en nuestro contexto y a propósito de una exhibición de los superhéroes que nos ha vendido la sociedad de consumo, sea la oportunidad para reconocer que aunque no los visibilicemos, tenemos...

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Ante la falta de superhéroes comercialmente reconocidos en nuestro contexto y a propósito de una exhibición de los superhéroes que nos ha vendido la sociedad de consumo, sea la oportunidad para reconocer que aunque no los visibilicemos, tenemos muchos héroes y heroínas cotidianos, esos que diariamente sin distinción de oficio, se enfrentan a la batalla de la supervivencia.


Casi todos en nuestra niñez, no muy alejados de la realidad,  veíamos a nuestros padres como héroes. Las estadísticas de hogares solo con el hombre o la mujer cabeza de familia siguen aumentando y hay que reconocer que este es tal vez uno de los oficios más heroicos que existe. Levantarse todos los días para atender primero las necesidades básicas de la familia y luego salir a buscar  el sustento es una odisea en un país como el nuestro en el que también cada vez aumenta más el empleo informal y quien trabaja el sector formal, no tiene garantizada la estabilidad. 


Los maestros son otros héroes cotidianos porque tienen el reto de enfrentar cada día de clase como una nueva aventura en la que deben orientar a sus  estudiantes para que adquieran los conocimientos básicos que les permitan desenvolverse como ciudadanos y aunque los niveles de deserción escolar han bajado, aún falta mucho para que nuestros niños, niñas y jóvenes reconozcan en la educación, la mejor oportunidad para adquirir las herramientas que los harán los héroes del mañana para enfrentarse al mundo. 


Aparte de quienes voluntariamente deciden incorporarse a las fuerzas armadas del país que son héroes por naturaleza, también los dirigentes políticos, los pensadores, los empresarios, cumplen una misión quijotesca porque en sus espaldas y su capacidad para administrar y gestionar adecuadamente, reposa la responsabilidad de luchar por el bienestar y el desarrollo de sus naciones; por eso mismo deben tomar conciencia de la importancia de hacerlo de manera transparente, sin tantas intrigas y estrategias corruptas.


De alguna manera, todo el que asume riesgos tomando decisiones y asumiendo las consecuencias de sus actos, es un héroe. El heroísmo es considerado una cualidad relacionada con la manera propia de pensar, de sentir, de obrar de quienes se atreven a realizar acciones dignas de admiración y de respeto y que se constituyen en ejemplo a seguir para muchos.


Así que no hay que tener poderes especiales, ni fuerzas sobrenaturales, para ser héroe o heroína se requiere de la capacidad, valor y decisión para hacer cosas que aunque parecen simples, son extraordinarias. Tampoco es tan sencillo como parece, pero sí posible si se es más consciente de los otros y se intenta algunas veces sobreponer los intereses y el bienestar común a los propios.


Los imaginarios que se construyen culturalmente sobre los superhéroes aunque son un producto de la cultura del consumismo, son también una excusa para que de alguna manera, los menores tengan referentes que no están en capacidad de reconocer en su propio entorno. Basta con recordar algunos ejemplos en personajes como Kalimán y el Chapulín Colorado que se convirtieron en los héroes criollos que aún permanecen en la memoria de muchos y que siendo personas de carne y hueso, con solidaridad y sentido de lo humano podían hacer cosas extraordinarias por los demás y ante ellos, no había Superman ni Hombre Increíble que pudiera.