Columnistas

La violencia negocio
Autor: Hern醤 C醨denas Lince
11 de Octubre de 2014


El af醤 de obtener utilidades econ髆icas de la televisi髇 hace que se presenten hechos violentos que terminan siendo el factor que aumenta el n鷐ero de televidentes, especialmente j髒enes.

El afán de obtener utilidades económicas de la televisión hace que se presenten hechos violentos que terminan siendo el factor que aumenta el número de televidentes, especialmente jóvenes. Este peligroso camino que está tomando nuestra televisión es un problema internacional que lo trata en forma muy inteligente y bien documentada el famoso profesor James T. Hamilton, destacado docente de la universidad de Duke. Este profesor explica detalladamente, con muchísimos datos e informes estadísticos, cómo la violencia es el factor más destacado e importante para aumentar la audiencia, lo que al mismo tiempo hace crecer las utilidades económicas para los pocos propietarios de ese medio de comunicación.


En nuestra Colombia el problema es bien complejo pues si bien existen varios canales que pertenecen al Estado, si no pasan violencia macabra pierden la sintonía, lo que haría que quedaran sin razón de existir. En forma muy seria el profesor Hamilton comprueba estadísticamente cómo grupos de menores de 12 a 17 años y niñas de 11 a 13 años, solo ven y esperan violencia, la que a su vez lleva a toda esa juventud a vivir en un ambiente de violencia desmesurada. También demuestra el profesor Hamilton en el primer capítulo de su libro que toda esa juventud que ve la violencia televisiva termina siendo violenta y grosera aún con las cosas tranquilas que se les preguntan.


Curiosamente,  también hay estadísticas que demuestran que la juventud que ve esos programas con hechos violentos termina ingiriendo licor en forma desmesurada. Los pocos canales que educan y entretienen sin violencia terminan perdiendo sintonía pero nuestro Gobierno tampoco toma medidas para que la televisión se convierta en un factor real educativo con principios éticos.


Finalmente quiero contar algo que personalmente pude constatar en la casa de una persona que conozco en donde, en cada una de sus tres alcobas, hay un aparato de televisión, transmitiendo hechos violentos, por lo que termino expresando mi opinión personal de que nuestra excelente Ministra de Educación sea quien dirija y maneje la televisión colombiana convirtiéndola en un poder educativo que nos salve.