Política

Valiant, but surprising
Valerosa, pero sorpresiva
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
10 de Octubre de 2014


Helena Herrán fue muy corajuda al asumir la Gobernación de Antioquia tras el asesinato por la mafia de su antecesor, pero su designación fue inesperada porque nadie la conocía en política.


Foto: Archivo El Mundo 

Tras jurar ante la justicia, Helena Herrán  con una corte guerrista, se dirige a asumir su cargo de gobernadora.

La primera y única mujer que ha sido gobernadora de Antioquia, Helena Herrán de Montoya, fallecida en la vespertina del pasado miércoles, asumió ese cargo valerosamente, pero en forma sorpresiva, en momentos de una altísima tensión política, pero sobre todo por la grave crisis de seguridad que se vivía por la violencia que azotaba al país debido a las acciones del narcotráfico.


Los mafiosos le habían declarado la guerra al Estado colombiano promediando 1989, cuando el país era conducido por el presidente Virgilio Barco Vargas, luego que los liberales habían recuperado el poder tras el Gobierno de origen conservador de Belisario Betancur.


Con el Gobierno de Barco se implantó el esquema gobierno-oposición, con los liberales conduciendo a la Nación, mientras que los conservadores se fueron de lleno al antagonismo. En Antioquia el Gobierno Nacional nombró como mandatario regional en agosto de 1986 a Bernardo Guerra Serna, uno de los jefes liberales de esa época, mientras que los demás sectores rojos, el jaramillismo, el federiquismo y más tarde el uribismo ocupaban altos cargos en la administración antioqueña y de Medellín. La orden de Barco, que las impartía a través de su mano derecha Germán Montoya, era que debía haber total equilibrio político entre las fuerzas liberales que habían trabajado para el contundente triunfo liberal en la Presidencia.


Sin embargo, Guerra Serna tuvo que abandonar a los dos meses el cargo tras un serio incidente con el periodista del diario conservador El Colombiano, César Pérez Berrío, y que hábil y políticamente fue inflado desde ese rotativo azul.


Guerra Serna fue sustituido por el médico Antonio Yepes Parra, quien no fue solución porque tuvo muchas dificultades y no contó con el beneplácito de Guerra Serna y por ello solo estuvo siete meses hasta mayo de 1987. Lo cambiaron por Fernando Panesso Serna, pero la paz política liberal regional se logró con la designación del médico Antonio Roldán Betancur, pero fue asesinado por el narcotráfico en julio de 1989.


Antioquia y Medellín soportaban una azarosa situación de orden público. Era la época de mayor ferocidad por los ataques a las instituciones de Pablo Escobar, quien le declaró la guerra al Estado y el presidente Barco no tuvo otra salida que aceptarla y enfrentarla. La cotidianidad en Medellín eran los asesinatos, secuestros, desapariciones y chantajes.


Era desconocida


Con la muerte de Roldán Betancur, rememoró el analista Armando Estrada Villa, resurgieron los choques entre los cuatro grupos liberales antioqueños, cada uno aspirando a la Gobernación.


Eso motivó a que Barco y Germán Montoya intervinieran directamente en la situación política de Antioquia y buscaran una persona que fuera cercana al guerrismo, pero no un peligro para los otros jefes regionales del partido.


El también analista Guillermo Mejía Mejía recordó  que al Gobierno Nacional se le propuso el nombre del economista agrícola Fernando Correa Peláez, pero su nombramiento, que ya estaba listo, se frustró porque no obtuvo el visto bueno de Guerra Serna.


Germán Montoya conocía a la abogada antioqueña  Helena Herrán, integrante de una prestigiosa familia cafetera del Suroeste antioqueño, y quien trabajaba en Bogotá en un cargo de menor categoría cercano a la Presidencia de la República.


Y para sorpresa de toda la política antioqueña, porque era una mujer totalmente desconocida en el caldeado escenario liberal parroquial, fue designada por Barco como gobernadora, hasta ese momento la primera mujer y hasta hoy la única en esta región en ejercer esa posición.


Su gestión se caracterizó por el manejo equilibrado que le dio a la pugna liberal y aunque hubo mayoría guerrista en el Gabinete, todos los  otros matices participaron en su administración, pero no faltaron las molestias.


Para Estrada Villa dos hechos marcaron su tarea  como mandataria.


El primero fue la reforma administrativa del Gobierno seccional y el segundo fue la publicación de unos lujosos libros, que sirvieron de blanco a un duro ataque conservador desde El Colombiano.


Su reestructuración administrativa se apartó de la moda que venía surgiendo en el mundo con el neoliberalismo, y aplicó un modelo de corte socialdemócrata liberal, con el crecimiento de la nómina para darle más capacidad al departamento de atender con una mayor presencia los problemas regionales, que para la oposición fue la burocratización de la Gobernación de Antioquia, que años después desmontó Álvaro Uribe.


Su estilo liberal de gobierno y su fidelidad al guerrismo, se la retribuyeron con la candidatura por este sector a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, en la cual participó.



Ataques por los libros

El segundo aspecto central del Gobierno de Helena Herrán fueron los libros que ella ordenó publicar al terminar su mandato.


Fueron varios tomos, uno de los cuales lo dedicó al balance de sus realizaciones, tal como lo hacen todos los gobernantes. Pero eso no era lo relevante que contenían los bonitos impresos.


Ella invitó a una serie de pensadores antioqueños, con Álvaro Tirado Mejía como coordinador de la investigación, para que hicieran una reflexión mediante ensayos sobre la situación de Antioquia en campos tan trascendentales como la energía, la violencia, la ecología, el empleo, la justicia, etc.


Además de Tirado Mejía escribieron María Teresa Uribe de Hincapié, Beatriz Restrepo Gallego, Alfonso Yepes Alvarado, Darío Valencia Restrepo, Hugo López Castaño, Fabio Botero Gómez y Norberto Vélez Escobar.


Pero la muy bonita editada colección y la mandataria fueron duramente atacadas desde las páginas de El Colombiano, pues políticamente se vivía el esquema de gobierno y oposición entre liberales y conservadores.